09 de mayo de 2013
09.05.2013
Pilota

Del carrer al trinquet en el juego de Llargues

Pablo de Sella y Rodrigo de Benidorm son las últimas incorporaciones a la élite
de la Escala i Corda

09.05.2013 | 01:30
Rodrigo de Benidorm, en el saque a Llargues.

Anotamos que en los últimos tiempos han irrumpido con creciente éxito en la escena de la Escala i Corda dos restos, Pablo y Rodrigo, de La Marina que llevan años encandilando en las modalidades de Llargues y Galotxa, procedentes de los clubes de Sella y de Benidorm. Dos aportaciones más, de las infinitas que aparecen en la historia grande de este deporte formadas, amamantadas en las entrañas del "joc de carrer" y que han perfeccionado su técnica en un largo peregrinar por los trinquetes. También lo hacen bien en el "raspall", y no digamos en el One Wall en el que fueron capaces de plantarle cara a los campeonísimos de Puerto Rico en el mundial de Holanda. Pablo y Rodrigo, internacionales a muy temprana edad fueron dos titanes en Holanda. Son jugadores interdisciplinares, "jugadores de pilota".
Convendría recordar la aportación técnica de Núñez, criado en un frontón y en la "galotxa" y que empezó en los trinquetes a los 19 años para situar la importancia de la labor de los clubes y de todas las modalidades. ¿Se le podía exigir más al de Quart de Poblet en el terreno de la técnica? Y ahí está el excelso caso de Álvaro de Faura que fue campeón de galotxa, juvenil y aficionado y que, con voluntad y sacrificio ha llegado donde ha llegado. Muchos piensan que su paso por la "galotxa", en las difíciles calles de Les Valls le hizo aprender de verdad a ser jugador de "aire" y su ventaja para el mano a mano.
En el territorio de los "mitgers", y en la historia más reciente, por no irnos al siglo XIX y principios del veinte, encontramos casos como el de Vicente Pataques, criado en el frontón y que fue el principal rival de Genovés en Pelayo.
El mundo profesional siempre ha sido muy exigente. El mercado es escaso y muy pocos son los elegidos para entrar en la historia. Al final lo han conseguido aquellos que poseían cualidades innatas que han tenido oportunidades de mejorar técnicamente, físicamente y que han recibido las oportunidades y confianzas necesarias. Nada nuevo. Decía Rovellet, y no le faltaba razón que "si la pilota s' ensenyara, el meu fill haguera sigut una figuraÉ"

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