27 de agosto de 2012
27.08.2012

El césped será mirado con lupa

El club cambiará toda la hierba de Mestalla por tercera vez en tres años si hoy se reproducen los problemas sufridos en los amistosos - Los jugadores, temerosos de caer lesionados tras las dolencias de Banega y Canales en 2011, piden que se renueve

27.08.2012 | 21:58
En los partidos contra el Oporto y el Tottenham el césped se levantaba con facilidad.

El Valencia cambiará la totalidad del césped de Mestalla si esta noche contra el Deportivo vuelve a presentar los problemas que lució en los dos amistosos de pretemporada, en los que se levantó con mucha facilidad y provocó las críticas públicas y privadas de muchos jugadores, temerosos de caer lesionados. En caso de confirmarse, sería la tercera ocasión en tres años que el club blanquinegro cambia todo su césped.
La entidad ha acelerado en las últimas semanas un tratamiento de choque encaminado a estimular la raíz de la hierba y que arraigue, con un resembrado y la aplicación de bioestimulantes y calcio para rebajar el PH del campo. Si fuera sustituido, la empresa contratada correría, acorde con el seguro del contrato, con un porcentaje de los gastos. El jueves la plantilla entrenó en Mestalla y el césped aguantó. Ayer Pellegrino aseguró que han encontrado el tapete «bastante mejor que las otras veces». Con el posterior parón liguero por compromisos internacionales, el técnico confía que ese descanso permita «tener un buen césped todo el año».

El césped se ha convertido en un quebradero de cabeza para la entidad desde el verano de 2009, cuando se deterioró de forma extrema debido a la ausencia de lluvias y la excesiva humedad. Se cambió por completo, una operación que no se llevaba a cabo desde la temporada 1999/2000, cuando se trajo una variedad procedente de Burdeos, que aguantó casi una década sin ningún problema. Esta variedad, también utilizada por el Barcelona en el Camp Nou, ha sido sustituida en la actualidad por otra del delta del Ebro.

Apenas una temporada después, al año de cambiar enteros los 90.000 metros cuadrados de césped, el club tuvo que aplicar un tratamiento regenerativo de urgencia. Para ello recurrió a todas las vías posibles, sin reparar en gastos: primero se colocaron dos águilas peruanas (llamadas Paquirrín y Pantoja) durante el día y un búho de noche, atados y con un radio de acción de siete metros, para ahuyentar a las palomas que podían comerse las semillas. En diciembre de 2010, se colocaron cuatro carros con sesenta lámparas de luz ultravioleta y con una potencia de 160.000 vatios para acelerar la germinación.

A pesar de todos estos intentos, el curso pasado se reprodujeron los problemas. A finales de octubre y con una diferencia de nueve días, los valencianistas Sergio Canales, Ever Banega y Carlos Gurpegui, del Athletic Club, caían lesionados de gravedad en Mestalla, en acciones muy parecidas, en las que no hubo ni patadas rivales, sino más bien apoyos accidentados.

Alteró hasta el estilo de juego
Tal era el estado del césped que Unai Emery, entonces técnico blanquinegro, cambió incluso el estilo de juego, optando por alinear a Aduriz y Soldado, dos delanteros natos, y jugar por arriba ante la imposibilidad de rasear la pelota. Robin Dutt, entrenador del Bayer Leverkusen, fue más lejos y culpó al estado del césped de la pifia de su portero Leno en el primer gol del Valencia, a los once segundos, en el partido que les enfrentó en Liga de Campeones.

El tratamiento del césped ha originado también problemas internos dentro del departamento de Mantenimiento de la entidad, que desembocaron en abril de 2011 en el despido de Ramón Guijarro, encargado principal del campo de Mestalla, con más de veinte años de dedicación al club y contrario a las directrices tomadas para atajar los problemas del césped.

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