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Crisis y oportunidades del invierno que viene

Inflación, recesión, guerra, crisis energética, social y climática... Siete expertos reflexionan para Levante-EMV sobre los miedos ante el futuro inmediato y las acciones con las que podemos afrontarlos

Algunos de los expertos que intervienen en el reportaje (Escrivà, Morant, Cortina, Sevilla y Mas) hablan a las puertas del Mercat Central. Germán Caballero

Otoño aparece en el horizonte del calendario como algo más que la estación meteorológica que sucede al verano.

La caída de las hojas de los árboles y la bajada de los termómetros son solo una metáfora climatológica de un tiempo en el que se prevén turbulencias. La economía manda.

Son sus vaivenes, con la guerra a las puertas de Europa agitando los precios de la vida, los que más preocupaciones generan.

El alza del coste de la rutina puede sacudir a una sociedad frágil que todavía tiene en el recuerdo del retrovisor la crisis iniciada en 2008 (con heridas alargadas durante más de una década) y las dificultades provocadas por la pandemia.

La economía puede convertirse en el golpe más duro, pero no en el único. Tras un verano de temperaturas máximas, el otoño recupera los abrigos, pero no deja atrás los efectos del cambio climático con la amenaza de posibles lluvias torrenciales, las temidas DANA.

La covid que encerró al mundo hace dos años y medio continúa sumando positivos en una campaña donde también se mira a la gripe. Siguen asignaturas pendientes como la igualdad entre hombres y mujeres.

Y, por supuesto, se inicia un curso político con curvas. Levante-EMV reúne a siete expertos para que den su visión sobre el otoño que viene, un tiempo en el que se amontonan preguntas y ante el que son necesarias las reflexiones con la mirada larga.

Son siete especialistas de ámbitos distintos, desde la filósofa Adela Cortina hasta el epidemiólogo Salvador Peiró; siete voces sobre un otoño que se avecina lleno de interrogantes.

Adela Cortina

La filósofa lamenta la falta de un «nosotros» como sujeto conjunto ante un otoño de previsiones «sombrías»

«¿Qué queremos hacer para construir un futuro a la altura de la dignidad humana, que no deje a nadie atrás?». Esta es, según la filósofa Adela Cortina, la pregunta que tenemos que hacernos al comienzo de un otoño que, como ella misma reconoce, «se presenta con tintes sombríos».

Para Cortina, ante la amenaza de la inflación, el aumento del paro, los desequilibrios del orden mundial, la guerra o la crisis climática, no es tan importante preguntarnos qué va a pasar —«un asunto», subraya, «que no está en nuestras manos»—, sino «qué vamos a poner de nuestra parte para que ocurra lo que creemos mejor».

Pero antes de responder a esta cuestión, a qué podemos hacer ante los malos augurios, Cortina señala que es preciso saber primero quién es el sujeto —el «nosotros/as»— que puede querer hacer algo conjuntamente.

'Los partidos, las redes sociales y los medios de comunicación han destruido toda posibilidad de generar una amistad cívica'

Adela Cortina - Catedrática de Filosofía y Ética

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«Es imposible encontrarlo porque no existe —responde la catedrática emérita de Filosofía Moral y Política de la Universitat de València (UV)—. Los partidos políticos, las redes sociales y los medios de comunicación han destruido día a día toda posibilidad de que se genere una amistad cívica entre la ciudadanía, capaz de construir una primera persona del plural».

Según advierte Cortina, no vivimos en una «Sociedad del Conocimiento» sino en una «Economía de la Atención» que intenta atraer a la gente «con posiciones polarizadas, discursos del odio, noticias extravagantes».

«Y, por supuesto —asevera—, prescribir a oyentes y lectores la posición que deben tomar ante noticias del mundo político, adjetivando a cada personaje como conservador, ultraconservador, de izquierda o de ultraizquierda».

La catedrática Adela Cortina. German Caballero

«No importa lo que se dice o hace, sino el adjetivo con que se califica al sujeto —critica—. Unamuno odiaba la costumbre de algunos autores de subrayar determinadas frases porque en realidad tenían al lector por tonto: fíjate bien —venían a decir— que aquí hay intención».

