La pronunciación de su nombre, con fonética castellana, evoca al de aquellos actores americanos que se colaron en los primeros cines españoles. El colombiano James Rodríguez, con 23 años, tiene mucho de estrella clásica, de 10 de siempre, de un fútbol sin crestas ni botas de colores. En su primer gol contra Uruguay se concentraron en una dosis letal muchas de sus virtudes: inteligencia, técnica y remate. Una anticipación que da la razón a los técnicos de la selección colombiana, que afirman que posee una visión periférica mayor que la del resto de jugadores.

El Mundial de Brasil ha consagrado el fútbol de James, que tiene todas las condiciones de las grandes figuras, salvo sus excesos y estridencias. El 10 del conjunto cafetero pasa por ser un personaje muy discreto, con una timidez que desentona con el colorista fervor con el que las selecciones americanas han tomado posesión del torneo. De hecho son compañeros suyos, como Cuadrado, los que le animan a marcarse algún paso de baile en la celebración de los goles de toda condición que colecciona la divertida Colombia de Pekerman.

La modestia de James se remonta a su propia infancia. Procedente de una familia de clase media, creció con una tartamudez que combatió hasta vencerla pero que en muchos momentos le cohibió, lo suficiente para hacerle huir de las entrevistas cuando comenzó a descoserla en el Banfield argentino. Detalles que no hicieron de él un chaval que alternara las discotecas. Se concentró en el fútbol, pasión pero también refugio. María del Pilar Rubio, su madre, recuerda con frecuencia que James acumulaba debajo de su cama «cinco o siete balones de todos los tamaños, todos los colores, peso, de todo tenía».

James creció en un ambiente muy futbolero. Su padre, Wilson James Rodríguez Bedoya fue integrante de la selección sub'20 de Colombia que participó en el Mundial juvenil de la URSS DE 1985. Además, su tío Antonio Rodríguez también fue futbolista profesional con Independiente de Medellín. Una carrera cortada bruscamente con su muerte en 1995, sin haber cumplido siquiera los 20 años, acribillado a balazos por un grupo de pistoleros. La criminalidad, drama todavía frecuente hoy el defensa Zapata pidió que se festejara la victoria ante Uruguay sin violencia, ya son más de una decena las víctimas mortales desde que empezó el torneo, se agravó especialmente en aquella época. Sólo meses atrás había caído asesinado el defensa internacional Andrés Escobar.

Sus padres se separaron muy pronto y fue Juan Carlos Restrepo, su padrastro, el que introdujo a James en el fútbol. Despunta en la copa juvenil Pony de 2004 con el Envigado FC, con el que debuta en primera división con sólo 15 años. Su timidez se transformaba en personalidad en el campo y no nota salto al profesionalismo en un equipo humilde que acaba descendiendo pero en el que regresa a la elite formando un gran tandem con el exvalencianista Dorlán Pabón.

Con 17 años, en 2008, pasa a Banfield. Es el momento en el que su trayectoria comenzó su paralelismo con la de Radamel Falcao, que también triunfa, muy joven, con River Plate. James destila en Argentina elegancia, regate y gol. No tarda en ir salto a Europa, con tres exitosos años en el Oporto. Casado con Daniela Ospina, hermana del portero titular de la Tricolor, James fue padre en 2013 de su primera hija, Salomé, que ha reforzado, más si cabe, sus tranquilos hábitos hogareños. Tanto que le ha valido su única licencia, un discreto tatuaje con el nombre de su niña.

«El mejor gol, de lejos»

Su traspaso en 2013 al nuevo rico Mónaco rompió moldes, con 45 millones de euros y une sus destino con Falcao, fichado por 65 millones. Son dos jugadores cortados por el mismo patrón: talentosos pero disciplinados en el esfuerzo, así como con firmes convicciones católicas. En el Principado, a James le cuesta entrar en los rígidos esquemas de Claudio Ranieri, que le exige un mayor esfuerzo defensivo, pero acaba ganando la titularidad y siendo decisivo. Su fútbol ha eclipsado en Brasil el asunto de estado que fue la lesión de su amigo Radamel, que se descubrió ante el imponente primer gol de James contra Uruguay: «Es el mejor gol del Mundial de lejos».