La historia del Levante UD sumó ayer una nueva página para el recuerdo con la victoria ante el Helsingborgs en la noche de su estreno europeo. El triunfo no sólo tiene un gran valor deportivo, ya que el equipo se sitúa líder de su grupo tras el empate en el otro partido del grupo, sino que hay que valorarlo también en el ámbito social. El primer éxito del Eurolevante será hoy noticia en todos los medios, lo que supone un empujón más a la revalorización de la imagen de su marca. Y en el aspecto interno, el cobro por la victoria es enorme. La autoestima de los futbolistas del Levante UD está en el punto óptimo para su intento de progresar en la Liga, donde está marcado el verdadero objetivo de la temporada.

El Levante UD saltó muy relajado al césped, a la espera de que el partido le exigiera algo con lo que subir el ritmo y buscar con el mínimo ahínco la portería contraria. El grupo de JIM jugó al paso durante más de media hora, muy lento, llevado posiblemente por el respeto que impone el estreno en la competición europea. O eso, o había una conjura en el vestuario para administrar las fuerzas y no malgastar energías. Puede interpretarse de dos maneras y una es que resultaría una irresponsabilidad salir en tromba, desbocado, en la primera experiencia en un gran torneo. Evitar la actitud del novato fue lo que hizo el Levante UD en su puesta en escena.

El Helsingborgs salió más decidido y desde el principio intentó aprovechar la velocidad de su delantero, el pequeño y veloz Accam, un perfil de futbolista que pronto podrá ver la afición del Levante UD en Orriols. El ghanés es un calco de Obafemi Martins: rápido, agobiante y muy pillo a la hora de ganarle la espalda a los defensas. Se plantó dos veces frente a Keylor con peligro durante el rato en el que el Levante UD jugó a medio gas. Ballesteros tuvo trabajo extraordinario: hasta dos veces sacó la pelota del área pequeña. Es un tipo incombustible el capitán.

El Levante UD tardó en espabilarse. Pero lo hizo por fin, una vez había escrutado los puntos débiles de su rival. El conjunto sueco le pone ganas y sabe armar el contragolpe, pero no es un ejemplo de orden defensivo. Pedro López y Pedro Ríos fueron los primeros en comprobarlo, por la derecha, el origen de las primeras aproximaciones. Después se sumaron Juanlu y Juanfran por la otra banda, una vez se había corrido la voz en el campo de por dónde flaqueaban los suecos. Ahora sí, había motivos para dar varios pasos adelante y darle al fútbol un mayor sentido de profundidad: Carreras por la banda, la búsqueda de la segunda jugada por los mediocentros y lo que fue más importante, la aparición de Míchel en el partido. El centrocampista valenciano fue el más decidido a presentarse en el área sueca, bien por propia presencia o señalando el camino a sus compañeros.

La emergencia del Levante UD en el partido tuvo su premio en el mejor momento. Justo antes del descanso, cuando los entrenadores ya están variando las pizarras para el segundo tiempo. Míchel demostró su pillería innata, sacó en rápido una falta y se la cedió a Juanfran, quien desde la izquierda envió un misil con la zurda al segundo palo. Nada más justo que el primer gol «granota» en Europa fuera de unos de los dos hijos pródigos del levantinismo. El defensa valenciano vive su tercera juventud en el barrio donde se crió. Está pletórico.

Con la grada enloquecida con el tanto y el equipo por fin en marcha, Juanlu estuvo a punto de anotar el segundo a continuación. Su internada en el área y su chut de rosca terminó con el balón rozando el poste. El Helsingborgs apretó, como es lógico, tras el descanso. Ese era el mejor escenario posible para el Levante UD: Ir por delante en el marcador y buscar la sentencia sin prisas. Iborra tuvo en sus botas el gol de la tranquilidad. Se nota que no habita mucho el área. Se presentó solo ante el portero, escorado a la derecha, y en vez de utilizar el pie izquierdo para chutar a portería, perdió la pelota en el centro.

Los suecos nunca se dieron por vencidos. Al contrario, no descansaron en la búsqueda del empate, un plan que sirvió para poner a prueba la solidez defensiva del Levante UD, puesta en duda en este inicio de temporada. Keylor Navas contribuyó mucho en la faena. El costarricense realizó la parada de la noche en un lanzamiento durísimo de falta de un tal Uronen, un tipo duro, alto y rubio, el perfil tradicional del macho escandinavo.

Los dos entrenadores movieron sus piezas y JIM puso en escena a Barkero, el futbolista que marca la calidad en el Levante UD. Fue salir al campo y alimentar el equipo su capacidad para mover la pelota con mejor criterio. Su primer servicio fue para Ángel, al que dejó solo ante el portero. El exilicitano cruzó demasiado la pelota, síntoma inequívoco de su falta de madurez. Está verde para estas citas. O se espabila o rascará mucho banquillo. Gekas, lesionado, y sobre todo Martins, se lo van a poner difícil.

Corría el reloj y el Levante UD aguantaba el último arrebato del Helsingborgs, al que le faltó decisión en el remate para conseguir el empate. Su decisión no le dio para más y el Levante UD salió triunfador. Y líder del grupo, que no es poco. Es una barbaridad.