Ante esto, Cortina concluye que «no es con tontos polarizados» como podremos hacer frente a los retos del hambre, la pobreza o la enfermedad, «sino con una ciudadanía consciente de la secular enseñanza de que la unión en lo esencial hace la fuerza».

«Buena falta va a hacernos —reconoce—, pero la esperanza es lo último que se pierde».

Antonio Ariño

El sociólogo reclama «humildad y solidaridad» a los gobernantes y a la ciudadanía para abordar las situaciones de crisis

«Hemos entrado en una época de incertidumbre radical», lamenta Antonio Ariño, catedrático de Sociología de la UV. Es una incertidumbre que no es nueva («nos acompaña siempre», apunta), pero sí lo es su radicalidad.

«Sucedió ya con la crisis de 2008; volvió a repetirse con la covid-19 y los colapsos en las cadenas de suministro —rememora Ariño—. Ahora se ha instalado como guerra europea a partir de la invasión de Ucrania por Putin; y la inflación cabalga con nuevos bríos porque hay mucho dinero en el sistema (muy mal repartido, por supuesto)».

El hasta 2020 vicerrector de Cultura e Igualdad lamenta que esta situación se produce en un clima político muy polarizado, con graves dificultades para el diálogo, con un ascenso de ideologías autoritarias y sin guías fiables.

'Las ciencias sociales no pueden abordar la complejidad. Sabemos mucho, pero los océanos de ignorancia nos desbordan'

Antonio Ariño - Catedrático de Sociología

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«A diferencia de lo sucedido con las vacunas contra SARS-CoV2, no tenemos ciencias sociales y políticas capaces de encontrar salidas a esta encrucijada en un tiempo breve —advierte—. Nuestra ciencia no puede, por ahora, abordar esta complejidad. Sabemos mucho, pero los océanos de ignorancia nos desbordan».

Ante esto, Ariño espera que quienes tienen la responsabilidad del gobierno estén a la altura «apoyándose en el mejor conocimiento disponible y rodeándose de redes amplias de personas expertas y de ciudadanía dispuestas a contribuir para llevarnos a un escenario más satisfactorio». «Para ello —subraya—, se requiere humildad y solidaridad».

El sociólogo también se queja de que los bancos centrales amenazan con sufrimiento y dolor pero anuncian previsiones «que ya carecen de todo valor cuando las proclaman a la prensa». «Vayamos a hechos incuestionables», exige.

Antonio Ariño, antiguo rector de Cultura de la Universidad de València. Fernando Bustamante

Para Ariño, resulta evidente que nuestras sociedades no pueden consumir más de lo que permite el planeta y que conceptos como la frugalidad y la sobriedad deberán constituir «una pauta general» para los gobiernos y los actores de la vida política pero también para las personas corrientes en su vida cotidiana.

Por eso cree que no sirve de nada «seguir con la fiesta, esconder la cabeza debajo del ala o jugar a la ironía, como ha hecho el entrenador del PSG cuando le han pedido que deje de utilizar jets privados», remata.

Salvador Peiró

El especialista de Fisabio prevé un «otoño epidemiológicamente tranquilo» pero subraya la vacunación

«De momento, creo que tendremos un otoño relativamente tranquilo». Es el análisis a nivel epidemiológico del especialista en Salud Pública e investigador del Instituto Fisabio, Salvador Peiró.

La covid ha sido la gran preocupación de los dos anteriores otoños, pero las cosas han cambiado, explica.

Este optimismo lo justifica en que «no se vislumbra en ningún país que ninguna variante este desplazando a BA.5, la predominante durante esta última séptima ola»; y en que el volumen de personas vacunadas, infectadas en algún momento y, sobre todo, con inmunidad híbrida (vacunados que han pasado la infección) «es altísimo y los contagios son recientes, tras un verano con una transmisión extraordinaria».

