Arte
Jaime I regresa a València: el Prado presta al Bellas Artes el gran lienzo de Pinazo
La obra maestra 'Últimos momentos del rey Jaime el Conquistador' se exhibirá en el Bellas Artes de València entre octubre de 2026 y enero de 2027

En Bellas Artes expondrá el óleo de Pinazo: "Últimos momentos del rey Jaime el Conquistador' / Museo El Prado

El Museo de Bellas Artes recibirá, con motivo del 750 aniversario de la muerte de Jaime I, una de las obras maestras de la pintura histórica española del siglo XIX. El rey Jaime I volverá simbólicamente a València siete siglos y medio después de su muerte. Lo hará a través de una de sus representaciones más célebres: Últimos momentos del rey Jaime el Conquistador, en el acto de entregar su espada a su hijo don Pedro, el monumental lienzo pintado por Ignacio Pinazo Camarlench en 1881.
El óleo, perteneciente a la colección del Museo Nacional del Prado, abandonará la pinacoteca madrileña para ser expuesta en el Bellas Artes como ya ocurrió en 2016 con motivo del centenario de la muerte de Pinazo. Su préstamo constituye uno de los acontecimientos culturales más destacados de la programación organizada para conmemorar en 2026 el 750 aniversario de la muerte de Jaime I, fallecido el 27 de julio de 1276. Está previsto que el cuadro pueda contemplarse en València desde octubre de 2026 hasta enero de 2027.
La llegada de la pintura al museo, que ya posee en depósito permanente por parte del Prado 'El saqueo de Roma', de Francisco Javier Amérigo y 'La visión del Coloseo. El último mártir' de José Benlliure, posee un doble significado. Por una parte, devuelve temporalmente a la ciudad la imagen del monarca que fundó el Reino de València, y por otra, reencontrarse con una obra capital de uno de los grandes artistas valencianos del tránsito hacia la modernidad.

Del saqueo de Roma, de Francisco Javier Amérigo obra del Prado en el Bellas Artes / Levante-EMV
Poder, fragilidad y sucesión
Pinazo, en 1881 cuando aún estaba formándose en Italia, eligió representar el momento en que Jaime I, próximo a la muerte, entrega la espada a su hijo, el infante Pedro, futuro Pedro III de Aragón. El episodio reúne en una misma imagen la fragilidad física del soberano, el final de un reinado y la continuidad de la dinastía.
El rey aparece incorporado sobre el lecho, sostenido por un gran almohadón y apenas capaz de sujetar la espada. Frente a él, don Pedro está arrodillado, vestido con túnica y cota de malla, mientras escucha a su padre. Nobles, oficiales y representantes eclesiásticos rodean a los protagonistas y convierten el aposento en escenario de una ceremonia política y familiar.
Aunque el título subraya la transmisión del arma y, simbólicamente, del poder, Pinazo evita presentar al monarca como una figura distante o triunfal. Esta, además, es la segunda versión que Pinazo hizo del cuadro, cuyo destino sería la Exposición Nacional de 1881 y por la que ganaría la segunda medalla. Anteriormente había concebido hasta una veintena de bocetos, entre pequeños óleos y dibujos, además de otra composición de menores dimensiones a las del Prado, actualmente en la Diputación de Valencia.
Enorme óleo
El cuadro es un óleo sobre enorme lienzo de 304 por 418 centímetros y fue realizado como tercer y último envío de la pensión que la Diputación de Valencia había concedido a Pinazo para completar su formación en Roma. Las figuras están construidas mediante pinceladas amplias y enérgicas. El color se distribuye en grandes manchas y las siluetas aparecen definidas con trazos oscuros y rotundos. La luz penetra desde la parte superior izquierda, atraviesa la penumbra de la habitación y organiza el espacio mediante intensos contraluces, especialmente visibles en el grupo de los eclesiásticos.
La espada se convierte en el eje visual y simbólico de la composición. Su peso parece excesivo para los brazos del monarca, pero su brillo conduce la mirada hacia el gesto fundamental: el instante en que cambia de manos y asegura la sucesión.
Una obra maestra de Ignacio Pinazo
Nacido en València en 1849 y fallecido en Godella en 1916, Pinazo fue una figura esencial en la renovación de la pintura española. De origen humilde, trabajó desde niño en distintos oficios antes de ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. En 1876 obtuvo una pensión para estudiar en Roma, etapa durante la cual realizó el gran lienzo dedicado a Jaime I.
El Museo del Prado considera esta obra como una de las obras maestras del género histórico. Pinazo terminaría formando, junto con Francisco Domingo Marqués y Joaquín Sorolla, la gran trilogía de pintores valencianos de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Antes de abordar la composición definitiva, el artista realizó numerosos estudios, dibujos y bocetos. También pintó una versión de menor tamaño, conservada por la Diputación de Valencia. La existencia de ambas obras ha provocado ocasionalmente cierta confusión: el lienzo que viajará ahora al Museo de Bellas Artes es la monumental versión perteneciente al Prado, actualmente no expuesta de manera permanente.
Suscríbete para seguir leyendo
- El granizo y la lluvia ya descargan con fuerza en el interior de Valencia: Requena registra rachas de viento de 73 km/h
- Colapso en las carreteras: Un camión volcado obliga a cortar la A-7 en plena operación salida y otro accidente bloquea el baipás en sentido Barcelona
- El detenido tras convivir 8 meses con su padre muerto dice que “perdía dinero teniéndolo ahí”
- Metrovalencia reforzará el servicio nocturno de la Línea 1 el lunes 17 y martes 18 para facilitar la movilidad por la ‘Festa de les Alfàbegues’ de Bétera
- Un joven de Daimús se encuentra hospitalizado en la UCI tras caerle una palmera de una comunidad de propietarios
- Una avería deja más de dos horas varados a 160 pasajeros en un avión a punto de despegar en Manises
- Así influyó el eclipse en los animales del BIOPARC: Desde la búsqueda inmediata de refugio, preparativos grupales o inicio del ciclo de sueño
- Tormentas, granizo y rachas muy fuertes de viento mientras las noches tórridas no dan tregua: la Aemet activa varios avisos en la Comunitat Valenciana