18 de septiembre de 2013
18.09.2013

Límite 6 horas

17.09.2013 | 21:55

Vicente Bau

Vuelvan a echar un vistazo al titular. Miren hacia arriba. Límite 6 horas. ¡Seis horas ahora escrito con letras, como corresponde! Y en tan sólo seis horas estamos a punto de quemar la falla. ¿Qué en esos cuatro partidos, en esos 360 minutos, en esas seis horas, hemos visto lo suficiente como para ponernos en alerta? Pues sí, en alerta sí. Toca analizar el asunto y ponerse manos a la obra. Y buscar soluciones. Pero con calma... sin estridencias. «Límite 6 horas» no es suficiente para coger el bisturí. Es tan poco, lo de las seis horas, que ni siquiera da para titular una película de serie B. Un lapso de tiempo ridículo.
Idiomas diferentes.
Dicho esto, es decir alejándome de las teorías catastróficas, sí reconozco que existe un problema de raíz para que la relación plantilla-entrenador comience a ser preocupante... por lo distante, por lo distinta. Miren, Miroslav Djukic habla un idioma un idioma más poético que realista y los jugadores otro. No hay química. Y sin química la desorientación se apodera de todo. Y con desorientación se impone la indolencia. Y con todo eso junto el Valencia se va a pique. Un desastre de equipo. Un barco a la deriva... pero ojo, que hablamos sólo de 360 minutos, poca cosa.
Descubierto el problema.
Queda claro donde radica el problema del Valencia. Me indican que por la hoja de ruta de la plantilla no pasa hacerle la cama al entrenador. Y eso me alegra. Si fuera así el problema aún sería mayor. Sí sucede que no entienden lo que el míster les intenta transmitir... y cuando eso pasa urge encontrar un traductor que provoque el diálogo entre ambas partes para que a partir de ese diálogo lleguen los resultados... y la calma, esa calma tan necesaria para que cualquier empresa se ponga a caminar.
El solucionador.
Perdonen el palabro. Lo del «solucionador» suena de pena pero de alguna forma viene a definir a la perfección lo que necesita en estos instantes el Valencia. Y el «solucionador» debe actuar muy rápido, en la mayor brevedad posible, para que de los resultados de esas conversaciones entre plantilla y Djukic (hoy inexistentes) nazca un nuevo Valencia a partir de mañana mismo... que con los líos diarios que nos son propios a veces nos olvidamos del calendario y mañana hay partido europeo.
Mi resumen.
No soy ciego. Existe un problema real como la vida misma. Pero entiendo que el titular de esta columna nos debería hacer reflexionar a todos. Seis horas apenas es nada. Muy poco. Aunque sí lo suficiente como para abrir los ojos y hacer lo necesario para que lleguemos a un «Límite 7 horas y media» con alguna lección aprendida y algunos errores corregidos. Hay tiempo de sobra. Recuerden: sólo 360 minutos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes