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Las únicas en aquellos primeros gobiernos solo de hombres

Pilar Pedraza, en la tercera legislatura, fue la primera mujer con una conselleria en un Ejecutivo autonómico valenciano. Después vendrían María Àngels Ramón Llin y Marcela Miró.

las únicas en aquellos primeros gobiernos solo de hombres

Corría julio de 1993 cuando la tercera legislatura del gobierno valenciano encaraba el ecuador y el otrora president Joan Lerma con su remodelación daba entrada en el Consell a la escritora, docente e investigadora Pilar Pedraza Martínez. La primera mujer con una cartera, Cultura, en un ejecutivo autonómico. El resto de conselleries, hasta nueve, seguirían ocupadas por hombres. La cifra no se doblaría hasta mayo de 1996, cuando Marcela Miró (PP) se sumaría a Maria Àngels Ramón-Llin Martínez, entonces en las filas de Unión Valenciana, bajo el primer mandato de Eduardo Zaplana al frente de la Generalitat Valenciana. Miró asumiría Cultura, Educación y Ciencia, aunque esta doctora en ingeniería agrónoma bien podría haber ocupado Agricultura y Medio Ambiente, ya en manos de la abogada Ramón-Llin. Fueron durante años las únicas en gobiernos solo de hombres. Las excepciones.

El incremento de mujeres en los puestos de más alta responsabilidad política no sería todo lo rápido que muchas anhelaban. La transformación, sin embargo, había germinado y era imparable. Casi tres décadas después de lo que algunos tildaban casi que de atrevimiento, la presencia mayoritaria de conselleres que exhibe la fotografía del Botànic no es más que la fiel representación de una sociedad plural y diversa, donde más de la mitad de la población son mujeres. Mucho ha llovido desde aquellos meses de la Transición, donde sorprendía la figura de Amparo Cabanes Pecourt, historiadora y paleógrafa, a la que Enrique Monsonís confiara Educación. De ahí que Pilar Pedraza, centrada ahora en la escritura, prefiera dejar atrás aquel período. Pasar página y volcarse en una faceta en la que se siente «más realizada». «Fui haciendo camino y trabajando en todo aquello que era necesario en aquella época para avanzar, ya está», señala de forma sucinta. «Las mujeres vamos ganando puestos de una manera esforzada y trabajándonoslo mucho, estamos siempre en una permanente revolución silenciosa», recalca.

Marcela Miró, que además de consellera fue la primera presidenta de las Corts Valencianes entre 1999 y 2003, señala que ellas han tenido que demostrar desde un principio «más de lo habitual». No solo en la política o la empresa, también en los ámbitos universitarios. Especialmente en aquellas ramas tradicionalmente consideradas erróneamente como masculinas. «En mi clase éramos dos chicas entre cuatrocientos estudiantes», rememora. Miró defiende que la llegada de la mujer a los puestos de representación era cuestión de tiempo. «Era un proceso lógico porque no habían tenido formación y tampoco habían participado de la vida pública, pero una vez empezaron a salir del ámbito doméstico estaba claro que alcanzarían, aunque con mayores dificultades, las mismas parcelas que los hombres», razona. En cualquier caso, en su etapa política nunca vio dudas alrededor sobre su capacitación. «Las mujeres podemos estar representadas en igualdad y libertad de condiciones», manifiesta quien desde hace años ejerce en la Sindicatura de Comptes, el órgano de control externo económico y presupuestario de la actividad financiera de la administración. «Un papel muy necesario», resalta.

La primera vicepresidenta

Lo cierto es que no sería hasta la sexta legislatura cuando hasta tres carteras recaerían en mujeres, con el Consell de Francisco Camps (2003-2007). Aunque ya en el mandato anterior de Zaplana la portavocía del Gobierno valenciano estaba en las manos de Alicia de Miguel. Situación que mantendría José Luis Olivas al sustituir a Zaplana tras su marcha a Madrid como ministro de Trabajo y Asuntos Sociales y hasta la nueva convocatoria electoral. Un paso más en la carrera de la visibilización que se completaría, de forma breve, al ocupar la Vicepresidencia del Consell la popular Paula Sánchez de León (de junio a diciembre de 2011). Aunque Alberto Fabra la mantendría inicialmente, acabaría apostando después por José Císcar para el puesto. Más tarde, la portavocía sería para María José Catalá, también consellera de Educación, Cultura y Deporte. Desde 2015, con la entrada del primer Botànic, la vicepresidencia lleva el nombre de Mónica Oltra, que además es portavoz y dirige el departamento de Igualdad y Políticas Inclusivas.

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