Levante-EMV, Valencia

La tranquilidad de la escasa presencia de jugadores del Valencia CF en Paterna se vio sacudida el pasado martes con las declaraciones de David Navarro, quien acusó directamente al actual cuadro médico del club de recetarle un medicamento que contenía sustancias dopantes para curarle un problema de oído que sufría.

Sin embargo, según ha podido saber Levante-EMV, la historia va más allá con el origen de dicha dolencia. El futbolista sufrió un accidente de caza durante las vacaciones que fue la causa de dicha otitis y recurrió a un médico particular para tratar de curarse.

La caza es una de las actividades que se pueden considerar prohibidas o inadecuadas para un futbolista profesional. No sólo en el Valencia CF, sino en cualquierclub, los futbolista no pueden, ni durante la temporada, ni en periodo vacacional, practicar deportes de riesgo o subirse a una motocicleta. Deportes de contacto o que, pongan en peligro la integridad física del profesional son causa incluso de sanción.

Navarro no ha recibido aún sanción, pero sí la visita, en la mañana de ayer, del director deportivo, Javier Subirats, quien le recriminó sus declaraciones en contra de los médicos valencianistas -personas puestas en el club por el propio Subirats-. Navarro se incorporó por este motivo con algo de retraso al entrenamiento y al salir no quiso hacer declaraciones, aunque sin perder en ningún momento su habitual corrección.

Las quejas del futbolista ponían en el disparadero a Rafael Llombart y su equipo. Ayer, el galeno se negó a profundizar en los términos del tratamiento que le aplicó, pero dejó abierta la puerta al hecho de que hubiera una historia desconocida en el tema. «Lo único que puedo decir es que, cuando nosotros empezamos a trabajar con los jugadores, David Navarro ya tenía este problema y ya estaba sometido a tratamiento. Y que el tratamiento que le dimos supuso reconducir el tema. Estamos plenamente convencidos de que el tratamiento que le aplicamos fue el correcto y no voy a entrar en más aspectos que forman parte del secreto profesional».

Por si fuera poco, Angulo comparecía ante la prensa y se puso del lado de lavar la ropa en casa, extensible tanto a David Navarro como, semanas atrás, a Baraja, otro que expresó sus quejas contra los galenos, insinuando que no se había ganado la confianza del vestuario y que no asumían responsabilidades -con Baraja no hubo un acto de escarnio público, aunque a Subirats también le molestó su raje-. Angulo dijo que «como no he tenido ninguna lesión, el contacto con el cuerpo médico no ha sido mucho pero el trato es bueno. No es un método bueno salir a la prensa a anunciar algo».

Juan Soler, con las cuestiones médicas, tiene depositada su total confianza tanto en Llombart como en Subirats.