22 de mayo de 2012
22.05.2012
Entrevista

Emery: "El ambiente de tensión estaba premeditamente intencionado"

23.05.2012 | 13:50
Emery durante la entrevista

Apura sus últimos días como técnico del Valencia y confiesa que «necesita» desconectar y «reencontrarse» a sí mismo antes de tomar las riendas del Spartak de Moscú. Liberado de las ataduras, se rebela contra el pesimismo que ha rodeado al equipo este año y reivindica el éxito de, por tercer año consecutivo, acabar tercero en una liga en la que, afirma, «no se puede competir» con Madrid y Barça.

­Extraño en él, llega puntual a la cita pero avisa de que tiene «mucha prisa» y un compromiso media hora después. Al comprobar que la periodista está acompañada de un fotógrafo protesta. «No me he arreglado», justifica entre bromas, pero accede a mirarse al espejo del vestuario de la Ciudad Deportiva para ser retratado. Minutos después, se acomoda en una butaca de la sala de video y, con un café en la mano, inicia la conversación. Relajado y despreocupado retrasa en 45 minutos la cita posterior.

Dijo que se marchaba mirando a los ojos a todos. ¿Dentro de ese «todos»alguien le rehuiría la mirada?
Me dirigía a los aficionados y estos viven los estados de emoción de ganar o perder y la realidad es que nos han visto más ganar que perder. El lugar donde el aficionado se manifiesta es en Mestalla, más allá de los foros, de lo que dice la prensa y demás, y yo me he sentido bien. Han sido cuatro años en  los que nos hemos podido mirar a los ojos porque hemos sido, y me refiero al equipo, honrados.

En estos cuatro años ¿le ha fallado mucha gente?
No (largo silencio). Hemos conseguido los objetivos, pero es verdad que en algunos momentos creo que ha habido una critica desmedida. Pero eso no es fallar. Cada cual es responsable de la línea que toma. Hay que juzgar los hechos finales y el objetivo prioritario del tercer puesto se ha conseguido.

Me refería a gente del club.
Sé que tras la derrota con el Atlético y en caliente se habló mal de mi, pero sé que cuando se ganaba todo era perfecto. El Valencia es un club complicado.

¿Lo dice porque en cuatro años ha tenido cuatro presidentes (Morera, Villalonga, Soriano y Llorente) y cuatro directores deportivos (Sánchez, Azkargorta, Gómez Colomer y Braulio)?
Por todo. De todos he aprendido.

Y en una semana ¿cuanta gente le ha pedido perdón?
(Piensa y mira el suelo). La gente que ha tenido una visión negativa ahora está contenta. El final ha sido bueno.

¿Tan difícil es responder?
Pues no, nadie me ha perdido perdón. Sí, es sencillo. Lo curioso es que hay medios que me han estado matando toda la temporada y ahora matizan y lo endulzan.

Ha cumplido temporada tras temporada los objetivos, el presidente lo definió como un entrenador honrado y trabajador y usted quiso irse pidiendo públicamente perdón. ¿Por qué?
Me refería a cosas concretas y algunos lo quisieron extender a todo. Pedí perdón por si alguien se podía haber sentido ofendido en un momento puntual por algo que había dicho o hecho.

Vamos, un queda bien.
Llámalo un perdón de cortesía.

¿Cree que podía haber dado más de sí?
Todos podemos dar más, pero creo que he estado cerca de mi límite.

¿Incomprendido?
La incomprensión va en el resultado y arrastra a todo el fútbol porque, al final, es el resultado el que manda. A veces es ilógico porque ganas partidos que mereces perder y pierdes lo que mereces ganar. Y al final sólo se valora lo que aparece en el marcador.

¿Por qué se ha devaluado ser  tercero cuando era el tope al que se podía llegar?
Porque se ha conseguido tres años seguidos. Estando como están el Madrid y el Barcelona era el máximo a lo que podíamos aspirar.  Pregunta al resto de equipos si es un éxito o no. Por muchas cosas, a Madrid y Barça se les sigue alimentando y al resto devaluando y eso no es bueno para el fútbol español. Debemos estar agradecidos de poder estar en una liga con ellos, pero tenemos la decepción de no poder competir con ellos. Y esa es la realidad. Otra cosa es que no se quiera ver.

