Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Vox defiende su gestión de los Conciertos de Viveros: «Hemos ofrecido una programación de primer nivel»

Mónica Gil reivindica la presencia de grandes artistas nacionales e internacionales, atribuye a los promotores que no hubiese cabezas de cartel valencianos y acusa a Compromís de hacer comparaciones «partidistas e interesadas»

La concejala de Tradiciones y Festejos, Mónica Gil, en la presentación de los Conciertos de Viveros.

La concejala de Tradiciones y Festejos, Mónica Gil, en la presentación de los Conciertos de Viveros. / A. V.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Voro Contreras

Voro Contreras

València

Vox ha salido en defensa de su gestión de los conciertos de Viveros después de que ayer se hicisen públicos los datos de ventas de entradas de la última edición, que han sido los más bajos de los últimos años. La concejala de Fiestas y Tradiciones, Mónica Gil, sostiene que el ciclo ha vuelto a reunir a «grandes artistas nacionales e internacionales» y considera que la formación valencianista intenta desacreditar la programación mediante comparaciones que no tienen en cuenta las particularidades de cada edición.

«Pese a las dos cancelaciones obligadas por las alertas meteorológicas de Aemet, los Conciertos de Viveros han vuelto a reunir a grandes artistas nacionales e internacionales, dos actuaciones agotaron todas sus localidades y miles de personas disfrutaron de una programación de primer nivel durante la Feria de Julio», afirma Gil.

La edición de este año incluyó nombres como Deep Purple, Garbage, The Jacksons, Duncan Dhu, Danny Ocean, Ultraligera, Gente de Zona, Valeria Castro, Juan Magán, Silvestre Dangond o Tony Hadley. De los 18 conciertos previstos, 16 llegaron a celebrarse, ya que las actuaciones de Ana Torroja y UB40 fueron canceladas por la alerta roja por calor y otros avisos meteorológicos.

Danny Ocean y Ultraligera fueron los únicos que completaron las 5.000 plazas disponibles. En ambos casos, el lleno se alcanzó al sumar las entradas vendidas y las invitaciones: Danny Ocean despachó 4.775 localidades y contó con 225 accesos de cortesía, mientras que Ultraligera vendió 4.750 y añadió 250 invitaciones. Por detrás se situaron Deep Purple, con 2.953 asistentes, y Gente de Zona, con 2.942.

Gil sostiene que estos resultados demuestran que el ciclo mantiene su capacidad para atraer artistas de distintas generaciones y estilos. Según la responsable municipal, la concejalía ha buscado confeccionar un cartel variado y dirigido a públicos diferentes, sin atender a criterios ideológicos.

«No existe ningún veto»

La concejala rechaza especialmente la acusación de Compromís de que Vox haya eliminado la música en valenciano de Viveros. La formación valencianista ha relacionado la pérdida de espectadores con la ausencia de artistas que cantan en esta lengua y con el hecho de que ninguno de los principales nombres del cartel de 2026 fuera valenciano.

«Compromís sigue intentando sostener un relato falso. Desde que esta concejalía está dirigida por Vox se estudian, escuchan y valoran todas y cada una de las propuestas que presentan las empresas promotoras», responde Gil.

La edil afirma que la programación se elabora «siguiendo exclusivamente criterios artísticos y de calidad» y acusa a Compromís de haber utilizado la cultura como una herramienta ideológica durante su etapa al frente del Ayuntamiento.

«Nosotros no preguntamos por la ideología de ningún artista; valoramos las propuestas que presentan los promotores y seleccionamos aquellas que consideramos más adecuadas para conformar una programación de calidad», señala.

Lo cierto es que el cartel principal de 2026 no incluyó ninguna actuación en valenciano ni contó con un cabeza de cartel de la Comunitat Valenciana. Esta situación contrasta con ediciones anteriores, cuando artistas valencianos llegaron a protagonizar algunas de las noches con mayor capacidad de convocatoria. Compromís consideraba ayer en un comunicado que esta pérdida de arraigo local ha contribuido al retroceso del público.

Vox cuestiona la comparación con 2023

La reacción de la concejalía llega después de que Compromís denunciara que Viveros había registrado su peor resultado de asistencia de los últimos años. El Ayuntamiento comunicó 33.626 entradas vendidas en 2026, frente a los aproximadamente 38.000 espectadores anunciados en 2025 y los más de 55.000 de 2023, último año en el que Compromís y PSPV gobernaban el consistorio.

La coalición valencianista cifra en cerca de un 40% la caída respecto a 2023. Gil considera, sin embargo, que se están enfrentando ediciones que no son completamente equiparables.

«No puede compararse una edición que se desarrolló íntegramente con otra marcada por la suspensión de dos conciertos por causas de fuerza mayor derivadas de las alertas decretadas por Aemet», sostiene la concejala.

Vox añade que el concierto de Valeria Castro tuvo una configuración sentada y una capacidad máxima de 2.400 espectadores, sensiblemente inferior a las 5.000 localidades habituales. Para Gil, omitir estas circunstancias demuestra que el objetivo de Compromís no es realizar un análisis riguroso, sino construir «un relato político interesado y alejado de la realidad».

La comparación exige algunos matices. Tanto en 2023 como en 2026 se programaron inicialmente 18 noches, aunque este año solo se celebraron 16. Además, las 33.626 entradas vendidas incluyen las 1.008 de Ana Torroja y las 854 de UB40, pese a que ambas actuaciones fueron suspendidas. Descontadas esas dos citas, los conciertos efectivamente celebrados despacharon 31.764 localidades.

A estas ventas se sumaron 4.010 invitaciones, por lo que el total de accesos de los 16 conciertos celebrados asciende a 35.774. El cuadro municipal presenta, no obstante, una discordancia al fijar una cifra general de 34.108 personas, que no coincide con la suma de los datos individualizados.

Gil acusa a Compromís de combinar entradas vendidas, invitaciones y asistentes de acuerdo con el argumento que pretende defender. «Cuando se eliminan del análisis todos los elementos que desmontan ese relato, el resultado deja de ser una comparación objetiva para convertirse en un ejercicio de demagogia», afirma.

Las promotoras asumen la explotación

La concejalía también recuerda que el modelo de Viveros deja en manos de las empresas promotoras la contratación artística, la comercialización de las entradas y la explotación económica de cada concierto. El Ayuntamiento aporta las infraestructuras y los servicios comunes necesarios para celebrar el ciclo.

Gil asegura que se trata del mismo sistema utilizado durante la etapa de Pere Fuset al frente de la Gran Feria. «El señor Fuset lo conoce perfectamente porque es el mismo modelo con el que él gestionó este ciclo durante su etapa de gobierno», señala.

Los pliegos no obligan a las promotoras a comunicar al consistorio la evolución de la taquilla, los ingresos obtenidos ni el reparto de todas las invitaciones. El ayuntamiento recibe un máximo de cien accesos de cortesía por concierto para compromisos institucionales y para su distribución entre los grupos municipales y los integrantes de la corporación. El resto corresponde a promotoras, patrocinadores, colaboradores y otras entidades relacionadas con los espectáculos.

La polémica por la publicación de los datos

En cuanto a la controversia obre cuándo se facilitaron las cifras, Vox niega que existiera voluntad de ocultarlas. Gil sostiene que las empresas promotoras habían solicitado conjuntamente que los datos no se difundieran mientras continuara abierto el proceso de comercialización, al entender que su publicación podía perjudicar las ventas de los conciertos pendientes.

«Compromís sabía que los promotores pidieron no difundir los datos durante el ciclo y, aun así, ha preferido generar polémica», afirma.

Según la concejala, desde el primer momento se comunicó a Compromís, al pleno y al Síndic de Greuges que las cifras serían recabadas y entregadas una vez terminara la programación. El Ayuntamiento difundió inicialmente un balance sin datos globales de asistencia y los facilitó posteriormente, después de finalizar el ciclo y de que el Síndic reclamara mayor transparencia.

«Exactamente lo que dijimos es lo que hemos hecho», concluye Gil, quien acusa a Compromís de tratar de convertir una discrepancia política sobre el modelo y los resultados del ciclo en una descalificación general de su programación.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents