13 de junio de 2010
13.06.2010

Al portero lo pusieron verde

Una pifia del guardameta Green permite a Estados Unidos empatar a Inglaterra en el partido más espectacular de los que se han jugado hasta ahora Los de Capello dominaron sin éxito en el tramo final del partido y empiezan con un traspiés

13.06.2010 | 02:00
Green observa el partido con cara de preocupación tras su error.

Inglaterra tendrá que esperar para tomarse la revancha de la derrota frente a Estados Unidos en el único partido de un Mundial que les había enfrentado, hace 60 años, ya que el estreno del grupo C terminó con el primer empate de la historia entre los dos equipos (1-1). La derrota inglesa en 1950 (1-0), en Belo Horizonte, obró en la memoria colectiva del fútbol inglés para estimular el apetito de la escuadra de Fabio Capello, que llegó a Sudáfrica con el propósito de alzar su segunda Copa FIFA. La primera data de hace 44 años.
No habían transcurrido ni cuatro minutos cuando, en un saque de banda, el balón llegó a Heskey en la frontal del área, cedió a Gerrard y el capitán encontró hueco, cruzando por bajo a la izquierda del guardameta Howard. El juego estaba muy trabado, con el balón mucho tiempo en el aire y los marcajes muy estrechos, pero el gol desbarataba de raíz los planes defensivos de Bradley.
Landon Donovan puso un balón en la cabeza de Altidore, que no acertó a rematar de lleno, pero inmediatamente después, en el área estadounidense, Aaron Lennon se quedó solo, algo escorado, ante el portero y no se atrevió a rematar directamente. Su centro fue despejado por la defensa.
Sin complejos ante unos rivales a los que conocen bien de la Premier inglesa, los norteamericanos empujaron de medio campo hacia arriba con gran aparato físico. Ahí se puso de manifiesto la disciplina táctica italiana de un Capello vociferante que defendió hasta con siete hombres.

Una jugada para el "zapping"
En el m.41, llegó la jugada de "zapping" televisivo. Dempsey lanzó desde fuera del área. Era un balón sin aparente dificultad para el portero, pero se le escapó de las manos a Green para alojarse en su portería. La cara del guardameta era un poema, igual que la de David Beckham, vestido de calle en el banquillo. Había que volver a empezar. Tras el descanso, en el m.52 Heskey disparó contra el portero, sin nadie más por delante. Inglaterra llegaba arriba con más facilidad, pero su mejor hombre de ataque, Wayne Rooney, seguía sin aparecer. Estados Unidos vivía de los centros de Donovan a la cabeza de los centrales, siempre peligrosos ante un Green inseguro bajos.
Las ocasiones inglesas se sucedieron. Rooney agarró un disparo terrorífico que salió rozando el poste en el m.75, Heskey tiró desviado en buena posición, Lampard no pudo empalmar un pase de la muerte. Por primera vez en diez partidos, Inglaterra y Estados Unidos han firmado un empate.

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