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Primeras declaraciones

Jordi Pérez 'El Niño de las Monjas' vuelve a casa tras la grave cornada en Perú: "El pitón rozó la carótida y la yugular"

El joven torero de Carlet ya se encuentra en su domicilio familiar tras el grave percance sufrido en el cuello: "Ha sido un milagro, los rezos de las monjas han tenido su efecto"

Ha recibido el cariño de figuras desde José Tomás a Andrés Roca Rey

Jordi Pérez 'El Niño de las Monjas', en un foto reciente.

Jordi Pérez 'El Niño de las Monjas', en un foto reciente. / Plaza 1

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Jaime Roch

Jaime Roch

València

Jordi Pérez 'El Niño de las Monjas' ya se encuentra en su domicilio familiar de Madrid, en el que se recupera de la cornada en el cuello sufrida en el pasado 29 de julio en la plaza de toros Monte Carmelo, en Huallanca (Perú).

"El pitón rozó la carótida y la yugular". Es lo primero que dice Jordi Pérez al otro lado del teléfono en declaraciones a Levante-EMV. Su voz, todavía entrecortada y dolorida, evidencia la gravedad del percance. "Estoy vivo, que es lo más importante, pero sí llegué a pensar que me moría por la cantidad de sangre que me salía del cuello", relata.

El torero de Carlet sufrió una cornada de nueve centímetros en la cara anterior del cuello después de resbalar frente al toro en la plaza de Huallanca, en Perú. El coso disponía de enfermería, aunque, según denuncia el propio diestro, se encontraba "en muy malas condiciones".

"Sangraba muchísimo"

"La situación era muy complicada porque sangraba muchísimo por el cuello. Mientras me lo sujetaba con la mano, tenía que pedir calma a quienes estaban allí", recuerda.

A partir de ese momento comenzó una angustiosa carrera en busca de atención médica: "Me trasladaron a la posta de salud, que también estaba cerrada. Cuando consiguieron cortar la pérdida de sangre de una de las venas del cuello, me llevaron por carretera al hospital de Huaraz", explica.

Pero el peligro no había terminado porque durante el trayecto volvió a abrirse la herida: "Empecé otra vez a perder mucha sangre y volví a temer lo peor", confiesa.

El torero Jordi Pérez 'El Niño de las Monjas' y el cirujano César Baltazar, en el hospital de Perú.

El torero Jordi Pérez 'El Niño de las Monjas' y el cirujano César Baltazar, en el hospital de Perú. / Levante EMV

Cuando finalmente llegó al hospital de Huaraz, la hemorragia estaba más o menos controlada, pero la intervención quirúrgica todavía se demoró casi 24 horas. "La herida se me infectó. Tenía muchísimo dolor y una gran inflamación", señala el torero de Carlet, que ahora, ya fuera de peligro, es consciente de lo cerca que estuvo el pitón de alcanzar dos vasos sanguíneos vitales.

Y no olvida el "agradecimiento" a César Baltazar, cirujano taurino de la plaza de Acho, y médico que operó por segunda vez al torero de Carlet en Lima tras hacer un primera atención por videollamada.

Jordi Pérez ha recibido numerosas muestras de cariño tras la grave cornada, incluso de figuras como José Tomás o Andrés Roca Rey. El torero reconoce que el percance ha tenido una enorme repercusión mediática y que se ha sentido muy arropado por el mundo del toro: "Sueño con torear pronto en València, en mi tierra".

Sobre las plazas peruanas que cuentan con enfermerías quirúrgicas preparadas para atender percances graves como el suyo, Jordi asegura que "no pienso, cuando voy a torear y a jugarme la vida, si la enfermermería tendrá hilo del número 5 para coserme o salvarme la vida, porque creo que sí lo tiene, pero esta vez no fue así, lamentablemente", confiesa.

"Los rezos de las monjas"

"Pero verdaderamente ha sido un milagro, los rezos de las monjas han tenido su efecto", en referencia a las monjas de la Congregación Madres de Desamparados de València, hogar al que llegó con 11 años junto a varios de sus hermanos, después de que los servicios sociales intervinieran ante una situación familiar muy complicada.

En el Hogar conoció a Fran Durbá, profesor del centro que terminó convirtiéndose en una figura fundamental en su vida, primero como tutor y después también como uno de sus principales apoyos taurinos e incluso llegó a ser su mozo de espadas.

La madre Elisa, responsable del Hogar y natural de Ronda, fue una figura clave en la vocación taurina de Jordi Pérez. Aficionada desde joven y conocedora del mundo del toro, entendió pronto que aquella inquietud iba en serio y decidió respaldarlo.

Las propias religiosas lo llevaron a la Escuela de Tauromaquia de València, donde comenzó su formación con Juan Carlos Vera y posteriormente continuó bajo la dirección de Toni Gázquez.

El apoyo del Hogar no se quedó ahí ya que la madre Elisa le arreglaba y cosía los trajes de luces, algunos procedentes de figuras como El Fandi o Enrique Ponce, y las monjas comenzaron a acompañarlo también a las plazas.

La coincidencia del nombre

De aquella relación nació buena parte de su identidad taurina, ya que en sus primeros pasos llegó a anunciarse como Jordi de las Monjas, antes de consolidar el apodo de El Niño de las Monjas, una denominación que entronca la historia que creó el cineasta Ignacio F. Iquino y protagonizó Enrique Vera en 1944.

Precisamente, el nombre guarda la coincidencia de que el torero y actor Enrique Vera protagonizó en 1959 la película El niño de las monjas. Décadas después, su sobrino Juan Carlos Vera sería precisamente uno de los primeros maestros de Jordi en la Escuela Taurina de València.

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