Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Toros

Categoría de José Enrique Fraile en la Feria de Julio de València

Los valencianos Román Collado y Nek Romero cortan una oreja cada uno en el arranque del ciclo de San Jaime frente a un buen encierro de la divisa salmantina

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Jaime Roch

Jaime Roch

València

Las corridas mixtas son un nuevo invento de la tauromaquia moderna que no funcionan. Y además de eso, también cabrean al personal -cabría llamarlos aficionados por encima de todo- que hace el tremendo esfuerzo de asistir a los toros en esta ola de calor. Dicho esto, la diferencia entre los toros de José Enrique Fraile de Valdefresno y los novillos de Montalvo, además de la obvia presencia reglamentaria, era abismal por la falta de raza. O de la casta, llámenlo como quieran. Al final, todo se resume en la bravura: un concepto inagotable, lleno de matices tan ricos en su definición pero tan distantes en su concepción y que encuentra una de sus expresiones más genuinas en el encaste Atanasio Fernández-Lisardo Sánchez.

La divisa salmantina únicamente lidió cuatro toros este jueves por el mencionado formato de la corrida mixta que completaba la novillera Olga Casado, pero visto el juego que dieron cada uno de los cuatro toros, a buen seguro que la afición hubiera querido ver un encierro completo de los Fraile aquí en València, una plaza históricamente entregada a su familia pero a la que hacía la friolera de 13 años que no asistía (desde la alternativa del valenciano Pascual Javier).

Cuatro toros

Dicho esto, los cuatro toros de Fraile de Valdefresno tuvieron presencia, pero buena, sin estridencias ni exageraciones. Sí atesoraban la guapeza del encaste, la fidelidad morfológica que da sentido a la personalidad de su sangre. Por hacer distinciones, los dos primeros de la tarde, número 36, 'Marqués' y el 33, 'Carafino', fueron los de mayor clase del encierro, con mayor profundidad en su embestida, especialmente el primero, que humilló y fue pronto y al que Román estuvo a punto de cortarle una oreja y con el que dio una vuelta al ruedo. Desarrolló el planteamiento en los medios, donde molestó el viento y resultó cogido por la barriga feamente al entrar a matar sin aparente consecuencia.

Los dos restantes, cuarto y quinto de la tarde, el número 12, 'Dudaguapo' y el 65, 'Bombón' tuvieron la exigencia más propia de la rama Lisardo Sánchez y los cuáles pedían mayor precisión técnica. Ese cuarto fue más huidizo, no se quedaba en la muleta en los primeros compases de la faena, pero cuando Román lo fijó, sacó ese fondo característico también de la divisa justo en los terrenos de tablas, casi en toriles. Eso sí, el toro fue el más complejo en el desarrollo de la labor. Un final ajustado y templado en el que sí le pudo, con redondos ligados, puso a la plaza en pie. Tras una estocada entera que requirió de un golpe de descabello, paseó una oreja.

Con ese cuarto de la tarde, quizá el toro más encastado del festejo, Nek Romero se confió después de la buena versión que había mostrado en su primero, especialmente al natural, cuando tiró del astado con ausencia de toques. Los dos quites en cada toro anterior también marcaron la diferencia, todo corazón.

Corrida de toros mixta de la Feria de Julio con Román, Nek Romero y la novillera Olga Casado

La novillera Olga Casado / Miguel Angel Montesinos

Ese cuarto -'Bombón', de nombre- tuvo una gran emoción en la muleta del joven de Algemesí, cuyo primer ejemplar brindó a Román y este segundo al president de la Diputación, Vicente Mompó, como muestra de agradecimiento por su inclusión en esta tarde, oxígeno puro para enderezar su carrera como torero. Como decíamos, Nek fue imponiéndose y, sobre todo, no se amilanó en ningún momento pese a ser la primera corrida de toros de la temporada y la tercera de su vida. Empezó de rodillas, largos los muletazos y larga también la embestida del animal conforme iba aumentando la intensidad de la labor, con los pies clavados en la arena y el engaño, como decíamos, templado y con mando. Sin concesiones, el rumor era de dos orejas, pero una estocada trasera y tendida dejó el premio en una sola. Que no es poco. El sabor de boca era de plaza conquistada y a la que seguro -debe ser- volverá en Fallas.

Olga Casado no tuvo oponentes. Dos novillos inválidos de Montalvo con los que poco pudo hacer. Así que José Enrique Fraile deberá volver también en Fallas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents