J. M. Bort, Valencia

El Levante UD recibió ayer un duro correctivo por parte del Recreativo con graves consecuencias anímicas. El equipo de Oltra ha pasado de la euforia a la depresión en sólo tres jornadas, tiempo suficiente en el club granota para que aparezcan algunas dudas. Ya son tres semanas sin ganar y ayer el Recreativo sacó a relucir todos los defectos de un equipo que ha comenzado la Liga a ritmo de cangrejo: camina hacia atrás.

El primer tiempo no ofreció buenas noticias para nadie. Levante UD y Recreativo se pusieron de acuerdo y sacaron al césped el molde del estilo de juego de la categoría: un fútbol espeso y trabado en el que la búsqueda de espacios se convierte en una obsesión colectiva. El Recreativo plantó una doble linea defensiva y dejó constancia desde el principio que por allí iba a ser muy complicado pasar. De atacar prácticamente se olvidó. No se acercó ni una sola vez con peligro a la meta de Cavallero. Se había abierto un debate sobre la alineación de Oltra para el partido de ayer. Al final, tiró por el camino del medio: ni trivote ni organizador en el centro del campo. El entrenador juntó a N$27Diaye y Camacho y dejó a Riga con gran parte de la responsabilidad ofensiva, contando con que Courtais y Ettien, dos futbolistas verticales por encima de todo, le respaldaban en las bandas. Aunque, la verdad, el partido no ofreció muchas facilidades en los costados.

Así que, una vez más, Gustavo Reggi se convirtió en la principal referencia del Levante UD. Así se explica cómo el equipo de Oltra abusó de los pases largos en el primer tiempo, una táctica en la que Riga también tiene mucho que decir. El ghanés es rápido, listo y se entiende muy bien con el argentino, quien le abre muchos espacios. Las dos ocasiones más claras las protagonizaron ambos. En una, Riga obligó al portero a despejar a córner un extraño remate de chilena; en la otra, Reggi disparó junto al palo.

Al partido le hacía falta un sobresalto más gordo para dar un giro completo y este se produjo a los 20 segundos de reanudarse. Ettien corrió hasta la linea de fondo en la jugada del saque de centro y cedió a Riga, quien empujó la pelota a la red. Todo lo que no había podido lograr el Levante UD en 45 minutos lo consiguió en un instante.

De nuevo, como en el encuentro de hace dos semanas ante el Albacete, el partido se situaba de cara para el conjunto de Oltra. Llegaba el momento de ralentizar el juego, esperar atrás e intentar sorprender al contragolpe. Pero la lógica tan solo duró unos minutos, los que tardó Uche en rematar a placer un centro desde la banda. El Recreativo anotaba en su primera ocasión clara. Comenzaba una vez más el declive del Levante UD, que volvió a demostrar una preocupante falta de carácter.

El partido se rompió por completo y ahora cualquier cosa podía pasar. Sin apenas tiempo para reorganizar las ideas, el Recre volvió a marcar en un disparo lejano de Viqueira. Sandro salió al rescate y Javi Rodríguez, sustituto de Reggi, era quien se peleaba ahora con los defensas. Durante un momento se olió el empate en Orriols, en el que el Levante UD reclamó unas manos de Bouzón dentro del área. Pero el equipo de Oltra había perdido su sitio en el partido. En la siguiente acción, el árbitro si que pitó un derribo de Culebras sobre Aitor. El Recre aumenta su ventaja de penalti y dejaba el Ciudad de Valencia en silencio. El epílogo del partido aún ofreció tres noticias más: el debut de Manchev en casa, la expulsión de Sandro por insultar al árbitro poco después de saltar al campo y la confirmación de Cavallero. El argentino detuvo un segundo penalti en el descuento.