'Hay que hacer una muy buena campaña de vacunación, tanto con el refuerzo covid como con la vacuna antigripal'

Salvador Peiró - Epidemiólogo de Fisabio

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Por todo ello, «no cabe esperar un exceso de presión covid sobre el sistema sanitario este otoño», expresa el epidemiólogo al tiempo que advierte que las personas mayores «se han infectado menos y de ahí la importancia del segundo booster, la cuarta dosis, este otoño, y que habrá reinfecciones».

Asimismo, indica que si aparecieran nuevas variantes o el número de reinfecciones sube mucho, «la situación podría cambiar». «Pero, de momento, y más allá de algún repunte de vuelta al cole y trabajo, diría que el escenario más probable es un otoño relativamente tranquilo».

En cuanto a la gripe, Peiró admite que existe «una gran incertidumbre». «Tras dos años casi sin gripe, con cierto repunte la pasada primavera (ya fuera de temporada) y la reaparición en las últimas semanas, es preocupante», señala Peiró.

Sin embargo, considera que si hay que prepararse es «para un posible mal escenario a finales de otoño (vacunando mucho de gripe este otoño: mayores, vulnerables, personal sanitario, …), pero también es posible que no sea tan malo».

El epidemiólogo Salvador Peiró. ED

En resumen, su diagnóstico es que se espera «en principio un otoño tranquilo si no aparecen nuevas variantes o crecen las reinfecciones».

«Para preparar posibles escenarios negativos, hay que hacer una muy buena campaña de vacunación este otoño, tanto con el segundo refuerzo de vacuna covid como con la antigripal y —en lo que permitan las medidas de ahorro energético— mantener la ventilación de espacios interiores», sentencia.

Isabel Morant

La catedrática de Historia Moderna reclama a la ciudadanía reflexión crítica y empoderamiento más allá de los políticos

La catedrática de Historia Moderna de la UV, Isabel Morant, destaca la importancia de que la ciudadanía sea consciente de la situación que se vive en estos momentos y que podría sucederse en otoño.

Morant cuenta que hace unos días escuchaba a Pedro Sánchez hacer balance de las políticas de su gobierno para hacer frente a las crisis «agravadas» por la guerra de Putin —la crisis energética, la subida de los precios y la consiguiente pérdida del poder adquisitivo de los salarios—, y reconoce que «este discurso parece lógico, máxime en un gobierno que, enfrentado a varias crisis, se encuentra con una oposición que no da tregua».

«Se trataba, sin duda, de hacer pedagogía mostrando que su gobierno está al pie del cañón y que, aún con sus errores, los miembros del ejecutivo no están siendo perezosos», explica.

Pero duda de si un escenario en que la clase política parece asumir toda la responsabilidad «es el más adecuado para la resolución de los conflictos sociales».

'Tenemos que preguntarnos no solo qué puede hacer la política por mí, sino qué puedo hacer yo por la política, por nosotros'

Isabel Morant - Catedrática de Historia Moderna

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En este sentido, indica que los políticos «suelen referirse a sus acciones mostrándolas como logros cuando gobiernan (en negativo si están en la oposición), mientras que los ciudadanos escuchan sus promesas para creerlas a veces o para denostarlas casi siempre».

De esta forma, según Morant, la política se degrada, los gobiernos se presentan como salvadores, la oposición pretende mostrarlos como culpables y una parte de la prensa se expresa al dictado de los distintos poderes.

Y ante este escenario, considera la historiadora, «la ciudadanía queda disminuida como tal; reducida a la pasividad y al conformismo, con los suyos o a ser resonadores de los intereses más diversos o de los egos más excesivos».

«Se rebela contra casi todo para concluir en el desaliento: ¿qué importa lo que está pasando? ¡Que lo arreglen ellos! Todo está mal. ¿Dónde queda el pensamiento crítico?».

La catedrática Isabel Morant.

La catedrática Isabel Morant. German Caballero

En su opinión, si como se nos anuncia, el otoño que viene, no va a ser fácil, «sería bueno que, disminuyendo tanto las promesas de unos discursos políticos, como el catastrofismo de otros, pudiéramos conocer mejor cómo están las cosas: las dificultades reales, los medios con los que contamos para afrontarlas y los costes, ciertamente distintos, que unos y otros deberemos asumir».

