Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Novela

Los testimonios de los literatos que cobraron vida en las calles de València

El libro ‘El aleph valenciano: La Valencia de los intelectuales’, de Vicente Gorgues, relata desde el ámbito más humano las estancias en la ciudad de figuras de la literatura como Cervantes, Lope de Vega, Hemingway o Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán, en una visita al sanatorio de Portacoeli en 1899, junto a Blasco Ibáñez, entre otros.

Emilia Pardo Bazán, en una visita al sanatorio de Portacoeli en 1899, junto a Blasco Ibáñez, entre otros. / Levante-EMV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Valencia es una cuna de arte que se extiende entre los siglos. De la pintura de Joaquín Sorolla al recuerdo de la voz de Nino Bravo, de obras como el Tirant lo Blanc a personalidades como las de Ausiàs March o Vicente Blasco Ibáñez, el legado de este territorio ha dejado huellas imborrables. Sin embargo, dentro de esas referencias imposibles de desligar de la historia, una ciudad se ha erigido como punto de unión cultural, como ese escenario en el que -con el paso del tiempo como marco- ha servido para entrelazar los relatos de algunos de las figuras más importantes de las letras españolas y universales. De Cervantes a Antonio Machado, de Lope de Vega a María Moliner o Hemingway.

Ese rico entramado de unas vivencias únicas, noveladas a través de pasajes conocidos y otros ficcionados que pone la parte más personal de estos literatos como protagonista, es el que explora ‘El aleph valenciano: La Valencia de los intelectuales’ (NPQ Editores, 2026) del escritor y filólogo -a la par que columnista de este diario- Vicente Gorgues, quién en las últimas páginas de este ejemplar pone como punto de partida temporal para este título el inicio de 2018. Desde ese momento, este "atrevimiento literario" se ha ido gestando -reconoce- "cuando mis obligaciones como profesor me lo permitían" y a través de un trabajo que se ha alargado durante siete años, pero que pese a las horas invertidas y la "costosa" labor de documentación, ha "valido la pena".

València como núcleo y unión

Pero, ¿qué pone en valor este libro? La respuesta sería, quizás, el hecho de ponerse en los zapatos de algunas de las mentes más brillantes de nuestra literatura para recorrer València a través de sus ojos, contextualizar y conocer a aquellos personajes -fueran reales o figurados esos encuentros con los protagonistas- que marcaron el Cap i Casal en sus distintas épocas o, simplemente, manifestar la importancia de la cultura como pilar social. Y es que la ciudad, con la viveza de sus paisajes y sus alrededores, ejerce de centro neurálgico de una narración coral desarrollada de una forma cronológica y ordenada, con un capítulo para cada escritor.

Una historia compartida -con una amplia bibliografía como respaldo- que comienza con Miguel de Cervantes y, más concretamente, con el capítulo posterior a su liberación en Argel. Y es que tras desembarcar en Dénia, el autor del Quijote llegó a pie a València, lugar en el que se quedaría entre uno y dos meses. Un tiempo que utilizaría para intentar saldar con mercaderes valencianos las deudas contraídas con el objetivo de poner fin a su cautiverio y que Gorgues une con la lectura del Tirant Lo Blanc, publicado casi un siglo antes de su desembarco en 1580, por parte de Cervantes o cómo hubiera recordado la ‘terreta’ el escritor en sus últimos días de vida.

Lope de Vega es uno de los autores que pasaron por València.

Lope de Vega es uno de los autores que pasaron por València. / Levante-EMV

Esos vínculos entre realidad y ficción -con un enamoramiento de una valenciana creado para la ocasión incluido- cobran vida en el aleph a través de otras figuras como Lope de Vega, que visitó hasta en tres ocasiones la ciudad, sirviendo la misma como inspiración para escribir ‘Los Locos de Valencia’ o ‘El Grao de Valencia’ o mostrando la importancia que la Escuela Dramática Valenciana tuvo para el forjado de su trayectoria literaria.

Testimonios vivos

Pero a lo largo las más de 300 páginas por las que se extiende la obra de Gorgues se pueden observar muchas más vidas. La de Leandro Fernández de Moratín en una València bajo dominio francés y su posterior expulsión, las voces de Emilia Pardo Bazán o Miguel de Unamuno reflejadas en discursos como el que este último dio en el Ateneo de València -y que el escritor utiliza también para retratar una España cuyos males, curiosamente, no han cambiado tanto- o la llegada de Ernest Hemingway como casi un turista primero -sirviendo para arrancar su ‘Fiesta’- y como corresponsal durante la Guerra Civil después se abren paso como testimonios vivos de distintos contextos sociopolíticos.

La prueba de ello es el propio conflicto de finales de los años 30 en España, que se cuela en las vivencias de Federico García Lorca -previo paso antes con su compañía, La Barraca- durante el estreno de Yerma en el Teatro Principal en los meses previos a que fuera fusilado -una visita que también le sirvió para comenzar a escribir ‘Sonetos del amor oscuro’ en el hotel Reina Victoria-; Antonio Machado y su larga estancia en Rocafort -con mención a sus sentimientos con la muerte de Unamuno incluídos- antes de irse a Barcelona cuando la derrota de la República se acerca o la labor de María Moliner -cambiando la tercera persona por la primera para narrar su capítulo- fundando bibliotecas para que el saber no se pierda. Porque como el propio Gorgues concluye "aunque no fue escritora, su labor cultural alcanzó tanta intensidad que supone un broche final diferente" a un libro que ayuda a mostrar València como lo que es: una cuna de arte.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents