11 de septiembre de 2013
11.09.2013

La encrucijada de pelayo

Alberto Soldado

11.09.2013 | 05:30

Desde que se inauguró en agosto de 1868 el Trinquet de Pelayo ha sido la referencia indiscutible del mundo profesional de la pelota valenciana. No se entiende el devenir de la «pilota de vaqueta» sin la historia vivida en sus paredes. En casi siglo y medio de vida lo que le convierten en uno de los recintos deportivos más antiguos de Europa, todo pelotari que ha querido pasar a la categoría de mito ha tenido que triunfar en Pelayo. Aquellos que se vestían de largo en el cercano recinto a la Estación del Norte, eran los mejores reclamos cuando se anunciaban en los trinquetes del resto de la geografía valenciana. Bastaba anunciar a «uno de Pelayo» para garantizar la calidad del cartel. El Nel de Mura, el Xiquet de Simat, El Lloco, Xiquet de Quart, Lliria, Juliet, Rovellet, Eusebio y Genovés certificaron su grandeza reinando en Pelayo. Cada jueves y cada sábado la empresa reservaba a los mejores para satisfacción de los aficionados. Pelayo sigue siendo uno de los grandes trinquetes valencianos pero su posición de privilegio ha de compartirla con otras instalaciones que forman parte del circuito marcado por la empresa Val Net. Durante decenas de años los carteles de Pelayo los confeccionaba su empresario. Los jugadores suspiraban por anunciarse entre sus murallas. Desde la irrupción de Val Net la capacidad de maniobra de Pelayo es muy limitada pues el calendario competitivo, los festivales extraordinarios, condicionan los nombres que puede elegir Arturo Tuzón. La afluencia de público ha disminuido en todos los trinquetes pero en el caso de Pelayo duele más. El trinquete de Pelayo con sus instalaciones, más cuidadas que nunca, con una cafetería que es punto de encuentro de la afición, lugar de sabrosas tertulias entre sabios jubilados comerciantes y agricultores, con sus paredes convertidas en un precioso museo de carteles y fotografías, sigue siendo el lugar elegido por los aficionados como el de mayor atractivo para los duelos más apasionantes. Arturo Tuzón, hijo del que fue presidente del Valencia sigue al pie del cañón. Los rumores en las redes sociales sobre el futuro del trinquete se han sucedido. Pelayo abrirá sus puertas para seguir en la brecha, con «la misma ilusión de quienes lo inauguraron hace tantos años», dice su gerente.

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