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«Mi padre estaría muy orgulloso de que 'Un beso y una flor' se haya convertido en el segundo himno del Mundial»

Las hijas del artista aseguran «no dar crédito» ante la nueva dimensión que ha adquirido la canción entre el público más joven, el tema se encuentra entre las cien canciones más vendidas de España

Actuación de Eva Ferri junto a su padre en el Roig Arena.

Actuación de Eva Ferri junto a su padre en el Roig Arena. / Eduardo Ripoll

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València

Lo avanzamos y ahora las cifras lo han avalado. Un beso y una flor se ha convertido en el himno no oficial del Mundial para la generación Z. La selección española consiguió, el pasado 20 de julio, alzarse con su segundo título. Aquellos que nacieron entre 1997 y 2012 celebraban la victoria con una banda sonora que no era precisamente la protagonizada por Shakira y su Dai-Dai.

El inesperado himno fue este single que se publicó en 1972. Cincuenta y cuatro años después, ha logrado introducirse en el imaginario musical juvenil, dominado, en su mayoría, por canciones de reguetón. «Nos sorprendió lo que vimos en redes sociales, la gente joven la cantaba por todas partes», explica Eva Ferri, hija del cantante.

Actuación de Eva Ferri junto a su padre en el Roig Arena.

Actuación de Eva Ferri junto a su padre en el Roig Arena. / Eduardo Ripoll

Un fenómeno que surgió de forma espontánea

No estuvo planificado, no había una estrategia establecida; todo brotó de forma natural. «Nadie movió esto, no había ninguna persona detrás, tampoco Universal, que es la compañía discográfica, ni la familia. Menos aún se invirtió en publicidad, no nos movimos para lo que ocurrió».

Y es que no solo se escuchó en el ámbito nacional, sino también en el internacional. «No dábamos crédito porque hasta en el campo donde se celebró la final pusieron la canción. Nos mandaban vídeos desde allí, estábamos muy emocionadas», afirma.

Una combinación irresistible

El éxito y el profundo calado de la canción se explican por una combinación irresistible: la voz inconfundible de Nino Bravo, la fuerza de los versos —escritos por José Luis Armenteros y Pablo Herrero— y una melodía capaz de emocionar a distintas generaciones. «La letra es una maravilla, los autores de la canción tienen mucho que ver con su éxito, al igual que la manera de transmitir de mi padre, es un conjunto», sentencia, orgullosa.

Precisamente estos factores han hecho que el single conecte de esa manera con las nuevas generaciones. «Tiene varias canciones que han significado mucho en determinados momentos, como Libre o Mi tierra. Esta última también se convirtió en un emblema aquí, en València, con la dana. Creo que esas canciones se han quedado para siempre, para la eternidad. Se han convertido en himnos», explica.

En el top 100 de canciones más vendidas en España

Un beso y una flor ha logrado entrar en el listado de los sencillos más vendidos en España. La semana posterior a la victoria de la selección, la canción se situó en el puesto 71, por delante de artistas como Aitana, con su reciente éxito 6 de febrero; Bad Bunny, con Tití me preguntó; Rosalía, Siloé y Arde Bogotá, entre otros. «Llama poderosamente la atención verlo en las listas junto a estos artistas actuales, cuya música no tiene que ver nada con la suya. Está conectando con la gente joven», afirma Eva.

'Un beso y una flor' en el puesto número 71 de las canciones más vendidas de España

'Un beso y una flor' en el puesto número 71 de las canciones más vendidas de España / Levante-EMV

A la familia le gustaría que no solo se quedaran en una única canción, sino que fueran más allá: que conocieran a Nino Bravo en su totalidad y profundizaran en su obra, su repertorio y su personalidad, marcada por esa «perseverancia» que tenía para conseguir las cosas. «Me gustaría que descubrieran el resto de sus canciones. Tiene muchísimas y todas cuentan con letras maravillosas, porque los autores con los que trabajaba eran grandes letristas. Hoy ya no existe tanto ese tipo de obras capaces de acompañarte en un momento concreto de tu vida».

Un legado que continúa creciendo

Sus hijas siempre han trabajado para preservar su legado tal y como él lo dejó. Un patrimonio artístico que sigue vigente y crece pese a su ausencia. «Para nosotras es un orgullo enorme. Él se marchó siendo ya muy famoso, pero creo que nunca habría podido imaginar hasta dónde llegaría después su música», explica.

Publicidad del disco y el single "Un beso y una flor".

Publicidad del disco y el single "Un beso y una flor". / Archivo Darío Ledesma.

A pesar de la sobreproducción musical y del consumo vertiginoso que fomentan las redes sociales, la obra de Nino Bravo resiste el paso del tiempo. Sus canciones no pasan de moda, siguen sonando y continúan conquistando a las nuevas generaciones. Su hija confía en que esa huella perdure también en el futuro: «Todo es cíclico, pero espero que continúen recordándolo como hasta ahora: como un hombre que se fue muy joven y que poseía una manera de cantar que muy pocas personas consiguen tener».

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