Román y el volapié perfecto

El torero de Benimaclet pasea una oreja en Pamplona tras una lección del arte de matar los toros con un estoque nuevo de Manolo Sales

Román Collado pasea la única oreja de la tarde de este lunes en Pamplona

Román Collado pasea la única oreja de la tarde de este lunes en Pamplona / Levante-EMV

Jaime Roch

Jaime Roch

"Qué podía hacerse entonces con un toro que, aculado a tablas, no arrancase, poco ni mucho, en dirección al engaño? Matarle a desjarrete o de cualquier manera, siempre deslucida para el espada y repugnante para el público", dice José Sánchez de Neira en su Toreo (1879). 

Pues bien, ahí llegó el arte cuando el gran Joaquín Rodríguez, "Costillares", inventó el volapié, es decir, el modo de matar a los toros que no se arrancaban y de practicarlo con gallardía y agilidad. 

Y eso hizo Román Collado durante este lunes en la Feria del Toro de Pamplona a la hora de pasaportar al segundo toro de Cebada Gago, un animal huidizo en el último tercio y que finalmente acabó aquerenciado en los chiqueros.

El toreo valenciano, sin suerte en ese toro tras una faena de cara a la galería cerca de los tendidos del sol, dejó un volapié perfecto, de ejecución y de efecto.

14 segundos de reloj

Se tiró despacio y se volcó sobre el morillo del animal. 14 segundos de reloj tardó exactamente caer el toro, casi al instante. De qué modo tan concluyente se reveló su conocimiento sobre el arte de matar los toros, ese mismo que pagó con sangre en la plaza de toros de Las Ventas con la terrible cornada que le partió femoral en 2019.

La espada, lo contó él mismo en las cámaras de One Toro, la estrenaba ese mismo día y se la había dejado el torero valenciano Manolo Sales, un gran innovador en el estoque moderno.

Con una estocada así, alejó todos los fantasmas posibles de aquel toro de nombre 'Santanero' de Baltasar Ibán y su buena ejecución ayudó notablemente a arrancarle la única oreja de la tarde en la cuarta de abono de la Feria de Toro de Pamplona. No tuvo la misma suerte en el quinto, aunque supo sujetarlo en la muleta, pero lo mató de manera defectuosa y perdió la puerta grande.

Juan Leal estuvo firme durante los tres toros que estoqueó e Isaac Fonseca no tuvo mucha opción con el tercero de la tarde y se hizo daño tras pinchar el toro en su brazo derecho, donde ya arrastraba una lesión de codo tras una cogida reciente en Cutervo.

Por su parte, los animales no ofrecieron el juego habitual de Cebada Gago en Pamplona.

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