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2030: Más verde pero no tan distinto

¿Quién se atreve a imaginar 2030? Más de veinte intelectuales y representantes de la cultura aceptan el reto de Levante-EMV y reflexionan sobre una fecha ya marcada en rojo para cambios de calado en la agenda política, pero que ahora se convierten en perentorios tras las grietas del sistema que la pandemia ha dejado a la luz.

Montaje sobre el asfalto de l'Assut de l'Or

Montaje sobre el asfalto de l'Assut de l'Or

Antes de la pandemia, 2030 era ya un punto señalado en el horizonte. Era la meta para un cambio que ahora aparece como inaplazable. Más que eso, urgente. ¿Qué escenario político se abrirá entonces? Un cambio de época, un salto de gigante, decía esta semana en València el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Desde un enfoque más teórico, el politólogo y profesor de la Universidad de Harvard Joseph S. Nye planteaba recientemente cinco posibilidades, no excluyentes: el fin del orden globalizado liberal, un regreso a modelos autoritarios (en la línea de los que se impusieron en los años 30 del siglo XX), el dominio mundial de China, el triunfo de una agenda verde internacional y el mantenimiento de la situación geopolítica actual. Más de veinte intelectuales valencianos y representantes de la cultura se pronuncian en las siguientes líneas sobre el mundo que nos espera. Con la humildad obligada ante el ejercicio de imaginar el futuro, pronostican desde el regreso de las narrativas nacionales, la implementación por imperativo natural de políticas ecologistas o el progreso de la robótica y la genética como motor de cambios sociales.

Joan Romero. Geógrafo

«La duda es si la UE seguirá instalada en su dulce declive o será capaz de convertirse en un tercer espacio geopolítico»

Vivimos tiempos de transición entre un mundo que declina y uno nuevo. Una cierta sensación de final de época. Únicamente me atrevería a destacar ocho tendencias de fondo sobre las que la pandemia funcionará como acelerador histórico, una duda y una certeza. Las tendencias son: el fin de un orden y el lento nacimiento de un nuevo contexto geopolítico; la consolidación de un contexto bipolar imperfecto liderado por EE UU y China; un proceso de relativa desglobalización. La pandemia ha acelerado las pulsiones proteccionistas y de repatriación de empresas; el fin de los grandes relatos históricos del siglo XX; el regreso de las «narrativas nacionales» y del nacionalismo económico. El mundo se repliega y los humanos refuerzan o reconstruyen sus identidades; un aumento desconocido de las fracturas sociales y las desigualdades en los países más desarrollados; por último, tal vez se acelere la transición hacia nuevos modelos de ciudad, movilidad, consumo, ocio. Una gran duda: si la Unión Europea seguirá instalada en su dulce declive y acabará siendo una colonia digital de China y EE UU o será capaz de convertirse en un tercer espacio geopolítico. Y una sola certeza: los efectos del cambio climático serán intensos y negativos, en especial en la cuenca del Mediterráneo. Si no actuamos ya con decisión estaremos mucho peor en 2030.

«Seremos testigos de una globalización regionalizada mediante cadenas de valor más cortas»

Josep Vicent Boira - Geógrafo

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Josep Vicent Boira. Geógrafo

«Seguiremos viendo una 'desoccidentalización' del mundo»

En 2030 continuarán imparables tres procesos que la crisis de la covid-19 ha acelerado: el peso de las grandes regiones metropolitanas, la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático (especialmente en el transporte) y la incorporación del riesgo a la cadena logística y de producción. Seguiremos observando una desoccidentalización del mundo, en la que el protagonismo asiático (siglo XXI) será el paso sucesivo al árabe (siglo XX) y seremos testigos de una globalización regionalizada mediante cadenas de valor más cortas, con una parte de la producción más próxima a los potentes focos consumidores. Una oportunidad única para la periferia europea de tradición industrial madura.