Al fin y al cabo, indica que lo fundamental es preguntarnos no solo «¡Qué puede hacer por mí la política, sino también: «qué puedo hacer yo por la política; es decir, por nosotros».

Julia Sevilla

La experta en Derecho Constitucional reivindica un otoño de lucha por la igualdad entre hombres y mujeres

Otoño, apunta la profesora honorífica del departamento de Derecho Constitucional de la UV, Julia Sevilla, es un buen momento para hacer balances y repasar proyectos, para preguntarnos cuál es nuestra agenda.

Referente del feminismo en España, Sevilla plantea desde el prisma de los derechos de las mujeres y la igualdad un de dónde venimos y apuesta por el a dónde vamos. «Está el tiempo de guerra de armas pero también la permanente situación de desigualdad que nos acompaña por no ser hombres», explica.

También para Sevilla la agenda viene marcada por la guerra de Ucrania, «que es el modelo formal y que incrementa la de por sí permanente violencia de género, aquella que los hombres ejercen sobre las mujeres solo por serlo y que convive en los estados democráticos con las declaraciones de derechos más rimbombantes».

La pandemia ha sido otro envite para la igualdad. «Personificar los cuidados en las mujeres es un estereotipo que dificulta, entre otras cosas, el acceso al trabajo en condiciones de igualdad», reflexiona.

'Personificar los cuidados en las mujeres es un estereotipo que dificulta el acceso al trabajo en igualdad'

Julia Sevilla - Profesora de Derecho Constitucional

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Un prototipo que, según la jurista, se mantiene para que el otro 50 % —es decir, el hombre—, «sea el ciudadano prototipo de eficiencia y disponibilidad aunque luego la práctica no acompañe».

Sevilla lamenta que no se haya aprovechado la limitación de movimientos obligada por la Covid para, por ejemplo, disolver la permanente excusa del horario laboral y los hombres ejercieran como padres o hijos.

«Ha servido para que el cuidado adquiriese protagonismo pero, por el momento, los roles se mantienen». Como también se mantiene, según Sevilla, otra lacra, la prostitución, que grava lo de ser mujer.

«Es la esclavitud permanente, la que adultera toda las relaciones entre los sexos, la que aporta inmensos beneficios a quien la controla, la que pone en cuestión la libertad, la igualdad, la condición de Estado social y democrático de Derecho que es lo que quiere ser el nuestro».

Y ante estas desigualdades arraigadas en el hecho de que el acceso al poder siga estando en manos masculinas, cabe plantear a partir de este otoño unas respuestas de clara vocación política ya que, según apunta Sevilla, se ha demostrado que el resultado de los pactos de gobierno y la combinación de programada «no es inocuo para las mujeres».

La profesora de Derecho Constitucional, Julia Sevilla. German Caballero

«El voto de los partidos ante políticas de igualdad, la reducción de presupuesto para los organismos que las desarrollan o la ambigüedad en los programas para posibilitar el pacto a costa de los derechos de algo más de la mitad de la población, está en el horizonte con las elecciones que se avecinan —concluye—. El voto es el derecho que define la ciudadanía y está para ejercerlo».

Matilde Mas

La economista del Ivie ve «imprescindible» un «pacto de rentas» para frenar la inflación sin «más costes»

Según explica la catedrática de Fundamentos de Análisis Económicos e investigadora del IVIE, Matilde Mas, si se mira otoño «el principal problema económico —del que cuelgan los demás— es el descontrolado crecimiento de los precios del gas como consecuencia de su utilización por Putin como artillería pesada, y el posterior contagio al resto de bienes».

Aunque puntualiza con una «buena noticia»: en agosto se ha frenado la inflación cuatro décimas por el buen comportamiento de los combustibles, las materias primas y la mejora en las cadenas de suministro.

«La inflación nos hace más pobres a todos los españoles y más ricos a todos los países con petróleo y gas», incide la experta del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.

