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La alarma deja paso a la esperanza

Residencias: reencuentro con los lejanos

Los residentes podrán recibir la visita de aquellos familiares que viven fuera de la Comunitat Valenciana, a los que llevan meses sin ver de forma presencial

La vacunación en las residencias ha supuesto un antes y un después en la pandemia. levante-emv

La vacunación en las residencias ha supuesto un antes y un después en la pandemia. levante-emv

Los centros de personas mayores de la Comunitat Valenciana parten con ventaja en esta carrera hacia la nueva normalidad. En su caso, el fin del estado de alarma no va a suponer importantes modificaciones en su normativa restrictiva, actualizada hace un mes con los protocolos de las conselleries de Sanidad y Políticas Inclusivas sobre actuaciones para la prevención y control del coronavirus en centros de servicios sociales de carácter residencial adaptada al marco de la vacunación. Cabe recordar que desde mediados de febrero la totalidad de los residentes y trabajadores de este tipo de centros están ya inmunizados, lo que se ha traducido en una situación envidiable con prácticamente cero casos —solo queda algún brote aislado en cinco residencias de toda la Comunitat Valenciana—.

Todo ello ha permitido que los ancianos vuelvan poco a poco a llevar una vida normalizada con visitas de familiares sin limitación de número ni la obligación de ser del mismo núcleo de convivencia, ni la necesidad de estar condicionado el centro al nivel de incidencia del municipio al que pertenezca. De igual modo también han vuelto a recuperar las salidas, los paseos por las proximidades de las residencias y las excursiones organizadas para hacer todo tipo de actividades, un aliciente más para los residentes después de lo mal que lo han pasado durante este largo año de pandemia en el que muchos han tenido que permanecer aislados en sus habitaciones para evitar contagios.

El fin del cierre perimetral de las comunidades va a venir acompañado de numerosos desplazamientos de aquellos familiares de residentes que al vivir en una autonomía distinta se han tenido que conformar a lo largo de estos últimos meses con poder ver por videollamada a su padre, madre, abuelo, tía... Varios centros consultados por este periódico ya tienen reservada fecha y hora para el esperado reencuentro de estas familias.

Entre los debes que todavía quedan pendientes en las residencias (y que no parece que vayan a cambiar en los próximos días pese al fin del estado de alarma), está precisamente recuperar el contacto físico con los residentes: los abrazos, los besos, y no solo de sus familiares, sino también de los propios trabajadores. «Se extrañan de que no les podamos hacer ningún gesto de cariño, alguno incluso pregunta si ya no les queremos», indica una trabajadora social de la residencia Ballesol de Burjassot. Más si cabe teniendo en cuenta que tanto los unos como los otros están ya vacunados.

Sin embargo, pese a la situación tan positiva en cuanto a número de contagios y fallecidos, con un descenso del 98 por ciento en apenas dos meses, desde la sección civil de la Fiscalía de València que vela por el bienestar de estas personas señalan que no conviene bajar la guardia al tener todavía muy presentes las 2.115 vidas humanas que se han perdido en las residencias de la C. Valenciana desde el inicio de la pandemia.

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