08 de julio de 2010
08.07.2010

Alzira y su trinquet

08.07.2010 | 02:00

Alberto Soldado

Alzira tuvo trinquet en el siglo XVIII, junto a las viejas murallas que protegían a sus gentes de las regulares crecidas del Xúquer. El trinquet que todavía se alza en el centro de la ciudad data de finales del XIX. Quiero decir que en Alzira se juega a pelota desde siempre. Mucho antes, desde luego, que el fútbol, el baloncesto, las motos o la Fórmula 1. De la mano de la familia Fontana se organizaban partidas de primer nivel y de sus muros surgieron nombres como Enriquito, Alberto y Darás, entre otros. Por sus paredes desfilaron las grandes figuras y hubo un tiempo en el que Genovés y Eusebio se anunciaban en Alzira cada dos semanas.
Aquello pasó y el viejo trinquete, ya en los años ochenta y noventa, se caía a pedazos. Jesús Rodríguez, Ferrer II, luchaba por mantener su actividad profesional. Todo hasta que una joven generación formó un club y se lanzó a participar en las competiciones oficiales de la Federació de Pilota Valenciana. Y de la noche a la mañana el entusiasmo se multiplicó. Alzira comenzó a destacar en los grandes torneos. Y la ciudad, poco a poco, empezó a mirar a esas gentes que mantenían un viejo deporte y que eran capaces de movilizar a tantos niños y niñas. Casi un centenar de jóvenes se acercan cada semana a su escuela de pelota de la mano de Balduíno. Tras varios años de intenso trabajo y de reivindicaciones, el Ayuntamiento que preside Elena Bastidas, sensible a este movimiento deportivo que conecta con la historia de siglos, colocará hoy la primera piedra de una gran instalación cuyo presupuesto supera los 900.000 euros.
Será un trinquet espectacular, cuidado hasta el último detalle, el mejor de los levantados hasta la fecha. Las gentes del club que preside Eduardo López han controlado todo el proceso. No quieren ni improvisaciones ni imposiciones. El próximo campeonato de la primavera de 2011 ya se jugará en sus paredes. Casi treinta equipos ha inscrito Alzira en el campeonato federativo de "raspall". Hay un aval de trabajo incontestable, que muchos deberían respetar y apoyar.
En Alzira sí lo hacen. Y este trinquet que nace es el mejor premio.

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