Arte
La danza valenciana se fragiliza: Más compañías, pero con estructuras menos potentes
Para la Asociación Valenciana de Empresas de Danza (AVED), la dificultad para mantener contratos o plantillas a largo plazo, la falta de recursos, la no eliminación de firmas sin actividad o la aparición de proyectos "interdisciplinares" son algunos de los reveses que vive el sector pese al aumento de empresas

Un espectaculo de danza, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Emociones, historias, belleza plasmadas a través del ritmo, el espacio, el tiempo y la energía. La danza es una disciplina única, expresiva, atrayente a través de esos espectáculos en los que bailarines, coreógrafos o el personal técnico actúan como un todo unido. Un arte que, en clave valenciana y en lo que al puro dato se refiere, parece al alza. Los últimos datos del Ministerio de Cultura referidos a las compañías de danza apuntan a que la autonomía es uno de los territorios en España donde más empresas se han creado en los últimos años. De las 62 registradas en 2022 se pasó a 75 en 2023, 91 en 2024 y más de 100 -en concreto, 103- en 2025. Una subida que, sin embargo, oculta un escenario más preocupante. Porque hay más firmas en el sector, sí, pero eso "no necesariamente indica un fortalecimiento estructural de nuestro sector".
Así lo analiza a este diario Asun Noales, presidenta de la Asociación Valenciana de Empresas de Danza (AVED), quién destaca que desde hace unos años -especialmente, desde la pandemia de la covid-19- se ha comenzado a dar un "cambio de modelo total". Sobre ello, afirma que este aumento progresivo de las cifras "responde en parte a que proliferan las microestructuras y los proyectos impulsados por profesionales individuales". Es decir, que en algunos casos se trata de bailarines o creadores que "tras años trabajando fuera vuelven a su lugar de origen y crean sus propios proyectos". Una realidad, la de la atomización, que viene a veces de la mano de un mal preocupante: la dificultad de integrarse o mantenerse en compañías ya establecidas. Porque mantener una plantilla o contratos a largo plazo se erigen como hitos complicados de conseguir. Y eso se traduce en que "ya casi no existen las compañías prácticamente estables, entonces se opta más por desarrollar iniciativas propias", remarca.
Los otros factores
No obstante, esta "precarización del sector" no es el único factor que está detrás de este crecimiento. Noales, sin ir más lejos, cree que habría que examinar también cuántas de ellas tienen a día de hoy una actividad real. Según se indica desde el Ministerio en una nota, el Centro de Documentación de Música y Danza hizo su última 'depuración' de firmas sin actividad en el año 2017, lo que puede traducirse -señala la presidenta de AVED- en que la estadística contemple compañías que "permanecen registradas, pero sin una actividad efectiva".
Por otro lado, también destaca como los borradores de ayudas "especifican unos criterios para definir un proyecto de danza que actualmente son poco precisos". Esto, a la postre, favorece que puedan presentarse "propuestas de otras disciplinas que incorporan el cuerpo como una herramientra expresiva, pero en la que el lenguaje coreográfico y la danza no es necesariamente su eje central o está tan presente". Proyectos "interdisciplinares" que hacen que puedan elevarse el número de empresas de danza existentes y que, insiste Noales, también es "una hándicap nuevo".
Sin embargo, más allá de los datos, la dirigente de AVED denuncia otro aspecto. Y es el hecho de que, pese a tener más proyectos o empresas, este mayor volumen "no viene acompañado de un crecimiento proporcional de los recursos", algo que resulta "ciertamente preocupante". "La Comunitat Valenciana somos el último territorio en presupuesto por habitante, entonces si nos maltratan y encima no tenemos recursos para la cultura, pues se nota. A nivel ministerio yo veo los números de otras compañías y digo: '¿Pero qué pasa con la Comunitat Valenciana?'. No recibimimos los presupuestos que deberíamos recibir", señala. "En otras comunidades sí se ven aparecer compañías con un poquito más de estructura, pero aquí son más unipersonales", añade.
"Infrafinanciación estructural"
Esa denuncia de infrafinanciación, además, no es nueva. El pasado febrero, tanto AVED como la Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunitat Valenciana (APDCV), ya alertaban de la situación crítica que atraviesa el sector debido a una "infrafinanciación estructural". Y ponían como ejemplo la programación del Institut Valencià de Cultura (IVC). No en vano, de los 39 espectáculos programados, ambas asociaciones denunciaban que solo cinco eran de danza y de esos cinco, solo uno era en valenciano. Asimismo, criticaban que menos del 10 % de las ayudas públicas en materia de Cultura de la Generalitat se habían destinado a la danza.
"Esta desproporción pone de manifiesto la fragilidad del ecosistema de la danza dentro de las políticas culturales públicas actuales, especialmente en la creación valenciana", explicaban en un comunicado. "La realidad es que este cansancio y acumulación están empujando progresivamente al cierre de compañías, a la fuga de talento y al abandono profesional. Esta situación se produce no por falta de creatividad, sino por la reiteración de decisiones institucionales que debilitan el tejido cultural en lugar de sostenerlo", concluían.
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