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La resurrección torera de Sevilla

El único argumento valenciano de la próxima Feria de Abril radica en José María Manzanares, fuera del Domingo de Resurrección tras seis años consecutivos

Morante de la Puebla tras ser cogido este sábado en La Línea de la Concepción (Cádiz). A.Carrasco Ragel

Sevilla recupera su músculo más preciado: el sentimiento por lo suyo, por lo auténtico y por su lenguaje paricular. El aroma a incienso por las calles en Semana Santa, la reventa de entradas para el Domingo de Resurrección con tres toreros sevillanos en la Maestranza de Sevilla y la vida recuperada después de la incesante pandemia del coronavirus. Porque Sevilla tiene algo de ancestral, de manifestación telúrica.

El sentido del tiempo, la muerte y la búsqueda de la belleza son tres temas fundamentales para un artista. Por eso, el maestro Curro Romero hacía el paseíllo en Sevilla cada Domingo de Resurrección con el apasionado sueño de encarnarlos. Lograrlo en pocas tardes fue su cruz y su genialidad. Con la misma mentalidad harán el paseíllo esta domingo tres herederos de su concepto: Morante de la Puebla, Juan Ortega y Pablo Aguado -con los toros de Juan Pedro Domecq-, tres artistas que devolverán la normalidad taurina a después de una temporada en blanco, la de 2020, y un año de excepciones como el de 2021, en el que toda la programación taurina tuvo que quedar condensada en una atípica feria de San Miguel.

El cartel de Morante, Ortega y Aguado no es inédito, de hecho, la Feria de Fallas lo disfrutó a pesar del temporal y este sábado también se realizó en La Línea de la Concepción (Cádiz). En el san Isidro de Madrid también está presente. Y ya lo estuvo en esa excepcional Feria de San Miguel que acabó siendo la primera gran feria de la era postcovid, pero la rodilla de Pablo Aguado se rompió en el primer festejo y el esperado trío hispalense se convirtió en un mano a mano entre Ortega y Morante. Pero este sábado, Morante de la Puebla resultó cogido por el primer toro de la corrida y, tras ser atendido en la enfermería de un fuerte golpe en el hombro izquierdo, fue derivado a un hospital para un estudio radiológico que reveló una "luxación acromioclavicular". Al cierre de esta edición, Morante era seria duda.

Por su parte, desde el año 2015, José María Manzanares no ha dejado de torear el Domingo de Resurrección. El año 2014, Daniel Luque y Manuel Escribano torearon mano a mano frente a toros de Miura, pero el resto de temporadas, el torero alicantino ha abierto el año taurino en Sevilla hasta este 2022. Esta temporada, el diestro alicantino actuará el viernes 29 de abril junto a Morante de la Puebla y Diego Urdiales frente a los toros de Jandilla - Vegahermosa; el miércoles 4 de mayo junto a El Juli y Pablo Aguado frente a los toros de Garcigrande - Domingo Hernández.

En la Feria de san Miguel, Manzanares también actuará el sábado 24 de septiembre junto a Roca Rey y Calerito, que tomará la alternativa, con toros de Victoriano del Río - Toros de Cortés.

Durante la temporada sevillana, Morante toreará seis tardes, mientras que El Juli, Roca Rey, Pablo Aguado y Juan Ortega estarán tres tardes cada uno en el abono. Dos estarán Diego Urdiales, Miguel Ángel Perera, Daniel Luque, Ginés Marín o Tomás Rufo.

Será el primer Domingo de Resurrección para Pablo Aguado y Juan Ortega. El primero volverá a pisar la Maestranza después de la gran tarde que lo catapultó en 2019 y el segundo actuará tras ser uno de los sucesos del ciclo otoñal de san Miguel después de tres tardes en las que marcó la diferencia en su toreo de capote.

Morante de la Puebla es el emblema indiscutible de Resurrección, de toda la Feria de Abril y del abono completo, incluido en la Feria de san Miguel. El eco de su gran faena en la última feria sevillana sigue resonando en el imaginario colectivo. Además, este año, el genio de la Puebla de Río va a celebrar en 2022 su XXV aniversario de alternativa reforzando su compromiso con la profesión, hasta llegar a las cien corridas de toros.

Han pasado tres años largos, toda un coronavirus, desde que el pasodoble "Maestranza" sonó por última vez en la tarde de Domingo de Resurrección. Pero esa Sevilla flamenca, torero y cofrade, afortunadamente, ha recuperado la vida.

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