Avelino Corma. Científico

«Iremos sacrificando parte de nuestras libertades en aras de una mayor seguridad»

Una parte de la deuda de los países está en manos de grandes oligopolios y fondos. Estas grandes empresas tendrán cada vez más mayor poder en detrimento de los estados. Creo que iremos sacrificando parte de nuestras libertades en aras de una mayor seguridad. La cada vez mayor introducción de la robótica producirá un aumento del desempleo o subempleo, y como consecuencia precariedad y desigualdad. Tendremos que inventar nuevos tipos de trabajo para que los ciudadanos se sientan útiles a la sociedad y un reparto de los beneficios de la enorme masa monetaria existente, probablemente a través de una renta básica. En cuanto al orden internacional, China es ya, y será todavía más, una potencia dominante y el modelo chino se irá extendiendo a otros países asiáticos. Veremos un aumento de los nacionalismos y del proteccionismo. Los esfuerzos en pro de una sostenibilidad energética continuará de manera generalizada. Esto será así no solo por principios relacionados con la preservación del planeta, sino también por la oportunidad de negocio.

Fernando Delgado. Escritor

«La economía va a ser el gran poder de la divinidad»

La economía va a ser el gran poder de la divinidad. No sé si se tratará de una divinidad prudente. Pero siempre pensé que después de muerto, mis 93 años se tornarían en años festivos, para un ancho y largo mundo de fallas. Los adinerados alimentarían el fuego para dar luz a la economía celestial y los pobres habrían desaparecido en dulces barcas no se sabe hacia dónde. San Antonio Cañizares, glorificado, pasado el tiempo, podría salir en procesión regia. Y yo no sé si por mi parte subiría a la gloria celestial con 103 años más. A lo mejor contaría con un mundo de devotos y devotas que glorificaran mi sexo. Y le rezaran.

«La mayor introducción de la robótica producirá un aumento del subempleo y, como consecuencia, precariedad»

Avelino Corma - Científico

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Remedio Sánchez. Constitucionalista

«Quiero pensar que sabremos evitar el regreso a autoritarismos»

No consigo imaginar la realidad a 10 años vista. Quiero pensar que la ciudadanía es crítica y responsable y por tanto sabremos evitar el regreso a autoritarismos para los que, no obstante, el miedo actual a la pandemia y la pérdida de la cultura de cohesión en torno a valores compartidos, proporciona buen caldo de cultivo. Sin embargo, quiero pensar que la covid nos esté devolviendo a la vida fuera del asfalto y a la reflexión sobre cómo organizar mejor nuestras sociedades y ello, desde luego, nos dirigirá hacia una revalorización de la agenda verde y de valores que, no por tradicionales, debieron obviarse.

Martí Domínguez. Escritor

«El progreso de la genética será el que ocasione los mayores cambios sociales»

La pandemia del coronavirus puede ocasionar una importante crisis económica y un colapso en el status quo mundial. No obstante, resulta difícil creer que en una década se pueda producir el fin del modelo neoliberal, por lo que apostaría por la situación geopolítica actual, con algunos cambios relacionados con un comercio más sostenible, debido a políticas necesarias a causa del cambio climático. Los grandes cambios sociales se podrían producir a partir de 2050, a causa de la robotización y del acceso de los hombres a terapias y mejoras génicas. Será más bien el imparable progreso de la genética y de la tecnología lo que ocasionará los mayores cambios sociales en un futuro próximo. Puede incluso que la pandemia acelere estos procesos y que en unos pocos años los cambios ya sean en este sentido irreversibles.

Carmen Aranegui. Arqueóloga

«El tiempo de la coalición prevalecerá»

El mundo será distinto en 2030 y la covid-19 no será más que una anécdota del nuevo contexto. Asistiremos al final de la globalización, de la política liderada por dirigentes narcisistas y de la hegemonía mundial de un solo país. Estados Unidos y China dejarán de ser la alternativa y los gobiernos potentes tendrán que contar con las mujeres y con los verdes para alcanza consensos mediante la pluralidad en sustitución de la dualidad. El tiempo de la coalición prevalecerá sobre el de la primacía y la economía mundial será insostenible sin la ayuda del conjunto de países tanto de oriente como de occidente.

Carmen Calvo. Artista

«Mi esperanza es retomar una estabilidad»

No suelo tener imaginación para esta epidemia que estamos viviendo, y ademas, qué se puede presagiar dentro de 10 años. La incertidumbre por no saber qué puede pasar dentro de dos meses ya es angustiosa. Mi esperanza es que retomemos una estabilidad para continuar con buena salud, aunque con graves problemas de economía y culturales que estamos sufriendo. Deseo que tengamos la fortaleza y la ilusión para seguir existiendo.

