Toca refrendar las buenas sensaciones que transmitió el equipo el pasado jueves en Atenas. Aunque se volvió de vacío, el Valencia Basket exhibió unos interesantes argumentos en la pista de uno de los «poderosos» de Europa que al menos cambiaron la mala dinámica de los últimos choques donde apenas se había competido.

El partido de esta tarde tiene además un componente más especial. Las últimas y justas reivindicaciones en cuanto a jugar la Euroliga por parte taronja tuvieron a Unicaja, rival de hoy, en el disparadero, ya que los malagueños, por criterios meramente deportivos, no debieron jugarla en alguna temporada.

Actualmente, el equipo de Joan Plaza marcha muy bien. Ganar hoy permitiría al Valencia Baket no perder el tren de arriba y porque no decirlo, recordaría a los rectores de la Euroliga que esa reivindicación tenía unos más que claros fundamentos donde la cancha es que realmente debería marcar sus decisiones.