28 de junio de 2010
28.06.2010

Érase una vez un equipo valenciano

26.06.2010 | 02:00
Arriba, comenzando por el tercero, "Moncho" Benavent, José Navalón, Ángel Baena. Abajo: Enrique Colomina, Toni Cuquerella, el hijo de Carabante y José Bono.

El año pasado Adrián Campos puso en marcha su sueño de crear su propio equipo de Fórmula 1 y con él arrastró a otros seis valencianos. A punto estuvieron de quedarse en casa cuando la estructura pasó serias dificultades para iniciar el Mundial, pero el empresario José Ramón Carabante salió al rescate de la escudería y del personal ya contratado.

Josep Bartual
valencia

Ángel Baena, Juan José "Moncho" Benavent, Javier Bono, Enrique Colomina, Toni Cuquerella y José Navalón formaban parte de uno de los proyectos más ilusionantes del automovilismo español. Seis valencianos que se unieron a la aventura del Campos Meta F1 Team, la primera escudería española de Fórmula 1, cuyo corazón estaba en Alzira. Arrastrados por la ilusión de Adrián Campos, todos se embarcaron en la gran aventura profesional de sus vidas. Se trataba de crear un equipo desde cero, un reto mágico pero también repleto de grandes riesgos. Todo comenzó muy bien en septiembre de 2009, cuando Campos recibió el OK de la FIA para correr el Mundial de 2010. Sin embargo, sólo dos meses después todo se paralizó. Fueron semanas y meses de larga angustia, sin saber si perderían el trabajo y se esfumaría el sueño. Entonces emergió la figura del empresario José Ramón Carabante, puso el dinero para correr y salvó a la escudería. El 12 de marzo debutaba en Bahrein Hispania Racing Team, un equipo "milagro" como reconocieron todos los integrantes del paddock.
Levante-EMV reunió ayer al embrión de Hispania Racing Team, los seis valencianos que creyeron en un sueño. En el pequeño hospitality de HRT -modesto comparado con los mastodontes con los que comparte paddock- se reúnen en torno a una mesa Ángel Baena, "Moncho" Benavent, Javier Bono, Enrique Colomina y José Navalón. Toni Cuquerella se excusa porque tiene mucho trabajo en el box. Juntos repasan su aventura en la Fórmula 1. Toma la iniciativa Enrique Colomina, segundo mecánico de Bruno Senna y natural de Alzira: "La verdad es que todo pintaba muy bien, de maravilla. Comenzamos a trabajar con tiempo y se veía que se podía hacer algo bueno". "Iniciamos el trabajo en septiembre, cuando Adrián Campos tenía el 'entry' de la FIA. Pero ya en diciembre se paralizó todo", cuenta Ángel Baena, ingeniero de datos de Karun Chandhok y vecino de Castellón. "Sabíamos que era un proyecto complicado, que iba a ser difícil, pero todos creímos en él. Pero cuando comenzamos a ver a los otros equipos rodar y nosotros no, comenzamos a preocuparnos", añade Ángel.
Javi Bono, responsable de logística de HRT, dice que vivieron meses "de gran incertidumbre, de no saber si esto iba a acabar bien". "Estábamos todos muy preocupados porque al fin y al cabo era nuestro pan, nuestro trabajo, y lo veíamos peligrar", explica el de Alberic.
Las semanas fueron pasando y en la sede de Alzira seguían trabajando los ingenieros, pero no había ninguna señal de que el proyecto siguiera en marcha. El inicio del mundial estaba a la vuelta de la esquina y ni siquiera habían visto el monoplaza. Y entonces se produjo el milagro. El empresario malagueño afincado en Murcia, José Ramón Carabante, se hizo con el control de la escudería y reactivo en tiempo récord la estructura. "El 15 de febrero nos fuimos a montar el coche a la fábrica de Dallara. Hasta el día de antes no sabíamos nada de nada de cómo estaban las cosas. Fuimos allí e hicimos nuestro trabajo, pero fueron 15 días de auténtica locura. Nadie se puede imaginar lo que costó estar en Bahrein", cuenta Enrique con la complicidad del resto de compañeros. "Fue más que un milagro", sentencia Ángel.
El equipo Hispania está formado actualmente por unas 65 personas, seguramente la cifra más baja de la parrilla. De ellos, la gran mayoría son alemanes, y una decena españoles. Hasta el Gran Premio de Bahrein, cita inaugural del campeonato, no se conocían entre ellos. "La base del equipo estaba funcionando en Alzira, y a la mayoría los contrataron directamente para ir a Bahrein", cuenta Baena.
"Llegar allí, montar los coches, que todo funcionara, que se pudiera rodarÉ Fue todo increíble. Pero lo más reconfortante fue la felicitación que nos llevamos de gran parte de la gente que trabaja en el paddock. No podían creer que lo hubiéramos conseguido", explica con un sonrisa Javier Bono.
Los seis valencianos que forman parte de Hispania tienen el nexo común del equipo de Adrián Campos, por el que todos habían pasado en algún momento de su carrera profesional. Baena llegó a HRT procedente de BMW Sauber, al igual que el gandiense Toni Cuquerella, ingeniero jefe de pista y una de las personas con mayor reputación en el paddock. Moncho Benavent es de Alzira y se ocupa de la fabricación de composites, mientras que José Navalón, de Aielo de Malferit, es mecánico de soporte.
El equipo Hispania dejó su sede de Alzira, algo que todos los valencianos lamentan: "Si se hubiera quedado allí hubiera sido maravilloso. Está al lado de casa y todos nos conjuntamos muy bien. Una lástima porque seguro que hubiera habido muchos más valencianos en el equipo. Ahora la ingeniería se hace en Murcia y los coches están en Alemania", explica Ángel Baena. Al menos, el embrión de un equipo valenciano sigue vivo.

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