La propietaria de una vivienda de lujo reclama al jugador del Valencia Club de Fútbol Roberto Soldado 132.000 euros por echarse atrás en el alquiler del inmueble. La vivienda está en la avenida Marqués del Turia de Valencia y tenía un valor de mercado de más de un millón de euros. El futbolista firmó un contrato de alquiler por dos años y al final desistió porque la vivienda necesitaba reformas.

La operación se fraguó el verano pasado. El futbolista era reticente a la compra por la posibilidad que siempre tienen los jugadores profesionales de cambiar de equipo y se decidió por la opción del alquiler. La mujer vació el piso, pero el futbolista no se llegó a trasladar con su familia. Fuentes cercanas al caso aseguraron que el delantero valencianista se echó atrás porque consideraba que había que invertir 20.000 euros en arreglar el parqué, el mármol y un armario, y no estaba dispuesto a pagar la reforma de su bolsillo. La propietaria de la vivienda, según fuentes cercanas al asunto, tampoco quería hacer frente a la inversión de la reforma.

El precio del alquiler era de 5.500 euros al mes y el futbolista se comprometió por contrato a ocuparlo durante un mínimo de 24 meses. Además, dio una señal como fianza.

Personas cercanas al jugador insistieron ayer en que la dueña de la vivienda «se quiere aprovechar» de la situación y reclama «una cantidad desproporcionada» que Roberto Soldado no tiene intención de desembolsar. Estas fuentes incidieron en que el jugador ya pagó la fianza por el alquiler y el único perjuicio que puede haber causado a la propietaria es el traslado de los muebles del piso.

Un juzgado de Primera Instancia de Valencia ha admitido a trámite la demanda contra el jugador valencianista por los supuestos daños y perjuicios que le ocasionó a la propietaria de la vivienda por la operación fallida. La casa es un cuarto de un edificio situado al principio de la Gran Vía Marqués del Turia.

Solo quería vender

El delantero valencianista y su mujer localizaron la vivienda a través de una inmobiliaria y les convenció su situación en el centro de Valencia porque estaban cansados de vivir a las afueras. La propietaria solo tenía interés en vender el piso y rechazó la primera oferta de alquiler. Sin embargo, poco después contactó con la pareja y aceptó alquilar el piso, que es un dúplex. La dueña puso como condición que el alquiler fuera por un mínimo de dos años.

El jugador también se opone a pagar los dos años de alquiler porque descubrió que la propietaria volvió a poner en el mercado y a publicitar en internet el piso. El entorno del jugador está convencido de que la demanda no tiene ninguna posibilidad de prosperar porque «es un abuso».