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Un millar de efectivos blindará la seguridad del Medusa Festival en Cullera

Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y Protección Civil movilizarán alrededor de 700 profesionales, reforzados por más de 200 agentes de seguridad privada y auxiliares aportados por la organización

La Guardia Civil en el Medusa Festival en una imagen de archivo.

La Guardia Civil en el Medusa Festival en una imagen de archivo. / JG

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

València

La música electrónica volverá a convertir Cullera durante varios días en uno de los grandes focos de concentración de público del verano valenciano. Detrás de los escenarios, las sesiones de madrugada y las miles de personas que acudirán al Medusa Festival habrá también un amplio dispositivo destinado a garantizar que la fiesta se desarrolle con las máximas condiciones de seguridad.

Alrededor de 700 efectivos de Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil y Bomberos participarán en el dispositivo especial previsto con motivo del festival, a los que se sumarán más de 200 profesionales de seguridad privada y auxiliares aportados por la organización. En total, cerca de un millar de personas estarán vinculadas directamente a las tareas de vigilancia, prevención, seguridad y respuesta ante posibles emergencias.

El despliegue responde a las dimensiones de un acontecimiento que durante varios días transforma buena parte del entorno del recinto en una auténtica ciudad temporal. Al festival se añaden las zonas de alojamiento, accesos, aparcamientos, desplazamientos de asistentes y una actividad que se prolonga especialmente durante las noches y madrugadas.

El reto de la movilidad

La Guardia Civil tendrá un papel destacado en el control de la seguridad ciudadana y, especialmente, en la vigilancia de los desplazamientos y las vías de acceso a Cullera. Miles de vehículos llegarán de forma escalonada durante las jornadas del festival y, al finalizar las principales sesiones, se producirán nuevas concentraciones de tráfico con la salida simultánea de numerosos asistentes.

La seguridad vial se convierte así en uno de los principales retos del operativo, especialmente durante las horas nocturnas y de madrugada. Los controles preventivos y la vigilancia de las carreteras serán fundamentales para evitar accidentes y conductas de riesgo.

La Guardia Civil estará en permanente vigilancia en el Medusa Festival.

La Guardia Civil estará en permanente vigilancia en el Medusa Festival. / JG

La Policía Local, por su parte, tendrá un papel fundamental en la regulación del tráfico urbano, los accesos y los desplazamientos en el entorno del recinto. Su actuación será especialmente importante para mantener la movilidad de la localidad y garantizar que los vehículos de emergencia puedan circular con rapidez cuando sea necesario.

Ambos cuerpos deberán trabajar coordinadamente para gestionar una movilidad extraordinaria que durante varios días convivirá con la actividad turística habitual de Cullera.

Bomberos y Protección Civil, preparados para las emergencias

Junto a las fuerzas policiales, Bomberos y Protección Civil constituyen la segunda gran columna del dispositivo. Los bomberos permanecerán preparados para intervenir ante incendios, accidentes, rescates u otras situaciones que requieran una respuesta especializada. En un recinto con grandes estructuras temporales, instalaciones eléctricas, escenarios y zonas de restauración, la prevención y la capacidad de intervención rápida resultan fundamentales.

Protección Civil aportará, por su parte, una presencia especialmente vinculada a la prevención y a la atención directa de los asistentes. Caídas, desorientaciones, indisposiciones, golpes de calor o cualquier otro incidente pueden requerir una primera intervención sobre el terreno antes de activar otros recursos especializados.

Más de 200 profesionales privados

La organización del Medusa reforzará el dispositivo público con más de 200 profesionales de seguridad privada y auxiliares, que desarrollarán buena parte de su trabajo en el interior del recinto. Su misión será controlar los accesos, vigilar las diferentes zonas, detectar posibles incidencias y colaborar con los cuerpos públicos cuando una situación requiera su intervención.

El CEO del Medusa, Andreu Piqueras, destaca que la seguridad constituye una de las prioridades de la organización: «Para nosotros, como organización, uno de los temas más importantes es el de la seguridad de toda la avalancha de gente que viene a participar de una de las mejores fiestas de la música electrónica de toda España y una de las mejores de Europa», señala.

