Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Parajes naturales entre masas

La pandemia lanzó a miles de personas a redescubrir los parques naturales. ¿Cómo se debe gestionar esta masificación? La Generalitat ha aparcado su proyecto para limitar el acceso a los pulmones verdes, mientras los municipios piden medidas de control y también para aprovechar la oportunidad

12

Zonas rurales y turismo, difícil equilibrio Perales Iborra/F. Calabuig

La pandemia lo ha cambiado todo, incluso la manera de relacionarnos con el medio natural. Las escapadas a la montaña, las visitas a los parques protegidos y los clásicos domingueros se han disparado durante la crisis sanitaria, hasta el punto de registrarse situaciones de auténtico colapso en algunas zonas verdes. Después de cinco olas de contagios, el contacto con la naturaleza ha sido una de las principales vías de escape de la población.

Sin embargo, ha aflorado un debate en plena expansión urbanita hacia el espacio natural. ¿Cómo se debe gestionar la masificación de nuestros ecosistemas? La Generalitat, a través de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, pareció reaccionar rápido ante aquella primera ola verde. En enero de 2021 avanzó una orden para regular el aforo de visitantes en los espacios naturales protegidos de la Comunitat Valenciana, pero aquel documento, meses después y oficialmente, «está aparcado».

No obstante, la necesidad de una regulación parece necesaria. Así lo estiman los principales actores relacionados con los espacios naturales. «Es un tema que ya trasladamos en su momento a la conselleria. Consideramos que la regulación del medio no se puede circunscribir a tiempos de covid, sino que ha de dar solución a largo plazo», explica Guillem Domingo, presidente de la junta rectora del Parc Natural de la Serra Calderona.

Los municipios que viven en el medio natural, y también viven de él, ven necesaria una norma reguladora. «Esta mayor afluencia de visitantes es una buena noticia para el municipio, porque supone un gran estímulo para la economía local. El problema es cómo se gestionan las áreas recreativas cuando se masifican. Si no somos capaces de regularlas, tenemos peligro de que se saturen», admite Carlos Tarazona, edil de Turismo de Tuéjar.

Los parques naturales no han de ser un parque de atracciones porque hay personas que viven allí, defiende la Junta Rectora de la Calderona

decoration

Otras voces expertas piden que, si hay regulación, se ciña «a aquellos puntos concretos que están cerca de las grandes ciudades» y que son los que suelen masificarse, apunta Rafael Delgado , portavoz de la Plataforma Forestal Valenciana. «El uso recreativo de los territorios forestales es una cosa positiva, que hay que potenciar y gestionar de manera correcta», señala.

El departamento que encabeza la consellera Mireia Mollà reconoce que es muy difícil «poner las misma reglas para todos los parques naturales», ya que cada uno cuenta con características, casuística y extensiones diferentes. Sin embargo, apuntan, se está hablando con los ayuntamientos implicados para intentar regular tres tipos de cosas: «Las restricciones de vehículos a motor en el interior de los parques; la regulación de los aforos de aparcamientos para evitar la imagen de carreteras colapsadas, y un servicio de reserva en algunos casos, como por ejemplo el que se lleva a cabo en la Cova Tallada del Parque Natural del Montgó».

Que cada parque o espacio natural tenga sus particularidades ha obligado a echar el freno a una orden sobre aforos que conselleria tenía muy avanzada. Podría haber sido un buen instrumento de base para su desarrollo, consideran las personas consultadas por este periódico. ¿Una oportunidad perdida?

Unos visitantes disfrutan de una jornada de montaña en Porta Coeli, Serra. f.calabuig

Ante esta situación, en Tuéjar ya han decidido dar un paso adelante. «Vamos a intentar limitar el acceso de vehículos en el azud, porque es el principal problema. Es complicado porque hay muchas entradas y salidas al pueblo y no es fácil controlar el acceso, pero vamos a hacer uno o dos aparcamientos en las afueras de las zonas recreativas para que el entorno no se vea comprometido», explica el concejal de Turismo, Carlos Tarazona.

Lo complicado, aseguran desde los diversos ámbitos, es encontrar el equilibrio entre los beneficios que supone para el pueblo y el medio natural la afluencia de más personas, y los inconvenientes que se derivan de la masificación. «Es muy bueno que venga mucha gente, porque dinamiza la economía local, pero al tiempo genera muchos problemas, porque nuestra capacidad para gestionar la masificación es limitada. Nuestra población se llega a triplicar», recuerda Tarazona.

Municipios como Tuéjar van a regular y limitar el acceso a sus espacios verdes debido a la masificación, pese a que las visitas son una gran oportunidad económica

decoration

Un análisis muy similar es el que hace la junta rectora del Parc Natural de la Serra Calderona. «Los alcaldes aprietan y consideran que la Serra Calderona no ha de ser un parque de atracciones, porque la gente vive aquí. Es un deber conciliar el ocio con el desarrollo económico y social de las zonas con parques naturales, que se han de habitar y vivir», reclama Guillem Domingo, el presidente de la entidad.

Por su parte, la Plataforma Forestal Valenciana explica que la mayor afluencia a espacios naturales debería ser una oportunidad «que los municipios han de aprovechar, pero no es tan fácil hacerlo como de decirlo». Para su portavoz, Rafael Delgado, la Administración ha de ser la primera en hacer inversiones y formar a los pueblos para sacarle partido. «Muchas veces lo primero que se hace es poner el cartel de parque natural antes de pensar que es lo que hay que hacer o desarrollar. En la Serra d’Espadán o l’Albufera es un recurso turístico muy potente, pero no está tan claro por ejemplo en el Penyagolosa. Los habitantes no están contentos con el parque natural, solo ven una limitación de los pocos usos que se hacían de los terrenos», asegura Delgado.

Es importante tener los medios para que la oportunidad no se convierta en un problema, analiza Domingo, que pone de relieve las dificultades de los municipios pequeños. «Los ayuntamientos tienen competencias concretas en los parques naturales, pero poco margen de maniobra para decidir cerrar pistas forestales o sendas. En noviembre del año pasado tuvimos una reunión con conselleria, Diputación de València y la Guardia Civil para tratar el tema de las aglomeraciones en el Garbí, que estaban produciendo atascos y problemas graves de movilidad. A Sant Espèrit y Porta-Coeli también acude mucha gente. Serra, Estivella, Albalat y Gilet mostraron que había un problema, y algunos ayuntamientos no tienen policía local el fin de semana», lamenta.

Compartir el artículo

stats