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Lorca en València, de Fuentovejuna con La Barraca a sus sonetos más 'oscuros'

El literato granadino, fusilado hace exactamente 90 años, pasó por el Cap i Casal en dos ocasiones dentro de sus viajes por la España Republicana

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Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Fusilado cuando las luces del amanecer iluminaban su Granada natal dentro de una Guerra Civil -la misma cuyo trascurso acabaría obligando al exilio de muchos de los intelectuales de la época- que acaba de comenzar. Ese fue el triste final que, hace exactamente 90 años, tuvo uno de los genios literarios más importantes que ha dado España, Federico García Lorca. Un talento, plasmado en obras como 'La Casa de Bernarda Alba' o 'Poeta en Nueva York' pero también en su faceta como coordinador teatral y actor, que también dejó su impronta en una València de la Segunda República que visitó en dos ocasiones.

De ellas, la primera se dio en el verano de 1933. Habían pasado solo unos meses desde que 'Bodas de Sangre', otro de sus grandes títulos, se había estrenado por primera vez en Madrid y otras como el 'Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín' y 'La zapatera prodigiosa' seguían teniendo recorrido. Fue ahí cuando el poeta se lanzó de nuevo a la carretera montado en 'La Bella Aurelia' como director artístico de 'La Barraca', el grupo de teatro universitario fundado en 1931 y que tenía como misión llevar de manera popular e itinerante la cultura a cada rincón de España. ¿Cómo? Representando piezas de los clásicos del Siglo de Oro, de Miguel de Cervantes a Calderón de la Barca, de Tirso de Molina a Lope de Vega.

Itinerario con Lope como protagonista

Con una obra de este último como plato principal, concretamente 'Fuenteovejuna', Lorca arrancó un nuevo itinerario en el Cap i Casal el 28 de junio. Los 'monos azules' que identificafan a los actores habían llegado a la ciudad, actuando -con decorados y vestuario de Alberto Sánchez- en el teatro Principal. La interpretación de la obra 'rebelde' de Lope no sería la única con la que aquellos que se acercaron a ver a la compañía se acabaron deleitando. La novela los 'Entremeses' de Cervantes también fue representada sobre las tablas, completando un programa que, tras la estancia valenciana, también llegó a otras localidades de dentro y fuera de la autonomía como Utiel, Xàtiva, Almansa, Albacete, Alcaraz, Infantes, Valdepeñas y Tembleque.

Sería casi su última aventura en forma de gira teatral antes de que, en septiembre, embarcara rumbo a Sudamérica. Buenos Aires, Rosario, Montevideo... fueron algunas de las paradas de un viaje de seis meses en el que no solo vio estrenadas algunas de sus obras en tierras bonaerenses a la par que daba conferencias, sino que también fue un tiempo que le permitió trabajar en otra pieza, 'Yerma', que acabó a mediados de 1934. La misma terminaría siendo fundamental para explicar su segunda estancia en València y también serviría de testimonio de la importancia que el poeta daba a ese acercamiento de la literatura a los habitantes. No en vano, como afirmó en una de las representaciones de esta tragedia rural, "al público se le puede enseñar -conste que digo público, no pueblo-; se le puede enseñar, porque he visto patear a Debussy y a Ravel hace años, y he asistido después a las clamorosas ovaciones que un público popular hacía a las obras antes rechazadas".

La nueva visita

En este contexto, fue a inicios de noviembre de 1935 cuando Lorca llegó de nuevo a la capital valenciana. Tras meses marcados por las entrevistas o los estrenos de sus obras en Nueva York, Madrid o Barcelona, 'Yerma' aterrizó en el Cap i Casal de la mano de Margarita Xirgu. Y lo hizo, de nuevo, en el Principal. Eso sí, el estreno el día cinco del penúltimo mes del año sería solo uno de los acontecimientos relevantes que marcarían esta nueva visita lorquiana. Y es que sería en este momento, en concreto durante su estancia en el hotel Reina Victoria del centro de València -y mientras esperaba la llegada de uno de sus amores, Rafael Rodríguez Rapún-, cuando el literato comenzó a escribir sus ‘Sonetos del amor oscuro’. O lo que es lo mismo, los últimos versos de una trayectoria -que finalizaría, prematuramente, meses después con su asesinato- que dejó también su sello en el territorio valenciano.

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