Piqueras explica que el festival ha decidido reforzar el dispositivo público con personal propio: «Para ello añadimos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, desde Medusa, más de 200 agentes de seguridad privada para garantizar el bienestar de todos los participantes».

La seguridad privada tendrá así una función complementaria a la de los cuerpos policiales y los servicios de emergencia, especialmente en el control interno del recinto.

Controlar las grandes concentraciones

Uno de los principales retos será gestionar los movimientos de los asistentes.

En un festival de estas dimensiones, miles de personas pueden concentrarse durante horas frente a un mismo escenario y desplazarse posteriormente hacia otra zona del recinto. Las actuaciones de mayor seguimiento generan picos de afluencia y movimientos masivos que requieren una vigilancia específica.

El objetivo de los servicios de seguridad será evitar situaciones de riesgo, mantener despejados los itinerarios de emergencia y garantizar que los flujos de personas puedan desarrollarse con normalidad.

La vigilancia será especialmente intensa durante las noches y madrugadas, cuando se concentra buena parte de la actividad del festival.

La seguridad no se limitará, por tanto, a las puertas del recinto. También deberá atender los desplazamientos hacia las zonas de alojamiento, los aparcamientos y los diferentes accesos.

El calor, otro factor de prevención

La celebración del festival en pleno mes de agosto añade otro elemento que obliga a extremar la prevención. Las altas temperaturas, la deshidratación, el cansancio y la falta de descanso pueden provocar numerosas incidencias entre los asistentes, especialmente después de horas de actividad nocturna.

La Guardia Civil forma parte del dispositivo de protección y vigilancia del Medusa Festival.

La Guardia Civil forma parte del dispositivo de protección y vigilancia del Medusa Festival. / JG

Los servicios de emergencia deberán permanecer preparados para atender posibles golpes de calor, indisposiciones y otras situaciones derivadas de las condiciones ambientales. La recomendación para los asistentes pasa por mantener una correcta hidratación, descansar y solicitar ayuda ante los primeros síntomas de malestar. En un festival multitudinario, una intervención rápida puede evitar que una incidencia menor termine convirtiéndose en una emergencia.

La seguridad continúa cuando acaba la fiesta

Uno de los momentos de mayor exigencia llegará precisamente cuando finalicen las principales actuaciones. La salida simultánea de miles de personas obligará a controlar los desplazamientos y evitar acumulaciones de tráfico.

La Guardia Civil y la Policía Local tendrán entonces un papel especialmente relevante para garantizar una salida ordenada y segura. La prevención de la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas constituye también una de las prioridades habituales en los dispositivos de estas características.

Cerca de un millar de profesionales detrás del festival

El Medusa volverá a poner a prueba la capacidad de respuesta ante una concentración multitudinaria. Unos 700 efectivos públicos y más de 200 profesionales privados y auxiliares formarán el núcleo del dispositivo destinado a garantizar la seguridad durante los días del festival.

Guardia Civil y Policía Local asumirán buena parte de las funciones relacionadas con la seguridad ciudadana y la movilidad; Bomberos y Protección Civil permanecerán preparados ante cualquier emergencia, y los profesionales de seguridad privada reforzarán la vigilancia dentro del recinto.

La organización considera este despliegue imprescindible para garantizar el bienestar de los asistentes. «Uno de los temas más importantes es la seguridad de toda la avalancha de gente», insiste Piqueras.

Durante cuatro días, Cullera será escenario de una de las grandes citas de la música electrónica. Miles de personas acudirán atraídas por la programación, los escenarios y las sesiones de madrugada. Pero mientras el público disfruta de la fiesta, cerca de un millar de profesionales trabajarán desde distintos puntos para que la seguridad permanezca en un segundo plano.

Porque en un acontecimiento de estas dimensiones, el mejor dispositivo es aquel que consigue que la música sea noticia y la seguridad, simplemente, funcione.

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