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La alarma deja paso a la esperanza

Salud: recuperar el tiempo invertido

Personal sanitario atiende a pacientes covid en la UCI del Hospital  General. GERMÁN CABALLERO

Personal sanitario atiende a pacientes covid en la UCI del Hospital General. GERMÁN CABALLERO

Con una mano en la vacunación, otra en la reducción de las tareas pendientes y la vista en que la curva epidemiológica continúe dormida. El futuro próximo de la sanidad valenciana viene condicionado por su pasado reciente porque no es lo mismo empezar de cero que hacerlo desde una posición de adeudo, con cifras negativas en los bolsillos. El virus dejará de ser la principal preocupación a nivel hospitalario y la nueva-nueva normalidad recordará que existían patologías que parecían inexistentes y que, simplemente, se habían borrado durante un tiempo de los titulares.

«En los próximos meses vamos a trabajar en disminuir la lista de espera quirúrgica, especialmente de aquellas que necesitaban un ingreso en UCI y que no era posible porque estaba todo copado por el virus», explica Azucena Pajares, coordinadora de Anestesia y Reanimación de Cirugía Cardiaca en el Hospital La Fe y que durante las crestas de las diferentes olas ha estado en primera línea en estas unidades de cuidados intensivos. La lista de espera quirúrgica ha añadido dos meses de retraso en un año y su avance no ha sido mayor porque las consultas de diagnóstico no han trabajado limitadas.

«Sin duda hay una enorme labor sin realizar porque por teléfono es muy difícil que nos obligará a redoblar el trabajo», explica el presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina Preventiva, Juan Navarro, quien muestra preocupación porque la quinta ola sea la de patologías sin diagnosticar. Señala que en el caso hospitalario habrá que «sobredimensionar los programas quirúrgicos» mientras que destaca que Atención Primaria «es el propio corazón del sistema, el que realiza una tarea fundamental de prevención y medicina comunitaria».

Para esta, la Conselleria de Sanidad prevé que la presencialidad gane terreno a lo telemático (que para algunas gestiones «ha venido para quedarse») y que las consultas vespertinas aumenten su peso. Desde el Foro de Médicos de Atención Primaria de la Comunitat Valenciana, no obstante, recuerdan que estos centros nunca perdieron la presencialidad, en su mayoría abren por la tarde y que el regreso a la añorada normalidad será con una mayor carga de trabajo y la pérdida de una parte de los 9.000 contratos de refuerzo que ha ido a hospitales y centros de salud. ‘Cuántos’ es el tira y afloja que libran sindicatos y Administración y que tendrá que ir de la mano de la cifra de nuevos puestos que necesitará el sistema.

Sobre Atención Primaria seguirá recayendo la labor de diagnóstico y rastreo de contactos de la covid, «fundamental» para los próximos meses, expresa el especialista en Salud Pública de la Fundación Fisabio, Salvador Peiró. «Nos va a tocar girar la cabeza de los más mayores a los más jóvenes, que serán los que más socialicen en cuanto bajen las restricciones y más tardarán en recibir la vacuna», señala el experto al tiempo que recuerda que los vacunados «pueden contagiar a los no vacunados sin saberlo».

No descarta que haya «grandes brotes» de personas no vacunadas, especialmente jóvenes, y las gráficas del virus reptarán por valores mínimos conforme vaya avanzando la inmunización. El catedrático de Inmunoparasitología Rafael Toledo ve dos etapas: «Un gran descenso de la mortalidad al vacunar a los mayores de 70 años y otro de hospitalizaciones en los de 50 y 60».

El funcionamiento de este proceso será clave para marcar la velocidad a la que el paisaje se vaya pareciendo al de 2019. El número mágico del 70 % se prevé alcanzar en agosto, pero ahí no terminará la campaña, todavía quedarán los menores de 30, la duda de los adolescentes y de si se necesita o no una tercera dosis. Pero eso irá en otro capítulo. 

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