01 de junio de 2008
01.06.2008
PILOTA

El trinquete que se transformó en plató

01.06.2008 | 02:30
Vista general del remodelado trinquete de Genovés, pintado de azul, en una imagen del pasado viernes.

El trinquete municipal de Genovés está ultimando unas obras para adaptar el recinto de juego a las leyes televisivas. Paredes azules, pelotas de vaqueta blancas, sustitución de las paredes del fondo por cristales blindados, radares que midan la velocidad de la pelota, cámaras que capten imágenes nunca vistas del rebote y la treta de dau?

Paco Cerdà. genoves

El modelo que ha inspirado todos estos cambios ha sido el de la pelota vasca, un deporte de masas en Euskadi gracias en buena medida al seguimiento que de ella realiza la televisión autonómica . Demostrada ahora sí la voluntad de RTVV de apostar en serio por la pilota y no como mero formalismo, el Ayuntamiento de Genovés se ha lanzado a las reformas exigidas por Punt 2 en su trinquete municipal.
El objetivo es dar espectacularidad a un juego hasta ahora poco telegénico. En primer lugar, por la morfología propia de los trinquetes, largos y estrechos como una caja de zapatos. Al contrario que una cancha de tenis, las paredes de los fondos impiden ver por televisión cómo los jugadores golpean la pelota desde su espalda. De ahí que en Genovés se hayan derribado las paredes del fondo y se hayan sustituido por cristales blindados. Por detrás de ellos se moverán las cámaras, que podrán captar por primera vez el movimiento completo del pilotari a la hora de hacer el rebot.
También habrá dos minicámaras enterradas en la escala para captar imágenes nunca vistas del rebote o el dau a través de un fragmento de careta acristalado. En total, de las actuales cuatro cámaras que se utilizan para retransmitir una partida se va a pasar a al menos nueve dispositivos. Los cambios tecnológicos vienen acompañados de la instalación de radares que midan la velocidad de la pelota en la treta de dau o saque, una información novedosa para los teleespectadores.
La tradición, amenazada. Los cambios más radicales, sin duda, han sido pintar de azul las paredes y convertir en blanca la clásica pelota negra de vaqueta. Ambas cosas responden a una voluntad de mejorar la visibilidad en pantalla de la pelota, muy pequeña y veloz. En consonancia con el cambio de colores, se ha colocado una tela negra en el techo para que contraste la pelota cuando vaya por el aire. También se va a oscurecer el piso del trinquete y a pintar de rojo el tamborí.
Algunos puristas de este joc de cavallers que venera la tradición temen que los cambios desnaturalicen la esencia del juego. Sin embargo, el sentir mayoritario es el de estar cogiendo el tren de la modernidad. Se empezó en 2006 con la aparición de Valnet (la empresa que ha contratado a la mayoría de pilotaris de escala i corda, dotándolos de seguridad social, vacaciones y preparadores físicos). Ahora, dos años después, el deporte autóctono abre la muralla para llegar al gran público.
Todos son conscientes de lo que ello significa. José Vicente Grau, pilotari profesional y único mitger que ha ganado un campeonato individual, lo resume: «La televisión lo es todo. La televisión y la prensa es lo que más acerca, ése es el apoyo que necesita la pilota. Si no tenemos el apoyo de la televisión y la prensa no nos puede conocer nadie». Esta marginación mediática la sufrió en su época Batiste Ribes, ex pilotari del siglo pasado. «Antes no salíamos en ningún sitio. Los periódicos sólo decían: hoy, en el trinquete de Pelayo jugará fulano contra fulano, y ya está, no decían nada más. De hecho, cuando me preguntaban a qué me dedicaba y yo respondía que era jugador de pilota, la gente me decía: ¿Eso qué es?», recuerda Ribes apoyado en la barra del trinquete de Pelayo.
Además de espectacularizar las partidas, la apuesta televisiva de Punt 2 puede acercar a la gente joven a los trinquetes, donde la edad media no bajará de los 55 años. La retransmisión televisiva puede ser el complemento perfecto a la enseñanza de la pilota que se lleva a cabo en los colegios. Ayudará a renovar el público y evitar un corte generacional que amenace la supervivencia de un deporte con mucha más competencia en la actualidad que hace medio siglo.
Un precedente que se imitará. A falta de los últimos retoques, las obras en el trinquete municipal de Genovés han acabado tras ocho semanas de intenso trabajo. Los 100.000 euros que han costado los ha financiado el ayuntamiento de la localidad, cuna histórica de la pilota. Su concejal de Deportes, Blai Albarracín, se declara «orgulloso de haber arriesgado y haber sido los primeros en hacer esta apuesta de futuro». Serán los primeros, pero se espera que otros trinquetes (primero los públicos, luego los privados) se apunten a las reformas para poder albergar también partidas televisadas.
A partir de la semana que viene se van a arreglar pequeños defectos y enseguida se realizará el cableado del trinquete, como si se tratase del campo de Mestalla. Después habrán de realizarse pruebas de iluminación, del vestuario de los pilotaris (la camiseta azul se oscurecerá), y lo más importante: los jugadores habrán de entrenar en la nueva cancha para probar, sobre todo, el rebote en los cristales.
Las partidas empezarán entre las ocho y media y las nueve de la noche de cada viernes. Aunque la primera partida televisada en directo estaba prevista para el 6 de junio, las retransmisiones comenzarán a finales de mes. Los trinquetes, estigmatizados durante décadas como nius de vici por la presencia inevitable de las apuestas y los carteles de «prohibido blasfemar», ya están listos para salir a escena.

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