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Crónica social de València | @Fiteraworld

Compartir la vida

Que emocionante es compartir la vida con aquellos a quienes queremos, y celebrar que estamos juntos

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Gadea Fitera

Gadea Fitera

València

Con los años he comprendido (es lo que tiene la madurez) que las mejores fiestas nunca son las más caras ni las más espectaculares. Son aquellas en las que, al volver a casa, te das cuenta de que casi no has probado el cóctel porque te has pasado la noche entera hablando, riendo, y bailando, olvidándote del mundo entero.

Celebrar al final no consiste tanto en brindar como en coincidir con aquellos a los que quieres, y sentirte feliz por verlos. Decía Goethe que "las alegrías compartidas son dobles alegrías". No sé si hizo el cálculo exacto, pero sin duda alguna tenía mucha razón.

Esta semana he tenido la suerte de asistir a tres celebraciones muy distintas entre sí que, sin embargo, hablaban exactamente de lo mismo, de la amistad, del cariño, de celebrar lo que somos y tenemos, y de reunirnos para recordar que la vida, cuando se comparte, pesa bastante menos.

La primera fue la Aguamarina Fest, la maravillosa fiesta con la que el programa 'Revista de Sociedad' despidió su 18 temporada (nada más y nada menos, si eso no es un hito en televisión…) Reconozco que tengo debilidad por ellos, sobre todo por el capitán de la nave, Iñaki Verchraege, un hombre inteligente, perspicaz, y con un fino sentido del humor, y que cada vez que participo en su programa me siento como en casa.

Se celebró en Atenea Sky, un marco espectacular que no podía ser mejor enclave para disfrutar del aniversario, y donde todo estaba cuidado hasta el último detalle (mucho ojo al catering que sacaron, que fue delicioso).

El aguamarina se convirtió en el color de la tarde-noche (un color complicado de acertar y combinar, todo hay que decirlo), en una fiesta llena de alegría y donde nadie tuvo prisa por marcharse, lo que siempre es muy buena señal.

Me hizo especial ilusión saludar a la siempre estupenda Mayrén Beneyto, Fernando de Rosa, Mónica Duart, Laura Fitera, Josep Lozano, el artista JARR, Carmen de Rosa presidenta del Ateneo Mercantil, Beatriz Álvarez, Santiago Guerrero, Carlos Soler, Ana Joudí, Gemma Peris, Miguel Hernández, Ana Muñoz, Vicente Díez, Lluís Planells, Aleix Miralles, Daniel Devís, Ángel Garrigós, Pepe Artigues, Luis Rubio, Ana González, Michael Hewett, Joaquín Prieto, Roberto Balmaseda, Javier Díaz, Sergio Genaro, Sofía Cerezales, Franc Corbí, Vicenta Rodríguez, Juanma Romero y Donís Salvador.

Que un programa de sociedad dure tantos años y tenga esa capacidad de convocatoria, habla solo del buen hacer de todo el equipo a través de todos estos años. La fiesta, donde convocan solo a los colaboradores habituales y el equipo, fue un momento maravilloso de celebración y despedida del verano.

Y continuando con las celebraciones, tras este aniversario tuve un precioso cumpleaños, el de Verónica Domingo Pardo que nos reunió en La Cambra, el precioso espacio de Ricard Camarena, sobre el Mercado de Colón, para celebrar sus cincuenta años, y pocas veces he visto a alguien disfrutar tanto de su propia fiesta.

Cuánta ilusión me hizo asistir y qué tarde más estupenda pasamos. No faltó de nada, a parte del exquisito menú, una DJ amenizó a los invitados, el catering fue glorioso y los regalos también. Verónica estaba radiante con un vestido de Scalpers, feliz de poder verse rodeada de sus mejores amigos y familiares para celebrar una fecha emblemática, cincuenta años que cumple llena de inteligencia, un humor envidiable y una enorme belleza, tanto por dentro como por fuera.

Siempre me ha parecido una mujer extraordinariamente sensible, tiene esa capacidad tan poco frecuente de escuchar de verdad, de hacer sentir cómodo al que tiene delante y, además, un sentido del humor que convierte cualquier conversación en una sobremesa interminable.

Junto a ella estaban su marido Vasco Acursio, sus hijas Vera y Cloe y multitud de amigos como Julián Hernández y Amador Valdés que vinieron expresamente desde Toledo, Esther Vila, Montse Rozalén (que precisamente hizo la restauración del Mercado de Colón), la notaria Eva Peiró, Sonia Lázaro, Maite Sansaloni, Beatriz Llorens o Lorena Fernández Marín, disfrutando de una velada donde los allí presentes lo dieron todo.

Creo que cumplir años consiste justamente en comprobar que el patrimonio más importante que se tiene nunca ha estado en lo que hay en la cuenta corriente, sino que está en aquellos que te rodean cuando se soplan las velas de una tarta, y se alegran sinceramente por ti.

La última celebración de la semana tuvo otro escenario y otro protagonista, pero igualmente el mismo espíritu. Asistí a la presentación de la nueva colección de Blandin & Delloye, una firma que sigue defendiendo la sastrería hecha con calma en una época donde parece que todo tiene que hacerse deprisa.

Siento una enorme admiración por los artesanos. En general me ocurre con los escritores, con los ebanistas, con los sastres o con quienes hacen un buen pan, todos comparten la misma obsesión por el detalle y la misma paciencia para hacer bien las cosas.

La firma presentó su colección de verano, la línea Black Tie y una preciosa propuesta de sastrería femenina bajo la dirección creativa de Maxime Pozuelo, recién llegado de Pitti Uomo. Entre sombreros, joyas, conversaciones sobre tejidos y mucha elegancia, los allí presentes descubrimos la nueva colección y sus propuestas.

Tuve la ocasión de saludar por allí a Beatriz Álvarez, Aline Viezzer, Cristina Añón, Lisbel Ríos, Eugenio Blanco y el siempre elegante Manuel Picazo. Que verdad es que la ropa también cuenta historias, igual que un libro, una fotografía o una vieja canción. Y si encima es sastrería a medida, aún más.

Al final las tres celebraciones que he tenido esta semana tenían algo en común: ninguna giraba realmente alrededor de un aniversario, una colección o una fiesta, sino que todas eran una excusa para reunir a personas que se aprecian y se quieren de alguna manera.

Porque las fiestas terminan, los vestidos vuelven al armario, y las luces se apagan. Lo único que permanece son las personas con las que elegimos celebrar la vida, y si tenemos un poco de suerte, serán ellas las que co

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