28 de junio de 2010
28.06.2010

El guinde de los guindes

A Inglaterra se le regaló la Copa de 1966, pero lleva dos penitencias: la 'Mano de Dios' y y el no-gol de ayer

28.06.2010 | 07:30
Neuer no puede impedir que el balón lanzado por Lampard cruce la línea.

Quien más lo va a lamentar es el árbitro, Jorge Larrionda. El de ayer era su cuarto partido en el presente mundial, por lo que olía a responsable de la final. Con una pifia de semejante calibre, el charrúa puede empezar a pensar en despedirse en semejante honor.
Y aún pudo ser peor, puesto que te pueden robar un gol, como le pasó ayer a los ingleses, pero si además eres un colador, la queja suena menos. Ayer mismo, los analistas, muchos de ellos ex jugadores, recordaban la endeblez defensiva y el pésimo juego de los de Capello. El italiano es garantía de éxito, pero si por una de aquellas no funciona, lo es también de frustración, decepción y queja. Será difícil que el italiano continúe al frente de la selección.
La escenificación del error y el recuerdo inmediato a su alter ego de 1966 fue tan rápido como que ambas selecciones lucían las mismas camisetas: blanco y rojo. Pero Inglaterra ya tiene motivos para el escarmiento. Ya pagaron sus penas en 1986, cuando a Maradona le regalaron una Mano de Dios que les mandó a casa. Y a Alemania ya le habían reparado daños y perjuicios en 1990, cuando le metieron dentro del área un penalti que no era en la final contra Argentina a falta de cinco minutos.
Siempre tiene que pasar algo entre alemanes e ingleses. La prensa sensacionalista lo había calentado con trasnochadas alusiones bélicas. Angela Merkel y David Cameron se escabulleron del G20 para ver el partido y los ingleses se cargaban de razón al lamentar que, a estas alturas de siglo, no se emplee la tecnología para resolver estas dudas. Pero siempre se pide cuando es demasiado tarde.

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