Román, tras la dimensión de Las Ventas: "Es el fruto de los seis toros de Fallas"

El torero valenciano se convierte en el primer nombre propio de San Isidro tras cuajar su tarde más cabal en Las Ventas y rozar la puerta grande tras jugarse la vida rotundamente: "El toreo es eso, ¿no?, pura emoción", asegura

Mañana hará el paseíllo en la Feria de Vic-Fezensac para lidiar toros de Los Maños

Román, feliz, da una vuelta al ruedo durante su actuación en San Isidro

Román, feliz, da una vuelta al ruedo durante su actuación en San Isidro / Plaza 1

Jaime Roch

Jaime Roch

«Estoy feliz, sí, pero solo he mostrado una parte más de mi madurez como torero en esta temporada de los diez años de alternativa». Habla Román Collado, con serenidad, sin darse apenas importancia y con ese punto de espontaneidad que siempre le caracteriza tras la gran dimensión de torero que ofreció hace una semana en la Feria de San Isidro, donde tuvo entreabierta la puerta grande de la plaza de Las Ventas (cortó una oreja y dio una vuelta al ruedo). 

Porque los 18.497 espectadores que asistieron a Madrid ese día sintieron una emoción tan intensa que recorrió sus cuerpos hasta llegar a hoy. Y hasta mañana. Y hasta siempre porque eso es lo que produce la auténtica emoción del toreo, la intensa sensación de la entrega de un torero que ofreció su tarde más cabal y que se jugó la vida de verdad, rotundamente, con decisión y sin titubeos: «El toreo es eso, ¿no?, pura emoción. No me considero mejor torero por la tarde de San Isidro, pero sé que es será una tarde clave y marca mi madurez… y en definitiva todo el trabajo y el sacrificio que realicé este invierno. Es el fruto de los seis toros de la Feria de Fallas, es ahí donde realmente empezó todo».

Y Román volvió a escoger el vestido azul celeste y azabache para hacer el paseíllo en su único compromiso en la Feria de San Isidroun vestido con resonancias históricas del que cuelgan esfuerzos, hilos de esperanzas hechas verdades a fuerza de ir remendando sueños, memorias zurcidas, pespuntes de miedos, de sueños arrancados hambres de gloria con el que acarició la puerta grande Madrid. Tal y como le ocurrió a Manuel Granero el 17 de mayo de 1921 (vestido igualmente de azul celeste y azabache), el torero valenciano encandiló a la cátedra venteña y cuajó una de las mejores tardes de su carrera frente a dos toros de Fuente Ymbro nada fáciles: el primero por tremendamente bravo y el segundo porque embistió como una lluvia de inclementes puñales.

La solemne muerte de "Orgulloso", el toro de triunfo que sortó Román

La solemne muerte de "Orgulloso", el toro de triunfo que sortó Román / EFE

El torero de Benimaclet trae a colación una conversación reciente que tuvo con el también matador de toros Joaquín Galdós, a quien le aseguraba que sabía que toda la preparación física y mental que ha llevado a cabo con entrenadores personales y métodos de coaching iba salir en algún momento: «Le decía que no sabía si toda esta preparación iba a salir en Fallas, el Domingo de Resurrección en Madrid o en la Feria de San Isidro, pero lo sí sé es que saldrá». 

Y así fue porque Las Ventas se rindió ante un derroche tremendo de entrega, de valor y de buen toreo. Román lo tenía claro: «Aquí no pasan las cosas por casualidad. Pero no solo en el toreo, sino en la vida. Aquí las cosas suceden por algo y cuando de verdad te esfuerzas, al final sale». 

"Me considero un torero muy capaz"

Justo una semana después de su encerrona en la Feria de Fallas, Román cortó una oreja en la corrida del Domingo de Resurrección en Las Ventas frente a un toro de la divisa salmantina de Pedraza de Yeltes.

Pero sobre lo que ha supuesto esa tarde, explica: «Creo que la gente tenía un concepto de mí equivocado, me veía así como de corazón y entrega, que también, pero me considero un torero muy capaz. He matado todo tipo de corridas a lo largo de mi carrera y creo que nunca se me ha visto con el agua al cuello».

Y sobre las dos faenas a dos toros tan distintos y dificilísimos de Fuente Ymbro, Román asegura que «me gusta lo de pronto y en la mano. A veces me juega malas pasadas, pero así soy generoso con los animales. En el primero, cuando me fui a los medios, el toro está completamente entero y es muy difícil poder ser capaz de dominar la embestida, pero sé que le hice una faena de dos orejas».

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