Confesó en su despedida que, hace aproximadamente dos meses, tomó la decisión de no continuar. Curiosamente fue entonces cuando su discurso se endureció, tomó decisiones polémicas y trató de movilizar públicamente al equipo, a la afición, a la prensa. ¿No se atrevía antes?
Mi sensación es que se me criticaba por todo cuando mi única intención era movilizar. Y creo que lo logré. Movilicé al club, a los jugadores, a la afición y a la prensa. Lo que pasa es que cada uno interpretó el mensaje como quiso o a su interés.

¿Pero por qué no había sido antes tan directo?
Porque me muevo en el equilibrio y en ese momento pensé que debía dar el paso. Todo lo que hago y digo, gusta a unos y a otros no. Así ha sido este año.

Si le hubieran ofrecido renovar. ¿Habría recapacitado?
No, porque cuando lo decidí no dejé abierta ninguna puerta. Soy un hombre de palabra y lo que digo lo asumo con todo lo que ello pueda suponer. Cuando se lo dije a los jugadores ya no había vuelta atrás.

¿Qué ha cambiado para que tome esta decisión?
Un año más. El pasado me veía con fuerza y energía para seguir, pero necesitaba cambiar de aires.

¿Se va porque este equipo ha llegado a su límite?
No, pero es cierto que mi energía iría destinada a ser tercero porque, más que a esto, no podemos aspirar. ¿No lo valoráis? pues yo ya no puedo más. Mi energía llega hasta eso. En Copa llegamos hasta que nos cruzamos con el Barça y en la Liga Europa, morimos en el partido del Calderón. Lo he dado todo.

Noto que se va desencantado.
Defínelo como quieras.

¿Le duele la indiferencia hacia ese tercer puesto que, según usted, tanto mérito tiene?
A ver, creo que la afición en Mestalla respondía a estímulos. El comportamiento era muy bueno pero había que entenderlo. Si el equipo empezaba bien, la afición se enganchaba; que nos marcaban, enmudecía. Creo que, hacia mi, el comportamiento ha sido bueno porque sinceramente no he escuchado nunca «Unai vete ya», aunque a algunos les hubiera gustado que esto se produjera.

¿Le ha llegado a desesperar el pesimismo?
Sencillamente no lo entiendo. El equipo no defiende bien y es tercero, el equipo no juega bien y es tercero. ¿Qué es jugar bien? Creo que había muchos intereses y según quien opinaba lo veía desde un punto u otro. Algo no funciona. El problema es del que no acepta lo que tiene, y del que alimenta una negatividad donde no la hay.

¿Se siente liberado?
¿Liberado?, lo que necesito es descansar para que mi energía otra vez rebose. Necesito playa, monte, un poquito de soledad. Te lo creas o no, durante el año no tengo tiempo para casi nada.

¿Heridas para cicatrizar?
De todo se aprende y se hace fuente para beber.  No sé. En el primer año la adaptación al equipo me costó mucho porque había muchos jugadores que tenían por el suelo la ilusión y la motivación. Creo que entonces teníamos los mejores jugadores pero no el mejor equipo y por eso no le pudimos sacar el máximo rendimiento y fuimos sextos.

¿Qué legado deja? ¿En qué ha cambiado el Valencia que dejó Koeman o Voro, y el que ahora usted le entrega a Pellegrino?
Uff, si digo algo bueno los que me critican dirán que saco pecho.

No tema.
Creo que es más estable, que hay más unión y ahora el grupo tiene un rendimiento lineal, equilibrado y alto. La estructura metodológica de trabajo está, mas o menos, establecida. Es verdad que, la famosa disciplina, se puede mejorar. Pero son casos definidos. A veces, con tanta disciplina uno se pasa de rosca y el jugador no rinde.

A su juicio ¿el Valencia de Emery ha tenido un estilo definido o reconocible?
Sí. El que duda se desacredita. Otra cosa es que guste o no.

Se pone a la defensiva.
Para nada. Es que las criticas, al final, se toman por verdades. En Mestalla yo no he notado una línea en mi contra. Pero por las críticas de tres personas, se generalizaba y se hablaba de la gente, de la afición... Vamos, que todo se agrandaba.

Treinta y ocho alineaciones en Liga diferentes. Eso es porque el nivel de todos es parejo, o porque buscaba la implicación de todos. Me lo puede justificar
Por un todo. Y con eso hemos sido terceros y hemos llegado a dos semifinales.

