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El «Guerrer de Moixent» es una de las obras de arte más representativas de la Contestania, que era el territorio de los iberos situado al sur del Xúquer. Representa a un guerrero a punto de entrar en combate. Esta escultura debió ser obra de un artista con acusada sensibilidad pues no olvidó detalle, ni forma, ni estructura en sus justos términos y proporciones.

El guerrero aparece con la temida espada ibera; un escudo circular y un porte erguido y seguro, dispuesto a entrar en combate. Dicen que tiene una antigüedad superior a los 2.300 años. Preside la sala principal del Museo de Prehistoria de Valencia. Puede visitarse en horario de atención al público. Sin embargo, créanlo, algunos pudieron verlo en directo, en plena acción, el pasado sábado en el frontón de Moixent. Atiende al nombre de Alejandro. La suya fue una demostración de porte, proporciones, seguridades y eficacias en la dura final.

No importó su procedencia edetana, es de Paterna, para ganarse el corazón de los herederos directos de los rivales contestanos de la Bastidas de les Alcusses. Este joven guerrero, dominador de artes como el pádel y el tenis, profesor de educación física y «mestre de pilota», se ha consolidado entre los grandes del frontón. Ayer, en unión de Víctor de Meliana, que sustituyó a Enrique de Museros (enfermo), se proclamó campeón del torneo cumbre de los clubes de la especialidad. Lo hicieron ante una pareja de larga y exitosa trayectoria; la formada por Lemay y Adrián, del club de Quart de Poblet. El marcador no deja lugar a las dudas: 41-16.

Los del club de Museros todo lo hicieron bien, pese a los 34 grados, al poniente y las dificultades de un frontón de 30 metros, de juego lento. En esta batalla se destapó como un jugador de frontón Víctor de Meliana, que demuestra cada tarde su polivalencia: una buena espada en su derecha y un buen escudo defensivo en su zurda. Este chico, que acudió en auxilio del vecino club de Museros, reclama mayor protagonismo en las partidas estelares de cualquiera de las modalidades del viejo juego que tal vez también practicaba el Guerrer de Moixent.