31 de agosto de 2012
31.08.2012

El poder reside en el palco del Bernabéu

31.08.2012 | 02:44

J. V. Aleixandre

Ni en La Zarzuela, ni en La Moncloa. Tampoco en la madrileña carrera de San Jerónimo, donde el palacio de las Cortes. El poder reside en el palco del Bernabéu. Allí, en esos escasos e insuficientes 100 metros, reside el Estado. Todos los poderes, fácticos y reales, financieros y militares, eclesiásticos o civiles, judiciales y legislativos, coinciden en torno a Florentino, al que presentan sus respetos, agasajan, palmean el costillar y le piden entradas por un compromiso inesperado de última hora; amén de solicitar, de forma implícita e incluso explícita, la pertinente acreditación para eventos venideros. Ministros plenipotenciarios, diplomáticos, fiscales generales, jueces, delegados del gobierno, mandos policiales y representantes institucionales, sonríen de oreja oreja, complacidos y orgullosos de los goles de Cristiano. Vence el Madrid al Barça, gana España, y cae derrotada la Generalitat, esa a la que, encima, hay que rescatar. Los gerifaltes del Régimen desfilan satisfechos hacia sus carruajes oficiales, rodeados de guardaespaldas con la sobaquera inflada, que, a poco que a uno se le fuera la olla y le diera por desenfundar, se armaría una ensalada de tiros, con fuego cruzado desde todos los frentes. A dormir tocan. Retirada. Eso sí, con la indisimulada satisfacción del deber cumplido.

Chapuzas. El deplorable estado del sembrado de Mestalla -¿a eso se le puede seguir llamando césped?- tiene acongojados a los futbolistas y temblando a las arcas del VCF: tres cambios de hierba, con su correspondiente desembolso, en tres temporadas. Y no hay manera de que el verde ofrezca un aspecto presentable. A diferencia del Nou Camp o del Bernabéu, que se renuevan anualmente por devoción, aquí se transplanta por obligación. Y, como en el caso de la non nata escuela de Monover, ninguna voz autorizada del club ofrece una explicación convincente y razonable del por qué de tamaña chapuza. De manera que se da pábulo a la sospecha. ¿Será verdad lo que se rumorea respecto a los servicios de jardinería del VCF, o sólo son maledicencias? Seguimos a la espera de las respectivas y pertinentes aclaraciones.

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