Así, señala que para repartir el impacto entre los españoles «se hace imprescindible alcanzar un pacto de rentas en el que intervengan todos los agentes involucrados, pero protegiendo a los más vulnerables (entre los que no se encuentran todos los pensionistas)».

«Sin ese pacto de rentas no será posible frenar la inflación sin incurrir en costes más elevados», aventura.

Entre los motivos de preocupación que expresa está la elevación de los tipos de interés; la elevación de la prima de riesgo y la amenaza de una UE a dos (o más velocidades) así como «pasarse de frenada y provocar una desaceleración más intensa de la necesaria».

«El principal problema es seguramente la destrucción de empleo y el consiguiente descontento social», añade Mas. En su opinión, «lo que parece ineludible es la desaceleración del crecimiento como requisito para contener la inflación», sin embargo, esta corrección «debe ir acompañada de medidas que amortigüen el impacto de la recesión en los más débiles y que aumente la capacidad de recuperarse de forma rápida una vez controlada la inflación».

La catedrática considera que las economías que más padecen la dependencia energética deberían diversificar sus fuentes y acometer las inversiones que les protejan «del chantaje del incumplimiento de los contratos a largo plazo». Para ello, sentencia: «la inversión en I+D+i debe ayudar a mejorar la eficiencia en el uso de la energía en todos los procesos productivos y en el uso de las familias en transporte y calefacción, y favorecer la sustitución de materiales de construcción y de los hábitos de movilidad urbana e interurbana».

Andreu Escrivà

El ambientólogo urge a un relato que aglutine a una mayoría social ante el cambio climático

El otoño que viene llega precedido por un verano cuyas condiciones climatológicas han alarmado incluso a los más escépticos con el cambio climático. El otoño es climatológicamente hablando, el momento en el que dejamos atrás el calor pero, como señala el ambientólogo y doctor en Biodiversidad por la Universitat de València, Andreu Escrivà, «no está nada claro que así sea este año, que ya tiene el récord del promedio de los ocho primeros meses más calurosos jamás registrados».

En cualquier caso, y aunque los termómetros acompañen con buen tiempo —esto es, lluvias moderadas y algo de fresco, no sol radiante y abrasador como si estuviésemos en julio—, Escrivà pide hacer un «esfuerzo colectivo por no dejar atrás este verano y lo que ha significado».

'Aunque los termómetros bajen, deberíamos hacer un esfuerzo colectivo por no dejar atrás este verano y lo que ha significado'

Andreu Escrivà - Ambientólogo

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«Han sido unos meses asfixiantes, sin tregua, en los que se ha mezclado el calor extremo, los incendios, las pérdidas de cosechas, la sequía y los problemas relacionados con la energía —recuerda el especialista valenciano—.

El cambio climático, tanto en sus impactos ambientales como en sus condicionantes socioeconómicos, ha determinado unos meses en los que una gran parte de la sociedad ha tomado conciencia de la situación actual».

Como no son pocas las personas que, de una forma o de otra, admiten que este verano ha marcado un antes y un después en su percepción de la crisis climática, Escrivá reclama que esta percepción se traduzca, a nivel colectivo, en la capacidad situar el tema en la agenda política, mediática y personal y afrontar de una vez por todas cuestiones como reducir nuestra dependencia actual de los combustibles fósiles y entender la dimensión energética de nuestra sociedad.

Andreu Escrivà, ambientólogo. German Caballero

«O entendemos que necesitamos un marco y un relato que aglutine a una gran mayoría social, y le haga sentirse parte de los cambios que implica luchar frente al cambio climático o los percibiremos como una imposición arbitraria, una lista de deberes incómodos y sacrificios gratuitos que no sabremos muy bien para qué sirven», señala este miembro del Comité de Expertos en Cambio Climático de la Comunitat Valenciana.

«Ojalá que no se produzca ningún episodio de lluvias torrenciales en otoño que nos recuerde esta necesidad con dolorosa claridad —apunta finalmente Andreu Escrivà—. No debería hacer falta».

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