Rafael Santandreu: "Estar feliz sin dormir es clave para no tener insomnio"
El psicólogo publica "Dormir cuando no puedes dormir" , un manual para combatir el insomnio, un mal que afecta a más de la mitad de la población

Rafael Santandreu, este miércoles, antes de la entrevista con El Periódico / Pablo Ibáñez
Rafael Santandreu es el número 1 en ventas de libros de divulgación de psicología con más de 2 millones de copias vendidas. Acaba de publicar “Dormir cuando no puedes dormir”, el primer manual publicado en España para vencer al insomnio, un problema que afecta ya a 25 millones de españoles. El método para lograrlo se basa en psicología científica y comprobada, ya que hasta ahora el foco se había puesto en la higiene del sueño, pero Santandreu se centra directamente en los factores psicológicos.
¿En qué momento se le ocurre escribir un libro sobre el insomnio?
El problema del insomnio es que está creciendo mucho y está convirtiéndose en una epidemia. Además, hasta ahora no se ha tratado bien el tema; se ha enfocado desde la óptica de la higiene del sueño: irse a dormir a la misma hora, no consumir pantallas… Y es un gran error, porque no es ni la causa ni la cura. Hay tratamientos súper eficaces, pero la gente no los conoce porque hay mucha desinformación. A veces desinformación incluso por parte de pretendidos expertos. Hay muchas maneras de combatirlo, algunas de ella psicológicas, como perder el miedo a no dormir, ya que muchas veces el insomnio está causado por la presión, o aceptar que por una mala noche no pasa nada y que el cuerpo puede rendir igual incluso después de una noche en vela.
¿Cree que, en general, ninguno de los métodos que nos enseñan es válido?
La higiene del sueño en sí está bien. Es como la higiene de las manos, que también lo está. Pero, por ejemplo, si tú tienes diabetes tipo 2, por mucho que te laves las manos, no vas a solucionar el tema de la diabetes. Entonces, con la mayor parte de los casos de insomnio, sucede lo mismo, los consejos de higiene del sueño no están mal, pero no van a curar a nadie. Ninguna persona con insomnio se toma una bebida energética ni se pone conciertos de heavy metal porque ya intenta aplicar el sueño de manera natural. Entonces, redoblar sus estrategias de higiene del sueño no solo no le mejora, sino que le puede hacer ir a más, porque crece su obsesión con el problema del dormir.
¿Considera que haber insistido tanto en la higiene ha podido contribuir a empeorar la situación en algunas personas?
Sí, sin duda. En muchos casos, empeora el insomnio porque la persona se obsesiona más con la necesidad de tener un sueño perfecto. Eso es peor, ya que es un error de solución y puede agravar la situación.
¿Qué opinión tiene sobre las pastillas para dormir? Algunas personas lo ven como la solución más sencilla y recurren a ellas.
Parece la solución fácil, pero no es la más eficaz. Los estudios que se han hecho hasta ahora, dicen que son poco eficaces a medio plazo. Las horas de sueño que duermen las personas con insomnio son cinco y media. Pues tomando pastillas aumenta en cinco o diez minutos. Pero el día que inventen la pastilla que haga dormir ocho horas sin efectos secundarios y sin adicción, tampoco la recomendaré, porque para la mayor parte de los insomnios cuya causa es psicológica, lo mejor es ir al causante y no a los atajos intermedios.

Hay que perderle el miedo a no dormir / Levante-EMV
Y si por ejemplo una persona tiene un problema más crónico como apnea o narcolepsia, ¿qué es lo mejor que se puede hacer?
La primera cosa que hay que hacer cuando se tiene insomnio y ya parece que se trata de algo crónico es ir al médico para que descarte tener algún problema psicológico, trastorno físico u otra enfermedad que puede provocarlo también. Una vez el médico descarte estas opciones, puedes aplicar ya herramientas psicológicas. Un buen ejemplo de herramienta psicológica es el de las monjas. Estas hacen vigilias y no duermen en toda una noche porque están haciendo ejercicios espirituales y al día siguiente empalman con todas sus labores y están encantadas. Les encanta hacerlo, y rinden completamente igual y se encuentran felices y fuertes. Es una demostración de que desarrollar esa capacidad de no preocuparse y estar feliz sin dormir, paradójicamente, es la clave para no tener insomnio.
En el libro también menciona que una técnica puede ser estar una noche sin dormir a propósito, ¿esto no puede llegar a ser algo peligroso?
Si, por ejemplo, se tiene que conducir no lo recomiendo, pero si tienes una competición deportiva te aseguro que no dormir una noche te va a cambiar muy poco. La mayor parte del cansancio e incluso del mal humor que experimentan las personas después de dormir poco es psicológico. Antes de la invención de los antidepresivos, los psiquiatras aplicaban un tratamiento que era restringir las horas de sueño; se obligaba a los pacientes a dormir la mitad durante varios días o semanas, y eso les sacaba la depresión. Los atletas hacen mejores tiempos después de una noche sin dormir, porque en el sistema tienes hay una gran reserva de energías para meses. Evolutivamente hablando, estamos muy preparados para dormir en noches concretas. Y, tener esa seguridad, es un componente muy importante para no preocuparse por el hecho de que vayas o no vayas a dormir. La gente que duerme mejor siempre son, paradójicamente, las que no les importa hacerlo.
Si tuviera que quedarse con un único consejo para combatir el insomnio, ¿cuál destacaría?
Aprender a estar en la cama feliz, aunque no puedas dormir, y al día siguiente hacerlo todo con fuerza y alegría. Si haces esto, le pierdes el miedo a no dormir y así es muy difícil que tengas insomnio. Pero también está el insomnio por desprogramación del sueño. Después de un periodo de no dormir por alguna razón, como la crianza de un niño o un periodo de estrés, mucha gente habitúa a su cerebro a dormir ligero e interrumpido. Y, pasado ese lapso de tiempo, siguen durmiendo de manera no lineal. Son personas que se despiertan frecuentemente durante la noche y les cuesta volverse a conciliar el sueño de nuevo, otra vez. La solución es muy curiosa, porque el sueño se puede reprogramar: durante tres semanas te acuestas tarde, como a las 2 y te levantas a la misma hora, por ejemplo las 7. Tras unas semanas, vas adelantando la hora de acostarte poco a poco: una semana a la 1:30, después a la 1... Así generas un sueño más profundo y continuo.
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