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Arte contemporáneo

La Gallera reabre sus puertas como galería de arte y espacio cultural

La inversión privada rescata el emblemático inmueble de València, cerrado desde que el Consorci de Museus dejara el alquiler en 2016. Ahora, La Gallera Art le da una nueva vida con una programación periódica alrededor del arte y la cultura, además de haber sido incluida en las rutas urbanas de Open House por su singularidad

Imagen del interior de la Gallera en su estado actual, antes de la instalación artística de La Gallera Art.

Imagen del interior de la Gallera en su estado actual, antes de la instalación artística de La Gallera Art. / La Gallera Art

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Amparo Soria

Amparo Soria

València

La cultura es un reflejo de la sociedad que la crea y la consume y, como tal, está sometida a cambios constantes. La Gallera de València tenía el propósito de albergar las tradicionales peleas de gallo que tanta expectación generaban en el siglo pasado, una práctica desechada hoy en día y condenada al ostracismo. Así, es una suerte poder decir que este emblemático espacio, completamente vertical y con una pista en el centro, se ha conservado hasta nuestros días y está listo para albergar actividades y propuestas culturales más amables y enriquecedoras. Desde febrero, el histórico circo está funcionando como una galería de arte privada, La Gallera Art, tomando el relevo que el Consorci de Museus abandonó en 2016.

Más allá del uso expositivo y comercial, "pretendemos configurar el espacio también como un lugar de encuentro cultural, mezclando arte, arquitectura e historia". Lo dice Mayte Rodríguez, del equipo directivo, que explica a este diario que llevan seis meses trabajando en este proyecto para que las nuevas generaciones de valencianos "conozcan este lugar tan brutal".

La exclusividad del espacio ha hecho que Open House Valencia, el festival urbano que descubre y redescubre lugares emblemáticos de la ciudad y su área metropolitana, fijara sus ojos en la Gallera. Será uno de los lugares que se podrá visitar el 25 de octubre, aunque hay otras oportunidades para entrar en este edificio escondido entre los edificios del entorno de El Mercat, tal como avanzó la directora del festival, Sara Portela, el pasado mayo. Desde febrero se han organizado dos exposiciones, una de ellas el pasado mes de junio, del artista Misael del Rosario bajo el título 'Gates', mientras que el próximo 10 de septiembre, se inaugurará 'Oda a la vida' de Mercedes Herrán.

La historia que hay tras este espacio es tanto o más inaudito como el edificio en sí mismo. Se encuentra en la calle Aluders, entre la Plaza del Ayuntamiento y el Mercat Central, y fue construido en 1870 como un circo destinado a las peleas de gallos, lo que explica la arquitectura del inmueble.

El antiguo reñidero se organizaba alrededor de un gran patio central, donde se celebraban los combates, y alrededor de él se alzaban tres niveles de gradas desde los que el público seguía el espectáculo, donde hoy cuelgan las obras de arte que el visitante puede observar piso a piso. Con el paso del tiempo, aquel escenario de apuestas y peleas quedó atrás y el edificio encadenó distintos usos hasta su transformación en un espacio cultural.

La Gallera fue también almacén de la ferretería Planchadell durante buena parte del siglo XX, pero tras la muerte del propietario de la empresa en la década de los 80, el edificio fue rehabilitado y adaptado ya como sala de exposiciones. Fue una transformación profunda del edificio y permitió recuperar este espacio. Gracias a esa reforma, hoy sigue en pie.

Durante esos trabajos desapareció el antiguo suelo de madera que, tal como explicaban en 2021 a este diario sus propietarios, los hermanos Rogelio y Julián Martínez, conservaban las manchas de sangre de los gallos que habían combatido allí décadas atrás.

Imagen del interior de la Gallera en su estado actual, antes de la instalación artística de La Gallera Art.

Imagen del interior de la Gallera en su estado actual, antes de la instalación artística de La Gallera Art. / La Gallera Art

En la década de los noventa, la Generalitat puso su mirada en La Gallera y volvió a ser rehabilitada para vincularla definitivamente al uso cultural que la institución iba a darle. Durante cerca de dos décadas acogió exposiciones y proyectos artísticos, siendo una referencia dentro de la ciudad gracias a su ubicación y su arquitectura, marcada por la enorme altura del patio central y la luz cenital que entra a través del techo, lo que la convertía en un contenedor de arte vivo.

Cerca del abandono

Esa etapa terminó el 1 de enero de 2017, tras meses avisando de que se rescindiría el contrato de alquiler firmado por el gobierno del PP en la Generalitat. Con el cambio de color y la entrada de PSPV y Compromís en el Consell, el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, dirigido por José Luis Pérez Pont, anunció que abandonaría el inmueble y cifró el precio del alquiler en 40.000 euros anuales. Sumado el mantenimiento y contenido artístico, el gasto alcanzó en 2015 los 108.000 euros.

Comenzó entonces la decadencia de este espacio, que no ha dejado de buscar inquilinos nuevos que le den el uso cultural al que está destinado. La familia Martínez quería conservar la propiedad que había pasado de generación en generación desde el siglo XIX, y una inmobiliaria lo puso en el mercado sin demasiado éxito, ya que la normativa restringía su uso al cultural, lo que limitaba las posibilidades de explotación.

Casi diez años después, la iniciativa privada se ha hecho con este espacio y lo reconcilia con el arte, incluyéndolo en el circuito expositivo de València de nuevo. La concepción ahora es más amplia, ya que se abre a acoger eventos culturales. Por su parte, las exposiciones siempre se adaptan a la propia forma del edificio, aprovechando y jugando con la verticalidad de su arquitectura que obliga a recorrer el espacio por sus escaleras.

Así, la Gallera vive ahora una nueva vida y reactiva el circuito artístico de la ciudad, que cada vez más usan estos espacios patrimoniales para fines expositivos. Fue circo gallístico, almacén, sala de exposiciones pública y ahora galería de arte, pero la Gallera sobrevive a la reurbanización de la ciudad, a la explotación hotelera y al tiempo, reconvertido ya en una nueva sala de arte y cultura contemporánea.

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