Ponce se despide de Alicante con honores en una tarde rotunda de Rufo

El maestro de Chiva salió a hombros junto a David Galván y Tomás Rufo en una tarde emotiva en la que su hija Bianca recibió el brindis del cuarto toro

Ponce salió a hombros junto a David Galván y Tomás Rufo este domingo.

Ponce salió a hombros junto a David Galván y Tomás Rufo este domingo. / Levante-EMV

Jaime Roch

Jaime Roch

Enrique Ponce se despidió de Alicante este domingo con todos los honores. La sensación desde el primer momento era de emoción pura, con ese barniz de agradecimiento que latía en los tendidos de la plaza de toros desde antes del paseíllo.

El maestro de Chiva no tardó en devolver el cariño mostrado por la afición alicantina, en la persona de su alcalde, el empresario de la plaza, Nacho Lloret, de quienes recibió una litografía del maestro Manzanares padre y el público le obligó a saludar antes de que saliera el primero de la tarde, una ovación que también compartió con los otros integrantes del cartel, David Galván y Tomás Rufo. En banderillas, destacaron Juan Carlos Rey y David Pacheco, que se desmonteraron tras parear al tercero, y Sergio Blasco y Fernando Sánchez, que hicieron lo propio tras parear al sexto.

El brindis a su hija

Ponce cortó una oreja al primero de la tarde, un toro que brindó al público y con el que se lució a la verónica. El punto álgido de su faena estuvo en la mano derecha, por donde se mostró tan técnico como elegante en su manera de componer.

En el cuarto, que brindó a su hija Bianca, tuvo que administrarlo. Con temple y maestría, llevó al animal a media altura sin obligarlo hasta mantenerlo en pie. Paseó una oreja tras dos avisos y tuvo que dar dos vueltas al ruedo por aclamación popular.

David Galván empezó a dejar constancia del corte de torero en sus verónicas de recibo al segundo, que resultó bravo y bueno para la muleta. Tras brindar a Ponce, el torero de San Fernando, que entró en sustitución de Morante de la Puebla, compuso una faena en la que lo más relevante llegó en el toreo por el pitón derecho. Paseó una oreja y, en el serio quinto, también logró otro trofeo tras un golpe de verduguillo que le abrió la puerta grande de Alicante.

El golpe de Rufo

Tomás Rufo firmó la faena de la tarde -y probablemente de la feria- en el sexto tras encontrarse con el mejor toro del envío de Daniel Ruiz por ser un animal encastado. La faena de muleta fue firme y llena de sometimiento para dejar dos tandas finales de naturales que fueron sencillamente extraordinarias. Cortó dos orejas en el sexto a base de valor y fe en sí mismo. Hubo que poner de su parte para que el toro acabara rompiendo y dibujó naturales en los que desmayó la figura y toreó con gran profundidad. En su primero perdió los trofeos por los aceros, pero dejó constancia de su buena evolución como torero.

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