"La gente debe tener claro que la alta competición tiene estas cosas. Más allá de que se haya producido alguna conducta que no justifico si es tal como la cuentan, estos deportes tienen una exigencia que es muy dura cuando se está en la élite. Pero estamos hablando de muy pocas deportistas y muy selectas que saben, o deben saber, a lo que van". ¿Cómo se vive el escándalo de la exresponsable del equipo de natación sincronizada, Anna Tarrés, en los clubes de base? Dicen las que lo llevan que no tiene mucho que ver, pero que la disciplina tiene que existir sí o sí.

La coordinadora de sincronizada del Club Natación Xirivella, Lorena Gavaldó, dirige a varias docenas de niñas. Ahí no existen malos tratos "entre otras cosas, porque los entrenamientos son de cara al público y en la grada siempre hay muchos padres". Pero recuerda que la sincronizada "es un deporte que requiere una precisión enorme. Y con ella, una atención por parte de la alumna constante. Se te puede calentar la boca, aunque lo que no se puede es que se te vaya la pinza. Eso puede pasar en la élite".

Gavaldó tiene su particular opinión. "Hay de todo en este tema. Creo que se han mezclado rencores pasados con un carácter, el de Anna, que sin duda es muy fuerte". Pone un ejemplo: "Esas niñas entrenan ocho horas al día. Si una quiere vomitar cuando lleva cinco horas, eso me está diciendo que es alguien que le falta nivel. También me sorprende que esto no se denunciara con más fuerza antes..."

Y advierte que hay deportes donde se penaliza el fallo "que son aún más exigentes. Por ejemplo, la gimnasia rítmica". Y que lo sucedido con la selección española no es un caso único. "No quiero imaginar cómo entrenarán las rusas para hacerlo como lo hacen. Seguro que no funcionan con palmaditas".

Ayer le tocó hablar a Thaïs Henríquez, una de las medallistas en Londres, quien reconoció que "las entrenadoras no son santas, pierden los nervios. En alta competición se utilizan muchas expresiones que son fuertes. No nos piden las cosas por favor, precisamente". Y la que fue ayudante de Tarrés, Beth Fernández, dijo que las firmantes de la carta eran unas "frustradas".

Belmonte se queda sin club

Por otra parte, el Club Natació Sabadell anunció ayer que ha decidido no renovar el finalizado contrato de la nadadora Mireia Belmonte, actual bicampeona olímpica en 200 metros mariposa y 800 metros libres, por lo que la catalana queda ahora libre y debe buscarse club.

"Caminaba sobre el abdomen de mis niñasÉ y es normal"

Lorena Gabaldó recuerda que, hace "seis o siete años", Tarrés hizo un "clinic" con las niñas de su club y que vivió un episodio significativo. "¿Que si es dura? ¡Claro que lo es! Tumbó a todas mis niñas en el suelo y empezó a caminar por encima del abdomen de todas ellas. Cualquiera que vea eso puede pensar: "¡qué animalada!" Pero eso es una técnica. El abdomen de estas niñas tiene que estar preparado para eso, aparte de que sabía cómo hacerlo. Eso, sacado de contexto, puede considerarse como un maltrato, pero es algo normal. Como en otros deportes hay técnicas de entrenamiento y caídas, balonazos, golpes y también gritos".

La polémica no parece haber asustado a los padres. "Todo lo contrario. Con los éxitos en los Juegos se ha apuntado mucha gente. Eso suele pasar. Y, desde luego, en clubes como el nuestro hay disciplina porque hay ganas de, a nuestro nivel, hacerlo lo mejor posible y no se puede permitir la falta de atención".