Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

"Soy un ‘profesional de la pluma’, y me gusta plantear en primer término la cuestión de honorarios"

«soy un ‘profesional de la pluma’, y me gusta plantear en primer término la cuestión de honorarios»

Sueca, 23 de marzo de 1965

Querido amigo Piñeiro:

Recibí su libro, y espero que a Vd. le habrá llegado el mío que le envié. Gracias por su atención. Y hágalas extensivas a los otros amigos que se han molestado en mandarme las publicaciones de Galaxia. ¿Cómo podré compensarles? Tengo a disposición de Vds. todos los lotes de papeles, propios y ajenos, que puede darles una idea de lo que hacemos por acá. Dígame, por favor, a qué dirección debo remitirlo, y Vds. se los reparten como gusten, si a tanto llega su interés.

Estoy contento de que hayamos empezado a tener algún contacto. Hace muchos años, estuve en Santiago: con ocasión de un aburrido Congreso de Poesía que se celebró ahí. Entonces tuve la oportunidad de charlar con algunos escritores indígenas pero fue poco y con mucho despiste. De todos ellos, sólo el difunto Aquilino I. Alvariño se me quedó como amigo: cruzamos alguna carta y algún libro, y volvimos a vernos luego en Formentor. Le confieso que de toda esa leve experiencia «gallega» no pude sacar conclusiones claras. Ahora comienzo a enterarme de algo.

Mi ignorancia acerca de Galicia es ignorancia culpable, como diría un clérigo. Y no me lo perdono. Pienso, a la vez, que somos muchos los valencianos, los catalanes en general, que nos hallamos en el mismo caso. Hemos de remediar el defecto. Se me ocurre que un principio de «acercamiento» podría ser un libro. En la colección donde apareció mi Diccionari per a ociosos cabría cómodamente un texto informativo —maliciosamente informativo, si es posible- sobre Galicia. Ya lo traduciríamos.

Pero ese texto ¿existe? El libro de Lugrís acerca de Risco me ha interesado mucho, y se acerca bastante a lo que me gustaría publicar aquí. La noticia y la interpretación del nacionalismo gallego serán muy bien acogidas por el público lector de lengua catalana. Pero el ensayo de Lugrís me parece «demasiado» restringido a Risco, y los nimios pero evidentes ribetes fascistoides de la ideología de Risco no dejarían de suscitar ciertas suspicacias absurdas en algún candoroso sector «progresista» del país.

¿No podríamos buscar alguna solución más «adecuada»? El ideal sería una visión «actual» del problema gallego, en todos sus aspectos: político (nacionalismo), lingüístico, económico, social. No sé si esa «visión» está ya escrita, ni si, caso de estarlo, lo está en términos asequibles al lector no-gallego. Yo he escrito un libro de ese tipo sobre el País Valenciano, Nosaltres els valencians, que, si la Censura quiere, después de dos ediciones catalanas, saldrá en castellano. Pero tengo mis dudas acerca de que el lector no-valenciano, o no-catalán, que no está al tanto de las intimidades autóctonas, alcance a digerirlo en toda su intención. Es una pega. Me gustaría que el hipotético libro sobre Galicia que «le pido» no ofreciese esa dificultad, y que fuese «asequible» para esa mayoría de catalanes que desconoce el caso Galicia.

Ya sé que me excedo en la exigencia, y no me atrevo a sugerir que alguno de Vds. escriba exprofeso esa obra, ya que la recompensa económica que se obtendría (soy un «profesional de la pluma», y la cuestión de los honorarios me gusta plantearla en primer término) no sería muy elevada. Pero, entre los ensayos acerca de temas gallegos publicados en libros y revistas, ¿no se podría hacer una antología de unas 180 o 200 holandesas, que fuese lo suficientemente «ilustrativa» para mi propósito? Dígame algo sobre el particular, se lo ruego.

Sea como sea, considero que es «urgente» plantear el tema Galicia de cara a la gente de los Países Catalanes. Si así lo hacemos, habremos ganado mucho, Vds. y nosotros, gallegos y catalanes. Me consta que existen o han existido algunas relaciones esporádicas. Uno de mis mejores amigos de Barcelona —arquitecto y con barba— estuvo por ahí hace un par de años, por ejemplo, con algún resultado positivo, creo. Tal vez Vd. sepa algo de eso. Los chicos que ahora han venido por aquí son un dato todavía más esperanzador. Pero, a mi entender, deberíamos dar una proyección un poco mayoritaria —quiero decir; tan mayoritaria como sea posible— al asunto. El libro podría ser el medio.

Confío en que, un día u otro, podremos vernos y charlar largo y tendido sobre nuestras respectivas luchas nacionales. Y, si tenemos tiempo, sobre «metafísica». He quedado sorprendido al ver la afición a Heidegger y a los temas sutilísimos del ramo, que refleja la cultura gallega actual. Le avanzo que por temperamento y por convicción soy más bien «antimetafísico»… Y me pregunto: ¿no les faltan a Vds. —globalmente considerados (y juzgo a través de lo que me han enviado y leído)— unas gotas de Marx… e incluso alguna visitación retroactiva a mi compadre Voltaire? No me diga que el «finisterre» les condena a la caza y captura angustiosa del Ente…

Perdone el exabrupto final. Téngame por amigo. Un abrazo muy cordial de

Fe d’errates

En la carta publicada la setmana passada, Fuster afirmava que «el Curial no podia haver estat escrit per un catalanoparlant continental o insular», però per un error en la transcripció va aparèixer «occidental» en comptes de «continental».

Compartir el artículo

stats