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Silencios muy sonoros

Silencios  muy sonoros

Silencios muy sonoros

Muchas sensaciones, y ninguna buena. A grandes rasgos, esa sería la conclusión tras el partido de ayer de un Valencia Basket más desdibujado que nunca. Este equipo necesita una metamorfosis urgente, y no pequeña además. Hay momentos para marcar un punto de inflexión, y ayer era uno de ellos. Valencia Basket tenía ante si la oportunidad de hacer un doble acopio: anímico y puramente estadístico. Ante un rival, además, de similares características a las suyas, como es el Unicaja Málaga. El contrincante ideal para un examen de aptitudes. Pues no. Dejó escapar VBC la oportunidad de asestar un golpe de autoridad en la Fonteta, despejar las dudas que su juego está despertando y dar un paso de gigante para la Copa del Rey. Pero este es un equipo a años luz del que la temporada pasada dejaba con la boca abierta a propios y extraños. No sólo por los resultados. El grupo transmitía una fortaleza física y psicológica, un carácter, que la actual plantilla está muy lejos de ofrecer. Lamentablemente en el deporte la hoja de servicios queda muy bien para las hemerotecas, pero sirve muy poco para el día a día.

No se sabe cuánto margen concederá Paco Raga „ en realidad Juan Roig „, a Velimir Perasovic, al que se le debe mucho pero con el que se corre el riesgo

de aplazar una decisión a todas luces necesaria para reaccionar.

Un pabellón medio vacío a escasos minutos del final es todo un síntoma que nadie debería obviar. El silencio, casi sepulcral, se impuso a algún silbido aislado. Una muestra muy reveladora del desencanto, aún incipiente, pero que amenaza con instalarse esta campaña entre una afición que se las prometía muy felices tras saborear las mieles del triunfo no hace tanto. Igual se apuesta por la paciencia, a la espera de que el técnico croata consiga enderezar la nave y remontar el vuelo a tiempo. La directiva sabrá. Lo cierto es que algún revulsivo hace falta. Y si no es el entrenador quien sobra en la hoja de ruta para salir del actual atolladero, algún golpe de efecto requiere este Valencia Basket para recomponer el gesto y dejar atrás la gris imagen actual.

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