31 de agosto de 2012
31.08.2012
Pilota

Y sonó el himno de Puerto Rico

Los jugadores caribeños impresionan en la modalidad de One Wall en el Mundial de Holanda

31.08.2012 | 03:27

Nos quedamos con unas cuantas imágenes de este Mundial que se acerca a su final. En el plano deportivo, y por lo que respecta a los valencianos insistimos en las dificultades de adaptación de los jóvenes pelotaris. Tras una magnífica imagen en One Wall, a pesar de quedarse sin podio porque una vez más Bélgica se encargó de demostrarnos la diferencias que hoy existen entre un equipo veterano, compacto y con hambre insaciable de victoria y la de una formación que necesita cuajarse en estos eventos, volvimos a caer en la melancolía en el juego frisón, en el que la selección valenciana ha quedado en cuarto lugar tras holandeses, belgas y franceses. Estos últimos han mejorado sus prestaciones y por primera vez en muchos años han superado en una clasificación a los valencianos. La final entre Holanda y Bélgica, presenciada por cientos de espectadores, incluso bajo la lluvia fue una fiesta hermosa. Hay que ver cómo celebra el pueblo frisón su himno, su bandera y su identidad. Recibieron como trofeo, la corona de laureles que lucirán orgullosos durante un anyo en la fachada de su casa.
Pero de este Mundial nos quedamos con otra imagen cargada de profundo sentimiento y simbolismo. Fue en los prolegómenos de la final de One Wall, con cerca de dos mil espectadores que abarrotaron el pabellón de juego. Puerto Rico y México. Sonó el himno mexicano y a continuación sonó el himno de Puerto Rico y los dos fenómenos del One Wall, que han departido en español con el resto de pueblos durante esta semana, que han convivido con ellos en el albergue en el que se han hospedado los procedentes de América, levantaron emocionados sus puños. A todos se nos puso un nudo en la garganta. Los dos chavales han sido el mejor espejo de todo lo que significa el movimiento de la CIJB: Unir en la Diversidad. Ofrecieron Puerto Rico y Mexico el mejor espectáculo de todos los juegos presenciados, con jugadas increíbles, a un nivel muy superior del que hoy ofrecen las selecciones europeas. El público holandés les despidió con una gran ovación. Por la parte valenciana, la satisfacción del magnífico trabajo de los jueces: Campanero de Meliana y Saoro de Orba. Para el movimiento de la CIJB y de la pelota a mano mundial, el triunfo de una selección latinoamericana significa mucho en el espíritu de universalización.

Las féminas, subcampeonas
Las pelotaris son las que nos han dado alguna alegría, por ejemplo la medalla de plata en la modalidad frisona. Hoy pueden intentar conseguir otra medalla en la modalidad de One Wall. Aspiran a todo.

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