19 de febrero de 2010
19.02.2010
Levante-emv
Europa League

La noche de los horrores

El Valencia debe remontar la eliminatoria ante el Brujas tras perder un partido en el que no plasma su superioridad - La lesión de Mathieu, la expulsión de Silva y el fallo de Moyà en el gol local decantan el partido a favor de los belgas

19.02.2010 | 01:00
Silva grita de dolor tras una dura entrada de un defensa en el primer tiempo.

?
Ni el frío ni el exceso de relajación. El Valencia se encontró ayer con demasiados elementos adversos en su accidentado paso por el Jan Breydelstadion: un árbitro descarado, la lesión de Mathieu en el primer tiempo, la autoexpulsión de Silva y una pifia decisiva de Moyà en el único disparo a puerta del Brujas en el segundo tiempo. Esas son las excusas que maquillaron anoche la blandita actuación del Valencia en Bélgica y que le complican, contra pronóstico, su presencia en la Liga Europa. Ahora está obligado a remontar la eliminatoria en Mestalla, con los peligros que acarrea.
El partido comenzó alocado, con cuatro ocasiones claras en sólo cinco minutos. El dato es que sólo la primera fue para el Brujas, a la que respondió César con una mano magistral a disparo de Kouemaha. Aquello debió ser interpretado por los futbolistas del Valencia como una insolencia, porque la respuesta fue como la de un perro rabioso que se lanza sobre su presa. En un instante, el portero local salvó un zapatazo de Villa desde fuera del área, otro de Baraja casi a bocajarro y una tercera ocasión, esta vez de Mata, también muy clara. Todo, en cinco minutos, síntoma inequívoco no sólo de la ambición del grupo de Emery por ganar el partido, sino también de su mayor soltura en el manejo del juego.
Establecido el orden, el Valencia se dispuso a dominar la pelota sobre el pastoso césped, con Baraja de resorte y Silva de lanzador. "Todos atrás", debió ordenar el entrenador del Brujas a sus jugadores. Y algo peor, porque sus discípulos comenzaron a confundir la pelota con las piernas rivales con el consentimiento del árbitro. El más afectado fue Mathieu, tan activo como de costumbre hasta que Blondel le cazó con una entrada despiadada en el tobillo izquierdo. Angustiado por el dolor, el francés fue sustituído y Emery tuvo que reordenar piezas: Maduro, a la banda derecha; Miguel, a la izquierda. Una pequeña revolución que limitó la profundidad por las bandas.
La agresiva estrategia del equipo belga pudo surtir efecto minutos después, cuando Kouemaha aprovechó un puntual desbarajuste en la defensa del Valencia para rematar sólo ante Moyà... al larguero.

Un enemigo inesperado
Pese al susto, eran momentos de superioridad valencianista desde el centro, donde Baraja trazó sus habituales lineas en diagonal. Pero había un enemigo inesperado: un tal Tony Chapron, el árbitro que llegaba al partido con unas estadísticas aterradoras. Había expulsado a cinco jugadores en los últimos seis partidos dirigidos. Se entiende que debió recibir un toque por parte de la Uefa antes del encuentro, porque es inexplicable su permisividad con los defensas del Brujas. A Blondel le perdonó la roja y luego se hizo el sueco en una patada sin balón sobre Villa, que provocó la ira de Emery desde el banquillo, desconcertado con el criterio del colegiado. "Este está loco", señaló con el dedo a su cabeza.
Pese a las dificultades añadidas, el Valencia no renunció a su objetivo: tomar el balón y buscar el área rival. El Brujas había definido también su postura: defenderse y tratar de aprovechar la velocidad de sus puntas africanos al contragolpe. Todo se complicó, sin embargo, cuando Silva soltó la pierna en un salto con Blondel, el verdugo de Mathieu al que Chapron había permitido seguir en el campo. Paradoja. El belga provocó la expulsión de Silva, por segunda amarilla, y desbarató los esquemas de Emery, que gesticulaba como un perturbado desde la banda.
Con uno más, el Brujas dio un pasito adelante en los siguientes minutos. Pero no se esperaba encontrar con la ayuda de Moyà, protagonista de la jugada desgraciada de la noche. La crema contra el calor debió hacer el efecto contrario cuando dejó escapar el balón que había lanzado, flojito, el tal Kouemaha. Desconsolado, el mallorquín quedó mirando al suelo, después de que la pelota le pasara entre los dedos, a la velocidad de un caracol, rumbo a la red. Contracorriente, Baraja se cosió la pelota a los pies y lanzó a su equipo durante un buen rato desde el medio campo. La oportunidad más clara fue para Villa, con un lanzamiento al palo. Fue el único disparo a puerta del Valencia en la segunda parte ante un rival desquiciante. Con mucha posesión visitante, pero sin gol, transcurrió el partido hasta el final. Herido por la afrenta, el Valencia espera, seguro, colérico el partido de vuelta.

FICHA

Brujas.Stijnen; Donk, Hoefkens, Alcaraz, Klukowski; Geraerts, Odjidja, Blondel, Perisic; Akpala (Lestienne, min.79) y Kouemaha. Valencia cf. Moyà; Miguel, Marchena, Dealbert, Mathieu (Maduro, min.24); Joaquín (Pablo Hernández, min.63), Baraja, Albelda, Mata; Silva y Villa. Goles. 1-0, min.50. Kouemaha.?TA T. amarillas: Amonestó a Blondel (min.18) y Odjidja (min.86), del Brujas, y a Albelda (min.53) y Pablo Hernández (min.94), del Valencia. Tr T. rojas: Expulsó a Silva por doble amarilla (min.30 y 50). e Estadio: Jan Breydel.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes