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Adiós a El Litri, leyenda del toreo con ADN de Gandia

El torero nacido en la capital de Safor tomó la alternativa de manos de Cagancho en València, plaza en la fue un ídolo desde su debut como novillero

Miguel Báez Espuny “El Litri”, en una foto de archivo. Levante-EMV

Miguel Báez Espuny “El Litri” murió en la noche del miércoles a los 91 años tras una larga enfermedad y dejó huérfana a una saga con cuatro generaciones de matadores de toros prácticamente insólita en España. El nombre de “Litri” producía temblor con su sola pronunciación porque conservaba la memoria de una tauromaquia hereditaria y venerada que tenía su puntal en el propio Báez Espuny por su valor estoico.

Nacido en Gandia, de donde era su madre, se crio en Huelva, de donde es hijo adoptivo, pero València fue su cuna y su fragua como torero. El 20 de marzo de 1949 realizó su presentación como novillero en el “Cap i Casal” junto a Calerito y Aparicio y, tras pasear tres orejas, un rabo y una pata, inició un romance que nunca tuvo fin.

El Litri era un ídolo en València. Un héroe popular que convulsionó la ciudad desde el día de su debut en 1949, año que también se recuerda por sus brindis al pianista Iturbi y a Lola Flores y Manolo Caracol.

De novillero, la afición le arropó con admiración y gratitud con una pancarta en la que podía leerse “Viva Litri. Magnífico”: “Al terminar el festejo, mientras Litri iba en marcha espectacular e impresionante por las calles de la ciudad, envuelto en aclamaciones entusiastas, los aficionados permanecían de pie en la plaza, asombrados, como si no dieran crédito a la hazaña realizada por este chaval, que, de seguir como le vimos el domingo, va a dar mucho que hablar”, puede leerse en Levante-EMV tras la tarde del debut. Ese mismo día, tras ver los novillos de Guardiola en los corrales, también se enamoró de la paella, un plato que él mismo perfeccionó con unos aficionados en la playa de La Patacona y en la casa de su familia valenciana en la playa de Tavernes.

La pancarta de "Viva Litri" Archivo Diputación de València

En la Feria de Julio de 1949, El Litri actuó en cuatro de las cinco novilladas del ciclo paseando catorce orejas, cuatro rabos y una pata. Días después, fuera de feria, se organizó el primer mano a mano entre Julio Aparicio y Miguel Báez “Litri”, una rivalidad histórica. La Feria de Julio del 1950 fue testigo de ella porque la torearon Aparicio y Litri en su totalidad. En ella, hubo seis novilladas con Miguel Báez "Litri" y Julio Aparicio. La plaza rozó el lleno casi todas las tardes y en la última, mano a mano frente a utreros de Carlos Núñez, se agotaron las localidades. Litri abrió la puerta grande tres veces y Aparicio, cuatro.

Con dieciocho años cumplidos, el 12 de octubre de 1950, vestido con un terno morado claro y oro, tomó la alternativa en la capital valenciana de manos de Cagancho en un cartel que agotó las entradas ocho días antes de su celebración porque también tomó la alternativa Aparicio. A los dos años justos de ese momento, Litri se retiró de los ruedos. En la Feria de Julio de 1955 regresó a València vestido de azul y oro tras su primera retirada. A partir de ahí, se retiró y volvió a los ruedos en varias ocasiones y salió por la puerta grande de Las Ventas siete veces. El 26 de septiembre de 1987 toreó su última corrida en la plaza francesa de Nimes para dar la alternativa a su hijo, Miguel Báez Spínola.

En València también dio la alternativa a Pedrés, Manolo Herrero y Gabriel de la Haba “Zurito”. El Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1998. Ahora, su paso en el toreo ya es eterno. Descanse, maestro.

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