¿El equipo reflejaba su personalidad?
Creo que sí.

¿En qué partido se ha reconocido más?
En muchos. A ver, en San Mames, contra el AZ Almark, contra el Osasuna, en la segunda parte contra el Villarreal. Lo que pasa es que hay gente que mira y no ve nada.

En este último año, en algún momento pensó «en qué lio me he metido».
No. Soy consecuente con mis actos. Estoy donde me quieren y hasta donde me quieren. Creo que el ambiente de tensión de este año estaba intencionadamente provocado.

¿Le hubiera gustado tener otra relación con Llorente?
Ha sido buena. He tenido varios presidentes y el futbol es de mucha exigencia y tiene sus partes ingratas. Los altos ejecutivos exigen.

No quiero acabar sin que me hable de Carcedo.
Lo conocí en el Leganes y nos entendemos bien. El tiene personalidad y discutimos muchísimo, pero con un fin común. enemos eficacia en el trabajo.

¿Preparado para pasar frío?
Estamos preparándonos.

¿Y para estar separado de su hijo?
Uff, eso lo llevo peor. Por ahí no vayas que...

«En todos los equipos hay jugadores que se duermen»

­­Es curioso, llegó y a los tres meses pidió al club que echaran a Iván Helguera por su indisciplina y luego empezó a tolerar cosas para acabar convirtiéndose en un técnico blando.
Es que eso no es verdad. Con Helguera estuve mucho tiempo intentado reconducir su comportamiento pero fue imposible. A Miguel lo mandé un día al club para que lo solucionara con el presidente. ¿Sabes lo que pasa? aquí todo trasciende, pero en todos los equipos hay jugadores que se duermen y jugadores que se acuestan a las seis de la mañana. Yo, cuando era joven, alguna vez fui a entrenar sin haber dormido. A ver qué jugador dice que nunca ha cometido una infracción.

¿Por qué ha tolerado tantas indisciplinas?
¡Que no he tolerado indisciplinas! (se enfada). Es un bulo. El comportamiento, en líneas generales, ha sido bueno.

¿Y por qué siempre ha justificado a los jugadores?
Defendido siempre. Eso sí. Al jugador nunca lo voy a matar y sí a ayudar porque es persona.

¿Es consciente que eso le ha desgastado?
Quiero que los jugadores entrenen, jueguen, se comprometan, compitan y, a partir de ahí, lo que digan no me importa tanto. Soy comprensivo y, a veces, actúo como un padre para ellos. El padre cuando el hijo se equivoca no lo echa de casa, sino que trata de hacerle ver qué ha hecho mal y le perdona. Miguel es verdad que ha sido reincidente, se le ha apartado, se le ha enviado al club y más cosas, pero cuando lo necesitábamos lo recuperábamos porque él quería ayudar al equipo. He intentado enderezarlo.  Es verdad que, entre dos jugadores, prefiero el que no genera problemas, pero.. Miguel daba un buen rendimiento. Todos somos humanos y todos sabemos perdonar. No me reprocho nada. Lo de la indisciplina, sinceramente creo que se ha sobredimensionado por el interés de los medios. Mucho rumor, pero aquí nadie ha puesto nunca nombre y apellidos.

¿Hay jugadores que no han dado el ciento por ciento en trabajo y compromiso?
Siempre hay algo más que dar.

Se le exigían resultados, pero aceptó que se marchara  Baraja, se vendiera a Albiol, Villa, Silva o Mata, y se ficharan jugadores en progresión .¿Actuaba el club de forma incongruente?
Es lo que hay. Llegué sabiendo lo que había y no puedo decir nada en contra. Cuando con limitaciones consigues éxitos también la satisfacción es mayor. En la dificultad hemos sabido reaccionar. El Valencia compra jugadores para hacerse y cuando están hechos los vende y eso exige paciencia. El jugador viene al Valencia a crecer y a nosotros nos toca marcarle el rumbo para que lleve la línea que queremos. Otra cosa es que ocurra.

Entonces, la política del club difiere de las metas marcadas.
Pero eso lo sabemos todos. ¿O lo tengo que decir yo? Ya que tenéis opinión, pues decirlo, o es que no os interesa decirlo. Aquí algunos se reían del Stoke City y yo pensaba, de qué se rien si tiene un presupuesto que dobla al nuestro. Esa es la realidad.

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