Rafael Castelló. Sociòleg

«Viurem més separats uns dels altres»

Que s’acabe l’ordre globalitzat liberal, un retorn possible a models autoritaris (estils anys trenta) i el domini mundial de Xina em semblen tres possibilitats no excloents. Menys probable és el manteniment de la situació actual sense grans canvis. També seria possible el triomf d’una agenda verda internacional de tall autoritària, liderada per Xina. Veig un futur distòpic, amb una major fragmentació del mon. Conviuran espais socials divergents, uns democràtics, altres autoritaris; uns superrics, altres superpobres. Globalment Xina serà la potència hegemònica, i Europa serà un espai secundari, amb trets més democràtics i compromisos més elevats amb el medi ambient. Les tensions socials i polítiques augmentaran, a totes les escales. I les eixides sempre seran d’increment de la divergència dels mons diversos. Viurem més separats uns dels altres. Vull ser realista, fins i tot, optimista, però veig l’increment excerbat de la desigualtat social, la desvinculació social de la gent més rica, l’abandó que fem de la gent més pobra, el deteriorament del medi ambient, etc. I al mateix temps, els debats (superflus, buits) a les institucions.

Manuel Alcaraz. Jurista

«Gobernar lo complejo será clave»

Un mundo de paradojas. Con tendencias capilares para nuevos y mejores relatos y proyecciones de la imaginación, pero que generarán reacciones incívicas. Convivirá la proclamación de cambios con la confirmación de lo existente/real, porque no soportamos más irrealidad. Sabemos que sabemos menos de lo que creíamos sobre las relaciones entre ciencia, economía y política: más conocimiento con menos capacidad de predicción. Tiempo y lugar serán distintos y gobernar lo complejo será clave, con otros lenguajes. La globalización estaba confinada dentro del neoliberalismo: ahora la supervivencia levantará ese toque de queda, porque lo más autoritario es la desigualdad. Pero también hemos descubierto mucho demócrata asintomático.

Rodolf Sirera. Dramaturg

«És fàcil buscar empara en moviments autoritaris»

El panorama és inquietant. No vull ser pessimista, però la realitat és que cada dia que passa veiem com van multiplicant-se les crisis, i afeblint-se la confiança en la capacitat humana per a superar-les. El creixement dels moviments polítics, socials i religiosos extremistes i la deriva en els lideratges dels països fonamentals per al manteniment de l’equilibri, fan témer el pitjor. I és ben sabut que, quan es camina cap a un horitzó cada vegada més polaritzat, és fàcil buscar empara en moviments autoritaris que prometen una seguretat que la societat actual ja no ofereix.

Rosa Roig. Politóloga

«El capitalismo tiene capacidad para adaptarse a cada época»

La irrupción de la covid-19 ha abierto una etapa de incerteza, donde las reglas de juego en el escenario geopolítico van a redefinirse. La preocupación por la economía va a convivir mano a mano con la preocupación por la salud y el bienestar, con un énfasis especial sobre los cuidados. El dominio mundial de China seguirá en términos económicos y se expandirá a otros dominios como el tecnológico. El poder absoluto de los chinos en todos los ámbitos dependerá de la gestión de Occidente de la crisis del coronavirus. La mayor sensibilidad hacia el medio ambiente continuará expandiéndose. La economía verde se consolidará. El capitalismo tiene capacidad para adaptarse a cada época. La democracia pervivirá con sus altibajos, como los recortes de libertades y las muestras de autoritarismo por parte de cierta élite política, al menos dentro de la Unión Europea y los EE UU

Albert Moncusí. Antropólogo

«Toda alternativa pasará por la justicia social»

En el orden mundial actual, los estados son llamados a garantizar, de forma interdependiente, libertad de maniobra para inversiones privadas, pero también se ven impelidos a responder a demandas de justicia social de su ciudadanía. La pandemia desvela la naturaleza contradictoria de ese doble cometido poniendo al descubierto un espacio donde anidan temores y restricciones, pero también iniciativas de redistribución y reciprocidad. Si las políticas se orientan a profundizar aquella libertad de maniobra alimentando desigualdades, se potenciarán regímenes autoritarios. Toda alternativa pasará por la justicia social.

