11 de septiembre de 2013
11.09.2013

Infiltración

Vicente Bau

11.09.2013 | 05:30

Existe dolor. Existe «lesión». Pero hay que seguir jugando el partido financiero. Bankia, Generalitat, Fundación y mercantil (Valencia Club de Fútbol SAD) se encuentran medio atrapados en un callejón sin salida. O mejor dicho, la única salida real y que sería la elegida para cualquier otra mercantil con menos impacto social que el Valencia C. de F. SAD sería la de vender. Pero eso no lo quiere nadie. 
Intereses creados.
Para Bankia (que según palabras de Vicente Boluda tiene de valenciana lo mismo que el Banco de Santander) sería un palo para su numerosa clientela valenciana (la heredada de la antigua Bancaixa) tener que vender una marca de tanta raigambre como el Valencia. La Generalitat, por su parte, sabe que va a ser avalista a su pesar... sólo es cuestión de tiempo. Y la Fundación y la mercantil (la que presiden Aurelio Martínez y Amadeo Salvo) de momento lo que buscan es ganar tiempo para encontrar soluciones a las deudas que les acosan... cuantiosas y de complicado cumplimiento.
La escenificación.
De la reunión a cuatro bandas que se escenificó en la Conselleria de Hacienda se pueden extraer algunas conclusiones. La primera y fundamental es que ninguna de las partes implicadas se quiere «quemar» ante la opinión pública. Y la segunda y dada a conocer públicamente es que todas las partes han decidido ganar algo de tiempo... pero eso es sólo una declaración de intenciones: no existe ningún documento firmado que avale (nunca mejor dicho) las conclusiones de dicha reunión.
La «lesión» no desaparece.
Total, que utilizando símiles futbolísticos podemos decir que lo que se ha hecho es infiltrar al lesionado (Valencia y su Fundación) para que pueda seguir jugando el partido. Y sí, esa infiltración da sus resultados positivos al instante... pero no cura la lesión, la enmascara, y en la mayoría de los casos incluso la agrava. Dejemos pues esa reunión celebrada en la Consellería de Hacienda en algo transitorio y de escasa trascendencia. Lo importante, la lesión financiera, sigue siendo real como la vida misma. Una infiltración es poca cosa. Sólo un parche.

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