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Feria de Fallas

València busca un nuevo torero con Samuel Navalón: "Es mi sueño"

En los brazos de su abuelo materno, Ángel, empezó la vocación del joven torero de Ayora que hoy reaparece en la plaza de toros de València junto a Andrés Roca Rey y Alejandro Talavante tras su cornada en Algemesí

Samuel Navalón, en la placita de toros que hay en la Ermita de la Virgen del Rosario de Ayora

Samuel Navalón, en la placita de toros que hay en la Ermita de la Virgen del Rosario de Ayora / R.Peris

Jaime Roch

Jaime Roch

València

"Voy con toda la ilusión del mundo porque es una de las tardes por las que merece la pena dedicarse en cuerpo y alma al toreo. Además, es mi presentación como matador de toros en mi tierra y mi reaparición tras la cornada de Algemesí, un día muy esperado", asegura Samuel Navalón ante la cita de esta tarde en la plaza de toros de València junto a Andrés Roca Rey y Alejandro Talavante con toros de Victoriano del Río, una terna que puso el 'No hay billetes' en las taquillas un mes antes de la celebración del festejo.

Es el día clave para él. Las fecha decisiva de su carrera como torero, la más importante hasta ahora: “Es un sueño. Estoy agradecidísimo al maestro Roca Rey porque para mí es un sueño hecho realidad poder torear con él, al igual que con el maestro Alejandro Talavante. Roca Rey fue el testigo de mi alternativa en Albacete y el año pasado también apostó por mi en la Feria de Hogueras de Alicante. Es un ídolo de mi infancia”, señala.

El vértigo del 'No hay billetes'

El vértigo del 'No hay billetes', los nervios de la presentación ante su plaza y la respuesta del público en taquilla dibujan los acordes de lo que seguro será una gran tarde de toros en el ruedo de la calle Xàtiva. Una cita marcada por la emoción y las expectativas.

El llenazo no solo confirma de nuevo el tirón de Andrés Roca Rey, sino también la expectación que ha despertado que apueste por uno de los toreros de la tierra con más proyección. Entre la presión del escenario y el respaldo del público, no es una tarde fácil para el joven diestro, pero asegura que no se cambia por nadie.

Ahora, tras la retirada de Enrique Ponce, el gran nombre valenciano del toreo contemporáneo; con el recuerdo aún vivo de El Soro, uno de los diestros valencianos más populares e influyentes de los años 80 y 90; y con la vigencia histórica de Manuel Granero, València sigue buscando un torero propio capaz de abanderar una nueva etapa. Navalón quiere ser ese nombre. "Quiero llegar a ser la próxima figura del toreo valenciano. Esa es mi motivación, mi gran ilusión. Como valenciano que soy, sería un auténtico honor".

El torero valenciano Samuel Navalón antes de hacer el paseíllo esta temporada.

El torero valenciano Samuel Navalón antes de hacer el paseíllo esta temporada. / Levante-EMV

Ese sueño empezó mucho antes de que tuviera uso de razón. Con apenas dos años, ya jugaba a ser torero en los campos de Almansa, donde se enfrentaba a los carneros armado con un trapito rojo que ya intuía un destino. Allí, entre juegos de infancia y una vocación precoz, comenzaron a tomar forma sus primeros anhelos taurinos.

Aquella pasión temprana por el toreo marcó también la vida de su familia. Sus padres, entre esfuerzos, sacrificios y renuncias, llegaron incluso a cerrar una tienda de pieles en Almansa para acompañar a su hijo en ese camino tan difícil, pero tan apasionante. Dos veces por semana recorrían kilómetros hasta Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, donde Samuel, con apenas diez años, empezó a formarse en la escuela taurina antes de ingresar más tarde en la de Albacete.

Su abuelo, clave en la vocación del toreo

El germen de esa vocación había brotado aún antes, en los brazos de su abuelo materno, Ángel, en Ayora, viendo corridas por televisión. Sin tradición taurina en la familia, la afición fue creciendo de manera casi intuitiva, entre toros de juguete regalados por Reyes, muñecos de Playmobil convertidos en improvisados toreros y tardes en la pequeña plaza de toros de la Ermita de la Virgen del Rosario de Ayora. Así fue tomando cuerpo una pasión premonitoria que, con el paso de los años, acabaría convirtiéndose en un proyecto de vida: “El año pasado pude descubrir muchas cosas de mí mismo como persona y como torero que me han hecho crecer. A día de hoy, después de la recuperación de la cornada que sufrí, creo que soy más maduro y más consciente también de mi profesión porque estoy mucho más comprometido con ella”.

El año pasado, esa vocación por el toreo se puso a prueba con la gravísima cornada que sufrió en el cuello en un festival en Algemesí: "Ha sido la experiencia que más me ha enseñado hasta el momento en mi vida y no solo por el hecho de experimentar el sufrimiento de cuando un toro hiere de tanta gravedad. Sobre todo, me ha enseñado a valorar mucho más lo que tengo a mi alrededor, mi familia, el cariño de mis seres queridos y el apoyo de la gente que cree en mí".

Hoy reaparece. Después de rozar la tragedia, su regreso vestido de luces ya invita a soñar. Es como su salvación, como si insuflara vida para así también vivir este presente tan intenso que tiene por delante, con las necesidades de trascendencia que atesora todo hombre, ya sea con la palabra o frente al toro. Suerte, torero.

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