Ismael Saz. Historiador

«No es previsible que el dominio de china sea como el de EE.UU.»

Es difícil en estos tiempos hacer una previsión mínimamente optimista. En primer lugar, es probable la consolidación de China como primera potencia económica mundial, pero no parece previsible que esto se traduzca en una especie de dominio como el ejercido durante décadas por los EE UU. Algo parecido podría decirse en términos geopolíticos: ni EE UU podría comportarse ya como una especia de policía mundial, ni ese papel podría asumirlo en solitario ninguna otra potencia. EE UU y China, pero también Europa o Rusia, podrían componer un equilibrio no necesariamente conflictivo entre múltiples actores. Existe el riesgo, claro, de derivas autoritarias, pero las lecciones de la pandemia, el hartazgo del fracasado neoliberalismo y el rechazo creciente a la barbarie antidemocrática podrían propiciar el rearme de políticas progresistas razonables basadas en los principios ilustrados y democráticos.

Adela Cortina. Filósofa

«Hay que intentar un cambio hacia el multilateralismo»

Una cosa es preguntarse qué tendremos, otra, qué creemos que deberíamos tener para trabajar en esa dirección, rastreando las mejores tendencias actuales y cultivándolas. Me interesa más esta segunda cuestión, porque es la que compromete nuestra libertad y nuestra acción. La primera, aunque supiéramos contestar, no podría pedirnos más que paciencia y conformismo. Por el momento, asistimos al enfrentamiento entre dos grandes potencias, China y Estados Unidos, representantes de un comunismo capitalista y de un capitalismo neoliberal. Desde España y la Unión Europea tendríamos que intentar un cambio hacia el multilateralismo, codo a codo con América Latina, para promover la universalización de una democracia liberal-social y de un modelo social de mercado.

Fernando Flores. Jurista

«Los monstruos mostrarán una patita que ya se adivina»

En 2030 la explicación hegemónica sobre las causas de la pandemia habrá hecho olvidar que esta existió. Sus efectos, en cambio, habrán acelerado las tendencias geopolíticas en marcha (como si a estas alturas necesitásemos más velocidad). Estaremos más cerca del 2049 chino y el declive de EE UU quizás permita que se llame América a todo el continente. Los monstruos mostrarán una patita que ya se adivina. Pero Fontana y Strummer nos dijeron que el futuro es un país extraño que no está escrito. Por eso en esta década tenemos la responsabilidad de soñar otras utopías.

Blanca Nicasio. Politóloga

«Una economía tan precaria exigirá líderes responsables»

Esta crisis ha revelado la vulnerabilidad humana, lo que nos ha llevado a una sensación de miedo, descontrol e incertidumbre. Más que el fin de la globalización, continuará habiendo relaciones globales pero con mayor protagonismo del entorno que nos rodea, procurando el bienestar de los ciudadanos con unos servicios públicos reforzados. Porque otra de las cosas que ha revelado es que solo con un Estado del bienestar fuerte es posible hacer frente a grandes crisis. Además, cuando pase lo peor, tendremos una economía tan precaria y un descontento tan generalizado que exigirá una absoluta responsabilidad de los futuros líderes políticos, por lo que los ciudadanos optarán por líderes que demuestren capacidad en la gestión pública, no populistas que nos bombardeen con discursos simples, poco tolerantes y euroescépticos.

Anna Moner. Escriptora

«El transhumanisme pot derivar en autoritarisme»

La pandèmia està accelerant la implantació dels avanços en biomedicina i intel·ligència artificial. Uns avanços que poden ser bons o roïns en funció de l’ús que se’n faça per part dels qui tenen els coneixements o ostenten el poder. Alguns escriptors, com ara Mary Shelley a Frankenstein o George Orwell a 1984, ja ho van plantejar respecte dels del seu temps. El transhumanisme, vinculat a la manipulació genètica, els implants biònics o la consciència extracorpòria, per exemple, i el control social poden derivar en autoritarisme i més desigualtat en un futur pròxim si no hi reflexionem. Caldrà regulació ètica i democràtica.

