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La alerta por calor obliga al IVAM a cancelar la presentación de una exposición atravesada por la crisis climática

La muestra "Te llamo cuerpo" une a irene grau y Marco Giordano para explorar la relación entre el cuerpo, el territorio y la materia ante la crisis climática.

El IVAM presenta "Territorios en Tránsito"

José Manuel López

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Voro Contreras

Voro Contreras

València

Este miércoles no ha hecho falta una cartela ni una pieza artística para representar la crisis climática en el IVAM. La alerta roja por altas temperaturas ha obligado a la Generalitat a cancelar la presentación pública de “Territorios en tránsito / Solo dúo: irene grau & Marco Giordano”. No ha habido rueda de prensa en el auditorio con artistas, comisarios y responsables institucionales. La puesta de largo ha quedado reducida a una visita por las salas y a la inauguración que tendrá lugar este jueves a las 20 horas.

La circunstancia no ha podido resultar más elocuente ya que la exposición reúne a dos artistas que, según la directora del IVAM, Blanca de la Torre, parten de lenguajes diferentes, pero comparten preocupaciones relacionadas con “cuerpo, territorio y materia, y cómo los tres están atravesados de alguna manera por la crisis ecosocial de este momento”. Mientras fuera la ciudad afrontaba el calor extremo, dentro del climatizado museo las obras hablaban de paisajes transformados, materias sometidas a procesos de extracción y cuerpos que tratan de relacionarse con un entorno cada vez más alterado.

“Es bastante significativo”, ha admitido De la Torre en conversación con Levante-EMV. La directora ha recordado que las nuevas líneas del IVAM se vinculan con la sostenibilidad y la ecología porque “las instituciones culturales no se pueden desvincular de sus competencias ecosociales”. Los museos, ha añadido, no deben limitarse a conservar el pasado y albergar el presente. “También tienen que hablar de futuros y pensar cómo conservar esos futuros”, ha subrayado.

El cuerpo y el mundo

Ese planteamiento recorre “Te llamo cuerpo”, título de la exposición incluida en el ciclo Territorios en tránsito / Solo dúo. El proyecto pone en conversación a la artista valenciana irene grau y al italiano Marco Giordano, bajo la dirección de Alicia Ventura, por parte del IVAM, y Bernardo Follini, desde la Fundación Sandretto Re Rebaudengo.

La muestra se construye alrededor de la relación entre el cuerpo y el mundo “más que humano”, un territorio en el que caben especies vegetales y minerales, pero también las infraestructuras que atraviesan las ciudades. Llamar cuerpo a estos elementos supone reconocerlos como entidades con existencia y capacidad de relación propias, y no solo como recursos para la actividad humana, señalan los responsables de la exposición.

En la obra de irene grau, el cuerpo de la artista es la herramienta con la que establece contacto con el paisaje. Lo atraviesa, lo habita y permite que actúe sobre las piezas. En la serie "A hierro" arrastra los lienzos por el terreno, los mancha con óxido y agua y convierte la hierba en pinceles. En "brillo abrigo", desarrollada en el entorno de Altamira, el agua aparece ligada al movimiento y a la posibilidad de pensar el territorio como refugio. A estos trabajos se suma una producción realizada con el polvo generado durante la fabricación de azulejos en Castelló. El residuo industrial convertido en materia artística.

Marco Giordano sigue un camino diferente. En sus piezas, el cuerpo no aparece de forma explícita, pero está sugerido. El artista parte de la palabra, el sonido y los materiales para construir un lenguaje escultórico de carácter performativo. En el centro de su intervención se encuentra "Gridlocks", una instalación de aluminio, cobre, fibra de vidrio y plástico procedentes de infraestructuras energéticas. Los cables, recuperados durante trabajos de desmantelamiento en Glasgow, dejan de ser elementos invisibles del funcionamiento urbano y pasan al centro de la sala, como las venas de un sistema de producción, consumo y extracción que suele permanecer oculto.

El encuentro entre ambos artistas no pretende borrar sus diferencias, sino hacerlas productivas. Grau trabaja desde su cuerpo hacia la naturaleza, mientras Giordano reconstruye los cuerpos artificiales que sostienen las ciudades. Ella utiliza la pintura, la fotografía y la acción sobre el territorio; él recurre a la escultura, la instalación, el lenguaje y las infraestructuras industriales. Entre los dos emerge un ecosistema en el que la materia conserva las huellas de lo sucedido.

La Peggy Guggenheim del siglo XXI

La exposición constituye, además, el comienzo de una colaboración a largo plazo entre el IVAM y la Fundación Sandretto Re Rebaudengo. La alianza supone el regreso al museo, 23 años después de su primera colaboración, de Patrizia Sandretto Re Rebaudengo, una de las coleccionistas y mecenas más influyentes del arte contemporáneo.

Conocida como la “Peggy Guggenheim del siglo XXI”, Sandretto mantiene una importante presencia institucional global. Ha formado parte de consejos vinculados a museos como el MoMA y el New Museum de Nueva York o la Tate Gallery de Londres. También ha desarrollado proyectos en España en instituciones como la Fundación Santander, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, el Museo Patio Herreriano, Matadero Madrid o el propio IVAM, con el que colaboró en 2003.

“Este ha sido siempre un museo muy importante; ya lo era en 2003 y lo es hoy”, ha afirmado Sandretto este jueves en el IVAM. “Por eso estoy muy contenta de esta colaboración y de volver”. Para la coleccionista, el proyecto, que viajará a Italia en septiembre, es sobre todo una oportunidad para construir redes. “Creo mucho en las colaboraciones. Es muy importante crear sinergias entre instituciones. Este proyecto es de verdad una ocasión para crear un diálogo”.

Ese diálogo no debe producir, a su juicio, un arte complaciente o decorativo. “Nunca he pensado en una pintura para ponerla encima de mi sofá”, asegura. El arte que le interesa tiene un componente político y social, habla del presente y puede anticipar las preguntas del futuro.

“Estos dos artistas hablan de lo que es el presente y tienen la capacidad de capturar lo que va a ser el futuro”, explica. “Son obras que nos hablan y nos hacen pensar. Para mí es fundamental que, al terminar de visitar una exposición, lo visto me genere un pensamiento”. Eso no significa que los artistas deban aportar soluciones cerradas o predecir lo que sucederá. “No van a darnos la solución ni a decirnos ‘esto va a pasar’. Lo que hacen es ponernos en la posición de poder pensar y tomar postura”, sostiene.

Esa concepción explica que la Fundación Sandretto Re Rebaudengo no limite su actividad a producir y exponer obras. Cada año recibe a más de 30.000 niños en sus programas educativos y desarrolla iniciativas para personas con discapacidad, visitantes ciegos, personas con problemas de audición o enfermos de párkinson.

Sandretto defiende que el arte puede servir para comprender el presente, abrir la mente y conservar la memoria. “El arte de calidad no termina su vida en el momento en que el artista realiza la obra”, señala. “Sigue viviendo y nos da una explicación de lo que ha sido el pasado, de lo que es el presente, de lo que es bueno y de lo que es malo”.

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