22 de enero de 2012
22.01.2012

Duelo de vírgenes en el Ciutat

Salvador Regües

22.01.2012 | 06:30

El amigo Paco Fenollosa, presidente de honor del Levante, suponemos que estará haciendo rezos extraordinarios en su conocido fervor a la Virgen de los Desamparados para que ampare hoy al equipo levantinista ante el Zaragoza. A un Levante que se encuentra debilitado por las lesiones y necesitado, entre otras cosas, del apoyo mariano para ayudarlo a superar estos delicados momentos. Si de verdad puede influir desde los cielos, como mucha gente cree, la «Cheperudeta» está en deuda con el Levante desde hace varios meses. Da la sensación de haber volcado su influencia en dar alas al Valencia en los últimos derbis. En Liga, ayudándolo con dos goles muy afortunados en el campo levantinista, y en Copa, con un gol de verbena en el último minuto. Las caras que ponían el pasado jueves los jugadores del Levante al salir de Mestalla eran tristes, por la abultada derrota, las lesiones de Barkero y Navas, la impresentable excitación de Soldado y las tarjetas recibidas. Pero esta tarde, aunque jueguen sin su sancionado capitán Ballesteros, han de levantar el ánimo y afrontar la visita del Zaragoza sin dudas de que pueden superarlo.
Procurando no tropezar de nuevo en la piedra de las primeras partes difusas que les hace perder puntos y confianza en sí mismos. Si la «Cheperudeta» decide ampararlos será un buen refuerzo para el equipo. Por eso, mientras esperamos terminar creyendo en esta mariana influencia, nos uniremos al bueno de Paco Fenollosa cantando: «La granota valenciana, s´ampara baix ton mant, ¡Oh, Verge Sobirana, ajuda al teu Llevant!» Sin embargo, a pesar de nuestros esfuerzos y del divino poder de la Virgen de los Desamparados, el choque será duro pues el rival de hoy, el colista Zaragoza, habrá pedido también ayuda a su Virgen del Pilar.
En el ranking de las advocaciones marianas nacionales es la primera de la lista y además la patrona de España. En principio presenta un cartel superior a la «Cheperudeta» pero nunca se sabe. La Virgen valenciana está muy entrenada en temas futboleros ayudando especialmente al Valencia. Si decide amparar al Levante que se prepare la Virgen maña que será derrotada aunque le canten con fe los seguidores zaragocistas: «¡La Virgen del Pilar dice, que no quiere ir a Segunda, y desea que el Zaragoza, al Levante dé una tunda!» Este duelo liguero de presuntos apoyos marianos anhelamos que acabe con un Juan Ignacio Martínez sonriendo a todo el mundo. Como acabaron sonriendo en este siglo XXI dos antecesores suyos en el banquillo granota después de ganar al Zaragoza en el Ciutat de Valencia. Uno, Carlos Cantarero en septiembre de 2002, cuando debutó Mijatovic y ganó el Levante tres a dos. Dos, Luis García Plaza en la primera jornada de la temporada 2008-09, cuando el equipo levantinista salió de víctima propiciatoria frente a un Zaragoza favorito y le batió dos a uno. Que no pare de sonreír hoy Juan Ignacio Martínez. Con ayuda de la Virgen o sin ella, nos estimula verlo feliz. Porque si él es feliz nosotros también lo somos. Y podemos aparcar durante un rato la preocupación que sentimos por los duros daños colaterales que padece el Levante en su actual aventura copera.

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