J. Martín Cubas. Politólogo

«El centro neurálgico se desplazará más al pacífico»

Las tendencias ya imperantes antes de la pandemia seguirán presentes en 2030: continuaremos en la senda de la multipolaridad y el centro neurálgico cada vez más se situará alrededor del Pacífico. Estados Unidos y la Unión Europea seguirán perdiendo fuelle económico y liderazgo político. Las guerras siguen localizadas en territorios de la periferia y lejos de las grandes potencias, pero se incrementan los conflictos por el dominio energético y digital del mundo. Pese a la extensión de la agenda verde, la presión provocada por el cambio climático se incrementará, sucediéndose a un mayor ritmo las catástrofes naturales. Respecto a las consecuencias políticas, las soluciones demagógicas y los líderes populistas habrán perdido fuelle y, por el contrario, se habrá extendido una mayor cultura política participativa y colaborativa, junto con una mayor conciencia respecto a la necesidad de incrementar los gastos públicos en ciencia y salud.

Jorge Martí. Músico

«Un mundo verde y sostenible es la única escapatoria»

Vivimos por encima de nuestras posibilidades a costa de los recursos de las generaciones futuras. Un mundo verde y sostenible es la única escapatoria al callejón sin salida en el que de manera suicida nos hemos metido. La pandemia nos ha enseñado que la naturaleza es poderosa y que estamos a merced de ella. Es una cura de humildad que también demuestra que o se afronta la realidad y se toman medidas o las cosas no hacen sino empeorar. Los años hasta 2030 y más allá han de servirnos para volver a vivir en armonía con el entorno natural. Se necesita implementar un Green Deal que puede ser una gran oportunidad para un mundo mejor. Pero los cambios siempre cuestan, y los poderes fácticos mundiales se aferran al poder y a sus riquezas. No me parece tan lejana la serie francesa El colapso si no tomamos medidas pronto. Escenas como las de esa distópica serie ya se dan en muchas partes del planeta. 

Javier de Lucas. Filósofo Derecho

«Ciudadanos más parte del menú que de los comensales»

Me centraré en algo concreto, la previsible sfumatura del «pacto veritativo» en el que debería basarse la política, tal y como denuncia la profesora Gallardo y, con ello, la pérdida aún mayor del papel de ciudadano. Creo que en 2030 profundizaremos en la desaparición de la privacidad y, al mismo tiempo, será aún más difícil que hoy ejercer una crítica pública basada en la libre discusión de argumentos, ajena a los resortes emocionales y a las consignas que se han adueñado de las redes y que tan funcionales resultan para la manipulación política. O sea, los ciudadanos formaremos aún más parte del menú que de los comensales. Y temo que lo mismo sucederá con la UE, cada vez más menú de China y también menú para los EE UU, con la ayuda de su corsario, el Reino Unido (que quizá esté aún menos unido para 2030).

Isabel Morant. Historiadora

«El terreno parece abocado al autoritarismo»

El terreno social y político parece abonado para el autoritarismo, la marginación y la destrucción de una parte del cuerpo social, en paralelo al de las ideas -y las políticas- que persiguen renovar la democracia y conservar un mayor bienestar social parecen haber perdido fuelle. Imposible ignorar que en el panorama político internacional pintan bastos. Intuyo, sin embargo, que las ocurrencias y situaciones políticas no serán necesariamente iguales en todos los países, y me pregunto si la Europa, que en esta crisis ha visto las orejas al lobo, aún dividida como está, podrá salvar los bienes, morales y materiales, que son necesarios y debidos a los ciudadanos.

Ana Luján. Coreógrafa

«El poder mundial simplemente se transforma»

El concepto de que la política nacional es totalmente determinada por su geografía inamovible lo cuestiono. La historia no la podemos cambiar, sí aprender de ella. Las costumbres culturales arraigadas y las expectativas sobre lo que consideramos necesidades básicas han cambiado. Se incorporan nuevos sentidos políticos y culturales que requieren de una adecuada interpretación. Combinemos las nuevas formas de cooperación política y cultural con procesos inexistentes de globalización. Descarto privatización, monopolio, también capitalismo. El poder mundial simplemente se transforma; cambia de manos o su manera de ejecutarse, pero siempre hay poder. El dinero es el arma del siglo XXI. ¿El medio? El ciberespacio. Terminamos con la corrupción y con la competencia desregulada y desleal a costa de la explotación laboral y la falta de límites en la acción comercial.

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